De la diversión al peligro: la costumbre de refrescarse en los zanjones
Con el calor aplastante del verano mendocino, cuando las temperaturas rozan los 40 grados, algunas personas recurren a soluciones desesperadas para refrescarse. Una de estas prácticas, particularmente extendida entre niños y adolescentes, es bañarse en los zanjones y canales de riego. Si bien esta actividad puede parecer inofensiva y hasta divertida, las consecuencias pueden ser fatales. Además de ser considerada una contravención que tiene multas millonarias.
Una postal repetida
En una recorrida realizada este lunes por distintos puntos de Mendoza, MDZ encontró a varios grupos de jóvenes sumergidos en los canales. Uno de los sitios más conocidos es “la jaula”, ubicada en la rotonda del Corredor del Oeste. Allí, un grupo de adolescentes se arrojaba al agua desde una estructura metálica, disfrutando del bajo caudal. Sin embargo, no accedieron a ser fotografiados.
En otro sector, sobre la calle Elpidio González en Guaymallén, cuatro chicos de entre 14 y 16 años se aventuraban a deslizarse por un tramo caudaloso del zanjón. “Acá nos tiramos porque hay una cuerda que nos ayuda a no irnos con la corriente”, comentó uno de ellos mientras se preparaba para repetir la maniobra. Cada trayecto terminaba 60 metros más adelante, donde intentaban frenarse sujetándose de las paredes de hormigón.
Peligros visibles e invisibles
Aunque para muchos esto puede parecer una solución refrescante y económica, los riesgos son más que evidentes. En lo que va de esta temporada de verano, ya se registraron muertes por ahogamiento en cauces de Mendoza. Un ejemplo reciente fue el de un adolescente que perdió la vida en el canal Cacique Guaymallén mientras jugaba con amigos.
A estos riesgos se suman los objetos peligrosos que el agua arrastra: vidrios, piedras y otros residuos que pueden causar heridas graves. Además, los cambios repentinos en el caudal por la apertura de compuertas en los canales de riego pueden atrapar a los bañistas desprevenidos, incrementando las probabilidades de un desenlace trágico.
Una vieja costumbre en un nuevo contexto
Históricamente, los canales de riego han sido puntos de encuentro en verano para las comunidades mendocinas. Pero el crecimiento urbano y la falta de espacios públicos adecuados para el esparcimiento han hecho que esta práctica se vuelva más común y peligrosa. La “Campaña Verano Sin Muertos de Calor” busca concientizar sobre estas problemáticas y promover alternativas seguras, pero el mensaje aún no logra calar del todo.
La responsabilidad colectiva
La falta de acceso a espacios recreativos y seguros es una deuda pendiente en Mendoza. Las altas temperaturas del verano y la ausencia de alternativas gratuitas o económicas hacen que muchos recurran a los canales como última opción. Mientras tanto, es fundamental continuar con las campañas de concientización y, sobre todo, reforzar las medidas de seguridad en los cauces más concurridos.


