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Marcelino Iglesias, el funcionario a cargo del comité de emergencia en el terremoto de 1985

A solo 11 meses de la vuelta de la democracia, el terremoto de 1985 fue un bautismo de fuego para las jóvenes instituciones que tuvieron que hacerse cargo de 12 mil familias sin casa.
Marcelino Iglesias en su casa en La Primavera. Foto: Marcos Garcia/MDZ
Marcelino Iglesias en su casa en La Primavera. Foto: Marcos Garcia/MDZ

Era viernes por la noche, Marcelino Iglesias estaba en una reunión del partido radical. A sus 32 años no podía pedir nada más: era parte del gabinete del gobernador Felipe Llaver y su esposa embarazada lo esperaba en la casa familiar del barrio Santa Ana. 

Hacía poco más de un año que la democracia había vuelto al país. Había sido un año de mucho trabajo, después de tantos años de militancia las instituciones se iban organizando. Su jefe le había dado permiso para tomarse vacaciones en febrero porque para esa fecha estaba previsto el nacimiento. 

La idea era llegar temprano a su hogar, pero nada salió como pensaba. Un terremoto interrumpió la última parte de la reunión, se subió a una camioneta y pasó por su casa para ver como estaba su esposa y se fue directo a la Casa de Gobierno. No había electricidad, las líneas telefónicas colapsaron, los celulares e internet no existían. Con esas limitaciones era difícil evaluar la magnitud  de los daños desde el 5° piso de la calle Peltier.

La entrevista completa con Marcelino Iglesias

Esa noche no durmió y no volvería a dormir bien durante meses. El terremoto del 1985 fue la prueba de fuego que lo forjaría para siempre en la función pública y lo llevaría a ser más adelante intendente de Guaymallén. 

Con el correr de los días, Marcelino Iglesias quedó a cargo del Comité de Emergencia. Destaca la ayuda de las trabajadoras sociales gracias a las cuales pudieron tener una radiografía exacta de las necesidades de las familias afectadas y asistir a los más perjudicados. 

Marcelino Iglesias estaba en una reunión del partido radical la noche del terremoto de 1985. (Marcos García /MDZ)

Abrieron escuelas para albergar damnificados. Al mismo tiempo que coordinaban la llegada de fondos y créditos flexibles para construir viviendas. "En marzo empezaron las clases con normalidad y antes del año la situación estaba normalizada. La gente era muy solidaria", explica.

Su vida personal también quedó atravesada por el sismo. "Mi hijo nació en febrero, casi no lo veía. Le dijimos 'terremotito' durante años", recuerda el actual senador provincial.