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Después de 25 años, "Aurora" vuelve al Colón y suma una inédita propuesta para el público

La ópera es una tragedia en tres actos. Allí se representa el amor del patriota Mariano hacia Aurora, la hija de Don Ignacio, jefe de las tropas españolas.
Aurora es una ópera argentina estrenada en 1908. Foto: PRENSA TEATRO COLON / ARNALDO COLOMBAROLI
Aurora es una ópera argentina estrenada en 1908. Foto: PRENSA TEATRO COLON / ARNALDO COLOMBAROLI

La obra patria que marcó la reapertura del máximo Coliseo argentino en 1908 volverá a representarse, después de 25 años, desde este martes con cuatro funciones y hasta el 1º de octubre. Será con la dirección musical de Ulises Maino y la dirección de escena de Betty Gambartes, con Daniel Tabernig en el rol de Aurora y Fermín Prieto como Mariano.

Pero, además, una vez finalizado el espectáculo, el público podrá acceder a una experiencia inédita que combina la gastronomía con la historia argentina.

La ópera es una tragedia en tres actos. Allí se representa el amor del patriota Mariano hacia Aurora, la hija de Don Ignacio, jefe de las tropas españolas. El joven, novicio del colegio jesuita de Córdoba, lucha por la liberación de su tierra del dominio colonial. El nombre de la muchacha representa el despuntar de la nueva patria y también la conversión de la joven a la causa de su enamorado.

Los hechos transcurren durante la época de la Revolución de Mayo. Foto: PRENSA TEATRO COLON / ARNALDO COLOMBAROLI

A comienzos del siglo XX, Buenos Aires se vestía de gala para conmemorar el Centenario de la Revolución de Mayo, y en ese marco, la Municipalidad decidió reinaugurar el Teatro Colón en su actual ubicación. Para ello, en 1906, encargaron al compositor Héctor Panizza la creación de una obra que estuviera a la altura de tan importante acontecimiento.

La ópera relata el amor prohibido de un independentista y una hija de las fuerzas leales a la corona española. Foto: PRENSA TEATRO COLON / ARNALDO COLOMBAROLI.

Panizza, junto al libretista Luigi Illica, dio forma a "Aurora", considerada la primera ópera nacional. Esta pieza simbolizaba la nueva Argentina del bicentenario, que dejaba atrás el carácter rural y gauchesco del "Martín Fierro", para poner en primer plano al inmigrante europeo, quien comenzaba a ser el protagonista de la construcción de una nueva identidad nacional.

Obra cosmopolita para la Buenos Aires de entonces

La ópera, originalmente escrita en italiano, se interpretó por primera vez el 5 de septiembre de 1908 en el Colón. Los roles principales fueron llevados a escena por el tenor Amedeo Bassi y la soprano María Farnetti, acompañados por la Gran Compañía Lírica Italiana. El uso del italiano en la obra reflejaba el carácter cosmopolita de la Argentina de aquella época, un país en el que confluían múltiples lenguas y culturas en busca de una identidad propia.

Originalmente, la obra se compuso en italiano. Foto: PRENSA TEATRO COLON / ARNALDO COLOMBAROLI

Con una línea melódica extensa y notas ligadas, la composición heredaba los estilos musicales del siglo XIX, características que dominaban los primeros años del siglo XX. No fue hasta 1945, en una función oficial ante la presencia del entonces presidente de facto Edelmiro J. Farrel y el coronel Juan Domingo Perón, que "Aurora" se presentó por primera vez en castellano, gracias a la traducción de Josué Quesada y Ángel Pettita realizada en 1943.

Mirá el video de la promoción de Aurora en el Teatro Colón

Desde entonces, el aria "Alta en el cielo", parte emblemática de la ópera, trascendió el ámbito teatral. Declarada canción patria por decreto, hoy es un himno que se entona en ceremonias escolares y actos oficiales. Su impacto ha sido tal que, más allá de la formalidad de su inclusión en estos eventos, su fuerza melódica la ha llevado incluso a ser adaptada y cantada en estadios de fútbol, donde el fervor popular la ha hecho suya.

Una alternativa inédita para completar la experiencia artística

Para vivir a pleno esta experiencia largamente esperada, el Pasaje de los Carruajes, de la mano de Blue Catering del Grupo L, preparó un menú especial a cargo de Silvina del Grande y Gastón Storace.

La batalla se abre con "Don Ignacio & Mariano", un trago creado por el sommelier Ezequiel Silingardi Celaya, un americano con aires de ferroviario, y se lo acompaña con un entrante de dos empanadillas, por el lado español, de langostinos al ajillo crocantes y por el lado argentino, una clásica empanada de carne cortada a cuchillo, acompañadas de una tradicional salsa criolla.

La experiencia gastronómica de la que se puede disfrutar en el Teatro Colón es de primer nivel. Foto: Gentileza Teatro Colón.

El chef Storace sostiene que "estos bocadillos enuncian los contrastes de la época, el Virreinato del Río de la Plata y los sabores de cada nación encapsulados por una masa de criterio social".

En el segundo plato, llamado "En el Convento" se hace un guiño a Italia, a quien el gobierno de ese momento solicitó recrear la obra. Se presentan dos raviolis, uno con queso brie y cebollas caramelizadas en masa de tinta de calamar, el otro de polpetta y tomates secos, ambos reposados en una crema de espárragos y pistachos.

Storace añade que "Aurora es encerrada por haberse enamorado de Mariano, ella se encuentra ante la decisión del amor por lo que desea o de la sangre, por su padre". Y agrega que "por eso en este platillo observamos la dualidad, uno blanco y uno negro", deja a libre interpretación del comensal quién representa a cada cual.

"Revolución" es el plato fuerte, un lomo apanado en chimichurri seco de pimienta "en representación de todas las armas que se escondieron en el convento", comenta el Chef, y hierbas autóctonas con una salsa de frutos rojos de la Patagonia y Malbec "mostrando la sangre de Aurora que cae tendida y resulta en su muerte".

Para culminar la experiencia llega "Libertad" un exquisito postre argentino, un flan con dulce de leche y una crema montada de hierbas con un crocante de chocolate y nips de cacao coronado por un Carajillo de baileys: "En este paso final quisimos que complementara la obra junto con los pasos anteriores y que transporte a los comensales a la época y la atmósfera de la historia", concluye el Chef.