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AMIA: el escalofriante relato de un sobreviviente

Adrián Furman trabajaba junto a sus hermanos en el edificio de la AMIA, en la calle Pasteur 633 ese lunes 18 de julio de 1994 a las 09.53 de la mañana. 30 años recuerda esos momentos en MDZ.
Graciela y sus hijos, Ariel, Adrián y Fabián Foto: Adrián Furman
Graciela y sus hijos, Ariel, Adrián y Fabián Foto: Adrián Furman

Mi papá tenía dos taxis, uno lo trabajaba Ariel, mi hermano del medio, y el otro lo compartía con mi hermano mayor, Fabián. Mi papá trabajaba desde la mañana temprano hasta la tarde cuando se lo llevaba a Fabián que lo trabajaba hasta la noche. Todas las mañanas a eso de las seis y cuarto dejaba el auto en casa, en ese entonces yo todavía vivía con mis viejos, y se iba a la AMIA. Se había casado hacia muy poco con Bibiana, estaban remodelando un PH que compraron. Tenían un montón de proyectos.

Fabian entraba a las 7 al área de sepelios. Yo entraba una hora mas tarde, trabajaba en la oficina de personal. Todos los días tenía la costumbre de subir al cuarto piso y tomaba un café con Fabián y sus compañeros, éramos todos amigos. De hecho, yo me había acercado mucho a mí hermano en esos años. Al compartir en AMIA nos acercamos y nos conocimos de otra forma. 

Estuve con él, hablamos del mundial, boludeamos un rato. No por trabajar en sepelios era gente seria, al revés, se la pasaban jodiendo, molestándose. Era una manera de sobrellevar el trabajo. Fabian era así, parecía serio, tranquilo, pero era todo lo contrario. Y con Norberto, su compañero, hacían una dupla terrible. Me despedí de él y esa fue la última vez que lo vi.

El día de la boda de mi hermano Fabián junto a su esposa Bibiana

Ya en mi oficina se sintió la explosión, hubo un ruido muy fuerte, tembló el piso

El ambiente se llenó de humo blanco, mucho olor a amoniaco. El aire se hizo irrespirable. Caían pedazos de techo, volaban vidrios. Me metí debajo de mi escritorio. Pensé que había explotado un equipo de aire acondicionado, pero por el humo no lograba ver nada ni a nadie

Cuando el humo se disipó nos organizamos para poder salir, lo hicimos por atrás. Fuimos hasta el aire y luz, y empezamos a trepar por los techos. Nos íbamos pasando mano a mano un bebe que estaba con una señora. Al subir al primer techo, me di vuelta y vi el frente del edificio totalmente destruido, medio edificio no estaba. El primer bloque se derrumbó. Inmediatamente mi papel de víctima sobreviviente se anuló, y pase a ser familiar de, lo único que me importaba era Fabián

Al poco tiempo del atentado me llaman y me cuentan que la AMIA iba a volver a funcionar en el edificio de Ayacucho. Me ofrecen volver, sin horarios fijos, llegando y yéndome cuando necesite. 

Junto a familia y amigos.

Yo quería volver, necesitaba volver

Me dan una computadora y los diskettes del backup del sistema tango. Así pude reconstruir todo el sistema de sueldos. Seguí trabajando en la AMIA hasta fines del año 1996 cuando me enteré que íbamos a volver a Pasteur, la AMIA se iba a reconstruir en Pasteur 633 nuevamente, dije no voy a poder, tenía un límite, aproveché un retiro voluntario y me fui.

Tardé 10 años en poder ingresar al edificio de Pasteur 633, recién en 2004 lo pude hacer.

Adrián Furman.

* Adrián Furman. Sobreviviente del atentado a la AMIA y hermano de Fabian asesinado en el atentado.