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¿Cómo se informan hoy los jóvenes?

Las plataformas digitales son protagonistas indiscutidos, mientras los más jóvenes prefieren X o Tik Tok, los mayores se inclinan por la información que les llega vía WhatsApp.

En la era digital, el modo en que el mundo y puntualmente los argentinos acceden a la información  ha experimentado transformaciones significativas, especialmente al considerar las diferencias generacionales. Las preferencias en el consumo de noticias  varían notablemente entre jóvenes y adultos, reflejando una transición de los medios tradicionales a las plataformas digitales y una nueva diferenciación dentro de estos.

Según la 3ª Encuesta de Consumo de Medios y Tecnología de la UADE, el 81% de las personas de entre 18 y 29 años en el Área Metropolitana de Buenos Aires consume noticias en línea, con una inclinación marcada hacia redes sociales como X (antes Twitter), que se posiciona como la principal fuente informativa para este grupo etario. En contraste, solo el 33% de los mayores de 50 años opta por medios digitales (con una clara ventaja de WhatsApp como plataforma predilecta) prefiriendo la televisión y la radio como sus fuentes principales de noticias. 

Esta tendencia se corrobora con datos de la consultora Taquion, que indican que las redes sociales son la fuente informativa predominante para la Generación Z (25 años o menos), mientras que los Baby Boomers (56 años o más) se inclinan por la televisión y la radio. Además, se observa que las mujeres prefieren informarse a través de redes sociales y televisión, mientras que los hombres optan por portales de noticias y radio. 

El auge de las plataformas digitales ha modificado no solo las fuentes de información, sino también la forma en que se consume. La lectura de noticias en medios gráficos y digitales aumentó del 57% en 2017 al 68% en 2022. Sin embargo, solo el 14% de la población continúa leyendo en formato papel, mientras que un 46% lo hace en digital a través del celular y un 48% accede a noticias mediante redes sociales. Este cambio es más pronunciado entre los jóvenes de 18 a 29 años, donde el 59% prefiere las redes sociales para informarse. 

No obstante, el consumo masivo de redes sociales entre los jóvenes también ha generado desafíos. La constante exposición a contenidos idealizados puede afectar la autoestima y la identidad, llevando a comparaciones que distorsionan la percepción de la realidad. Además, la sobreabundancia de información en estas plataformas puede dificultar la distinción entre noticias veraces y falsas, poniendo en riesgo la calidad de la información consumida.

El problema que tenemos con los más chicos es que son sumamente influenciables, pero ¿Qué valor tiene internet para las nuevas generaciones y que den por hecho la gran mayoría de las cosas que escuchan o leen allí? Este fenómeno tiene mucho que ver con la edad y con que no lo dice solo una persona, lo dicen dos, tres, diez y se lo dicen pares, es decir, jóvenes de su edad que utilizan sus redes como medio.

En este contexto, la confianza en las noticias se convierte en un factor crucial. El Instituto Reuters en su informe "Perspectivas del público sobre la confianza en las noticias" destaca que, a nivel global, solo el 40% de los encuestados confía en la mayoría de las noticias la mayor parte del tiempo. Esta desconfianza es más pronunciada entre los jóvenes, quienes, a pesar de estar más expuestos a la información, muestran escepticismo hacia los medios tradicionales y digitales.

Mario Pergolini hizo referencia al informe de Reuters en una entrevista para Ahora Play y profundizó en el tema con frases como: "Nadie que tenga menos de 30 años quiere ver noticias en un noticiero o se pone a ver noticias. Si Facebook o Google no alimentarían a través de varias formas que la gente vea noticias, la gente dejaría de ver noticias, los ".com" de noticias, Clarín, La Nación, caerían a niveles que ni te lo imaginas".

Uno de los puntos más alarmantes del informe es que a más del 60% de la gente no le importa si la noticia está leyendo es verídica o no. Lo que trasciende tiene que ver únicamente con lo que se alinea a los pensamientos del lector.

En resumen, esta realidad plantea desafíos y oportunidades para los medios de comunicación, que deben adaptarse a las nuevas tendencias de consumo informativo, garantizando la veracidad y calidad de los contenidos en un entorno cada vez más digitalizado.