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Prohibición de celulares en la escuela: los puntos clave que resuelve la medida

La resolución busca medir el uso educativo de los celulares, lo que se aprecia es que muchos estudiantes los utilizan con fines distintos, algo que genera preocupación entre docentes y padres.

El 7 de agosto pasado se conoció la resolución dictada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires donde se “regula la utilización de dispositivos digitales personales en los establecimientos educativos de la Ciudad de Buenos Aires, durante el horario escolar”. La misma se dicta en un contexto donde se ve incrementada la adicción al mismo, principalmente en adolescentes, lo cual genera síntomas que impactan en el desarrollo de habilidades socioemocionales, alimenticios y de rendimiento académico.

Sumado a la compleja situación que se atraviesa con la ludopatía adolescente, esta norma parece traer una propuesta que viene a resolver, como mínimo, los dos problemas mencionados más arriba: la adicción a ver lo que los algoritmos nos quieren mostrar y la incapacidad de desarrollar vínculos y re conexión con otras actividades que hace no mucho la escuela cumplía. La noticia impactó en el mundo educativo, generando debates e intercambios que fortalecen y marcan la agenda de la educación y la tecnología.

Esta norma parece traer una propuesta que viene a resolver.
Foto: Shutterstock.

Si bien algunos especialistas desconfían de la prohibición en sí, la comunidad educativa en general acuerda en que es fundamental que la escuela pueda ser un espacio donde se fortalezcan los vínculos y los jóvenes puedan pasar menos tiempo frente a la pantalla y que el tiempo que lo haga sea con un uso pedagógico significativo. En este sentido, es importante destacar que la normativa no habla de prohibición sino de regulación y que en su artículo 2 establece que se disponga la oferta necesaria para el desarrollo profesional del tema.

Algunas escuelas consultadas confían en que la medida va a tener un impacto positivo y qué más allá de cierto mal humor en los primeros días de su aplicación, los/as alumnos/as tienen buena recepción frente al nuevo escenario. La educación y la tecnología es un título que viene ganando fuerza hace años y se incrementó el debate frente a la pandemia, donde todo el país se vio expuesto a la necesidad de utilizar recursos tecnológicos para mantener la escuela “abierta”. 

Detrás de la prohibición del uso del celular, aparece en cuestión el desafío de utilizarlo como un recurso pedagógico significativo y de generar propuestas de inclusión que despierten la curiosidad y la posibilidad de aprender. Es por esto que la prohibición termina siendo un recurso necesario para resolver síntomas que están generando mucho daño en los adolescentes, pero no es suficiente para seguir pensando la escuela de estos tiempos. El celular puede ser un recurso sumamente valioso para investigar, comunicar o desarrollar proyectos en equipo, y no podemos olvidar sus fines pedagógicos cuando sea necesario.

La prohibición termina siendo un recurso necesario para resolver síntomas que están generando mucho daño en los adolescentes.
Foto: Shutterstock.

Para finalizar, podemos destacar algunas conclusiones que van apareciendo

  1. Generar campañas de concientización con mensajes claros sobre el impacto del uso de pantalla durante muchas horas.
  2. Desarrollar programas de formación docente sobre la temática, escuchándolos y proponiendo estrategias alternativas que conecten a los alumnos/as con nuevos estímulos (volver al deporte, a la socialización, utilizar la robótica)
  3. Diseñar dispositivos de diálogo entre familias y escuelas, incluyendo a los/as chicos/as, generando espacios donde se pueda poner palabra a lo que les sucede.

Está claro que los celulares son parte de nuestra vida cotidiana y está impregnado culturalmente entre nosotros. En este sentido, las familias también debemos asumir un rol activo: es fundamental comprender que así como de chicos enseñamos a nuestros hijos/as a cruzar la calle cuando se puede o a no pegar, debemos ser activos en el vínculo que generan nuestros/as hijos/as con la tecnología.

Los celulares son parte de nuestra vida cotidiana.
Foto: MDZ.

En cuanto a su inclusión en las prácticas pedagógicas aparece como una herramienta sumamente valiosa siempre y cuando estén resueltas estas situaciones mucho más complejas de fondo. Esta medida se está implementando en muchas partes del mundo y se espera tener resultados positivos pronto.

Mientras tanto, tenemos un enorme desafío de seguir potenciando un uso sano y creativo de las pantallas, complementario con una experiencia educativa significativa y acorde a los tiempos que se viven y a una tecnología que no para de avanzar y proponernos nuevos horizontes.

Pablo Eisbruch.

* Pablo Eisbruch. Especialista en Educación. Director Ejecutivo de TecnoKids Latam

@pablo_eisbruch