Los antiguos Juegos Olímpicos que fueron antecesores de las mujeres en el deporte
Aunque la cultura occidental tiene una gran influencia de la grecorromana, la inclusión de las mujeres en distintos espacios no existió de forma masiva hasta entrado el siglo XX. A pesar de que en la Antigüedad había enormes diferencias entre el hombre y la mujer, contrario a la creencia popular, las mujeres sí tenían presencia en los Juegos Olímpicos.
La inclusión de las mujeres en aquellos Juegos Olímpicos no era como la actual, al punto tal que las mujeres no podían presenciar las competencias masculinas. A pesar de ello y que durante la mayoría de la historia las mujeres no podían practicar deportes, en la Antigua Grecia tenían un lugar en los deportes.
Cabe señalar que lo que hoy conocemos como Juegos Olímpicos son muy distintos a los de aquel tiempo, empezando por la motivación religiosa que tenían aquellos eventos, la cual hoy es inexistente. Así como se realizaban Juegos Olímpicos en la ciudad de Olimpia, también los había en otras ciudades, como Atenas, Corinto y Creta, en honor a distintos dioses.
Los Juegos Olímpicos Antiguos eran celebrados en honor al dios Zeus, pero no eran los únicos que se celebraban en Olimpia. Allí /y en Argos) también se celebraban los Juegos Hereos en honor a Hera, los cuales habráin sido creados en torno al año 580 antes de Cristo, según el historiados y geógrafo griego Pausanias.
En dichos Juegos Hereos, 16 mujeres competían en carreras categorizadas por edad en el mismo estadio olímpico que lo hacían los hombres de su tiempo. Los premios, además de la tradicional corona de olivo, incluían una vaca sacrificada a Hera y también la construcción de estatuas en honor a las heroicas campeonas.
Esta competencia, así como los Juegos Olímpicos Antiguos, murieron con el auge del cristianismo, por ser considerados un ritual pagano. Poco ayudó la posterior llegada de los musulmanes al sur de los Balcanes, por lo que el tiempo se encargó de sepultarlos en la historia, hasta el descubrimiento de las ruinas de Olimpia en el siglo XIX.
Luego, con la resurrección de los Juegos Olímpicos de mano del filántropos Evangelos Zappas y el barón Pierre de Coubertin, no se dio el retorno de la presencia femenina. Recién en París 1900, la segunda edición de la iniciativa del francés, las mujeres tuvieron un mínimo lugar con las competencias de tenis, golf, vela, croquet e hipismo, un camino que empezó allí y termino de completarse este año en París.