Clásico por clásico: el proyecto que recicló un kiosco de diarios
La Ciudad de Buenos Aires tiene dos clásicos que parecen haber quedado en el tiempo, no por desinterés sino más bien por tradición, por gusto, por sostener esa escena tradicional y clásica porteña. Uno de ellos son los kioscos de diarios, que ya parecen cualquier cosa más que kioscos de diarios, y la otra los cafés, que se resisten a la llegada masiva de las franquicias. Ahora, un emprendimiento busca sostener ambas tradiciones combinando el café con un kiosco de diarios reciclado.
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Gerónimo Messineo decidió llevar adelante un proyecto ambicioso, en busca de resucitar el kiosco de diarios en medio de un tiempo en que el papel ha definitivamente perdido terreno en el campo de las noticias: "La idea nació en octubre del año pasado junto a Lautaro Louguzzo, que tiene una empresa de marketing, y a Julián Cerati, actor y cantante, a partir de ver este nuevo concepto en Europa y buscamos replicarlo, dándole más argenta, reivindicando al canillita".
"Lo que nosotros buscamos que, a través del café, la gente vuelva a interactuar con el arte gráfico en general", explicó Gerónimo a MDZ, explicando como se realizó la decoración y "reciclaje" del antiguo kiosco de diarios. El kiosco que eligieron no fue uno al azar, sino uno que se ubica en la zona de Facultad de Medicina, donde miles de estudiantes pasan día a día: "Lo elegimos por esa cercanía, al ser nosotros estudiantes, además vimos un potencial ahí, apuntando a un público como nosotros: juvenil y estudiantil".
En cuanto a la gente de la zona y los clientes, la repercusión fue positiva: "Se debe principalmente a que es una esquina que siempre estuvo vandalizada y era una escaparate muy maltratado". Gerónimo, en referencia a la esquina de Junín y Paraguay, explicó que "le daba un aspecto muy negativo a la zona y esta puesta en valor que nosotros hicimos del espacio generó un impacto muy positivo, lo que nos pone muy felices porque fue la puesta en valor de algo que se encontraba en estado de abandono".
Los precios no son algo para espantarse, lo cual resulta muy importante tanto en estos momentos de la economía como para el público al que apuntan desde "Canillita": "Varían entre $2.000 y $2.600, dependiendo obviamente de qué clase de café sea, lo cual es un precio muy competitivo al tratarse de un café de especialidad con granos de 90 puntos de calidad". Además, agregó: "Apuntamos más al volumen, a hacer un café que la gente pueda tomar habitualmente y que el precio no sea un disparate".
Es importante aclarar que ellos siguen siendo un kiosco de diarios, no solo una cafetería al paso: "Nosotros un puesto que tiene anexada una máquina de café, pero seguimos haciendo los repartos todos los días a las seis de la mañana, seguimos teniendo revistas tradicionales. Eso no lo vamos a dejar de lado nunca". De aquí en adelante, "el objetivo es seguir sirviendo ricos cafecitos e invitar a nuevos artistas para que reluzcan sus obras y eso es lo que más nos llena".

