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Deportistas de élite y agresiones sexuales: un análisis criminológico

Este artículo analiza, desde una perspectiva criminológica, las complejas causas y características que subyacen a este tipo de delitos, exponiendo un panorama preocupante.
Los rugbiers detenidos. Foto: Instagram @hugo_auradou y @oscarjegou
Los rugbiers detenidos. Foto: Instagram @hugo_auradou y @oscarjegou

Las recientes denuncias por abuso sexual contra una joven en Mendoza por parte de jugadores de la selección francesa de rugby han reavivado el debate sobre la preocupante relación entre el deporte de élite y las agresiones sexuales.

Factores de riesgo comunes

Si bien no existe un perfil único del deportista agresor sexual, se han identificado algunos factores de riesgo comunes que pueden aumentar la probabilidad de que se produzcan este tipo de delitos:

  • Cultura de la masculinidad tóxica: muchos deportes de élite fomentan una cultura de masculinidad tóxica, caracterizada por la hipercompetitividad, la agresión, la supremacía del hombre y la desvalorización de las mujeres. Esta cultura puede normalizar el comportamiento violento y sexista, creando un entorno propicio para las agresiones sexuales.
  • Desequilibrio de poder: los deportistas de élite suelen ocupar posiciones de poder y prestigio, lo que puede generar un desequilibrio de poder con respecto a sus víctimas. Este desequilibrio puede ser utilizado por el agresor para manipular, coaccionar y abusar de las personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad.
  • Acceso a víctimas potenciales: algunos deportes, como aquellos que se practican en entornos cerrados o con un número reducido de participantes, pueden facilitar el acceso del agresor a potenciales víctimas.
Rugbiers detenidos. Foto: MDZ.

Perfil criminológico del agresor sexual deportista de élite

La criminóloga española Carolina Torres Suay, especializada en criminología con perspectiva de género describe características y patrones de comportamiento específicos en este tipo de agresores:

  • Jóvenes: la edad predominante oscila entre los 18 y 35 años, coincidiendo con el punto más alto de rendimiento deportivo y mayor exposición pública.
  • Agresión penetrante: la penetración vaginal o anal es más frecuente, especialmente en agresores jóvenes. Esto podría indicar una motivación sexual primaria.
  • Violencia: la violencia ejercida varía según la capacidad física del agresor.
  • Encanto y popularidad: utilizan su imagen pública para generar confianza en la víctima, presentándose como personas amables y cercanas.
  • Patrón ganador-perdedor: impera un patrón de relaciones interpersonales basado en el poder y la dominación, buscando la sumisión del otro.

Casos resonantes de agresiones sexuales en el deporte de élite mundial

A lo largo de la historia del deporte de alta competencia, se han producido numerosos casos de agresiones sexuales protagonizadas por deportistas, tanto dentro como fuera del campo.

Algunos de los casos más resonantes incluyen:

  • 1991: El boxeador Mike Tyson fue condenado a 6 años de prisión por agredir sexualmente a una joven en un hotel.
  • 2013: El futbolista Robinho fue condenado a 9 años de prisión junto con cuatro amigos más que ayudaron a someter a la víctima y la violaron conjuntamente.
  • 2022: El jugador Dani Alves fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión por agredir sexualmente a una joven en una zona privada de una discoteca en Barcelona.
El boxeador Mike Tyson, en 1991, fue condenado a 6 años de prisión por agredir sexualmente a una joven en un hotel.

Un problema sistémico que requiere atención urgente

El análisis criminológico de las agresiones sexuales perpetradas por deportistas de élite revela una realidad preocupante que va más allá de casos aislados. La convergencia de diversos factores, como una cultura de masculinidad tóxica, un desequilibrio de poder y un acceso privilegiado a potenciales víctimas, crea un entorno propicio para la comisión de estos delitos.

Es crucial destacar que esta problemática no implica que todos los deportistas de élite sean agresores sexuales. Sin embargo, sí es necesario reconocer la existencia de un problema sistémico que requiere atención urgente.

Eduardo Muñoz.

* Lic Eduardo Muñoz. Criminólogo y criminalista. Especialista en prevención del delito. Consultor de seguridad integral

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IG: @educriminologo