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Polémica por el mensaje del papa Francisco y el ciclo de la violencia

El papa Francisco criticó al Gobierno nacional y especialmente puso su mirada en el protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich por el uso de gas pimienta durante una movilización días atrás.

El papa Francisco advirtió: "El silencio frente a la injusticia abre paso a la división social, la división social a la violencia verbal, la violencia verbal a la violencia física y la violencia física a la guerra de todos contra todos". Este mensaje ilustra un ciclo de violencia progresiva que se intensifica cuando la represión y la inacción frente a las injusticias estructurales se convierten en las respuestas predominantes a los conflictos sociales.

Silencio ante la injusticia y la violencia estructural

El ciclo de violencia comienza con lo que el sociólogo Johan Galtung definió como violencia estructural, refiriéndose a las desigualdades sistémicas que generan sufrimiento y exclusión en la sociedad. Este es el “silencio frente a la injusticia” al que alude el papa Francisco, y representa un punto clave en la criminología.

El silencio frente a la injusticia abre paso a la división social. Foto: MDZ.

La indiferencia institucional frente a estas injusticias alimenta el malestar social y perpetúa la exclusión de sectores vulnerables. Las víctimas de este sistema de desigualdad experimentan frustración y descontento, lo que eventualmente se canaliza en protestas. Sin embargo, en lugar de atender las causas subyacentes, las autoridades suelen responder con represión, profundizando el ciclo de violencia.

División social y violencia verbal

Cuando los problemas de fondo no se abordan, la sociedad se polariza. Esta polarización fomenta la violencia verbal, amplificada por los medios de comunicación y las redes sociales. El discurso público se convierte en un escenario de confrontación donde los diferentes sectores sociales se deshumanizan y atacan mutuamente, normalizando así la violencia simbólica.

La escalada de violencia verbal prepara el terreno para la violencia física, legitimando esta última como una respuesta “justificada”. Esta fase del ciclo demuestra cómo la agresión simbólica no solo perpetúa el conflicto, sino que lo transforma en una cultura donde la violencia comienza a ser aceptada.

Cuando los problemas de fondo no se abordan, la sociedad se polariza. Foto: MDZ.

La "guerra de todos contra todos": fragmentación del tejido social

El punto culminante de este ciclo es lo que el papa Francisco denomina la "guerra de todos contra todos". Desde una perspectiva criminológica, esto se traduce en una anomia social, es decir, la pérdida de un orden normativo que regule las conductas colectivas. En esta etapa, la violencia ya no es una anomalía, sino un elemento normalizado en la vida diaria. La intervención de las fuerzas de seguridad, inicialmente destinada a restaurar el orden, en muchas ocasiones se convierte en un factor más de caos y división, incrementando la sensación de inseguridad y fragmentación social.

 Eduardo Muñoz.

* Lic. Eduardo Muñoz. Criminólogo y criminalista. Especialista en prevención del delito. Consultor de seguridad integral.

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