AMIA: carta a mi hermano Cristian
Querido Cris: la hoja en blanco y el deseo de escribirte, la necesidad de recuperarte de alguna forma, rescatarte del antes y traerte aunque sea por un rato a esta vida del después.
Porque todo es un antes y un después, sabés.
En el antes los indestructibles, Gustavo, Marina y Cristian, jugando en cada rincón de casa. Vos Cris, chiquito, parado en un banquito asomando por la pared del vecino tu cabecita de rulos blancos, mangueando galletitas a espaldas de mamá.
En el antes, te veo sentado por horas, dibujando soldaditos o jugadores de fútbol, armando estrategias de ataque en papel. Te veo rodeado del verde donde tanto amabas jugar. Veo tus botines, habilidosos e infaltables compañeros de tantos domingos de disfrute junto a tus amigos de toda la vida, en la cancha que después llevó tu nombre.
En el antes, te recuerdo adolescente, los primeros bailes, tu pasión por la historia, frente a la computadora, animándote a escribir desde tus ideales, los primeros bosquejos de grandes escritos que nos llenaban de orgullo, por lo que te llamábamos la oveja blanca de la familia.
En el antes, Cris tío, casi un hermano mayor, guardándote los martes para no perderte los Simpson junto a tus sobrinas, tus nuevos amores. Nos veo Cris, a vos y a mi, sentados en el piso en una cena improvisada, yo contándote toda mi vida en media hora, para preguntarte ¿y vos que tal? ¿Alguna chica? y veo todavía tu sonrisa, en silencio, como única respuesta a mi ansiosa curiosidad. Saliendo del paso, con ese humor tan tuyo, inteligente y sutil, que te hacía diferente.
En el antes te tengo, viernes por la noche, cena en mi casa con mamá y papá, Gustavo, tus cuñados, las nenas; vos sacando fotos, como rescatando los últimos vestigios de esa vida que era, dos días antes del horror. Viernes 15 de julio, mi último día con vos. Todo es un antes y un después.
En el antes Cristian dueño de tus sueños y de tu vida
En el después, todos nosotros aprendiendo a convivir con el dolor, que llegó sin avisar, y se instaló en el alma, hablándonos de tus sueños, que nunca dejarán de ser sueños.
El tiempo pasa y en esta vida del después les hablo a mis hijos y a mis nietos de vos
Y ellos te conocen, te nombran y te aman, porque el recuerdo es también una construcción.
Como ves Cris, en este después la vida sigue y es linda. Mis amores me llenan de energía y ganas de estar bien, y disfrutar.
Y como tengo tu imagen grabada a fuego en mi alma, y tu corazón late en el mío, vos te venís conmigo.
Te mando un beso grande, mi hermanito.
Te quiero.
* Marina Degtiar, hermana de Cristian.
IG: @degtiarmarina2