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Los detalles de la Nueva Cuyanita que comenzará a navegar en el Lago del Parque

La embarcación que hizo historia en el Parque General San Martín, volvió al Lago con nueva estructura e incluye una experiencia de realidad virtual.
La Nueva Cuyanita tuvo su viaje inaugural Foto: MDZ
La Nueva Cuyanita tuvo su viaje inaugural Foto: MDZ

Una nueva embarcación del Lago del Parque General San Martín  volverá a funcionar desde mañana tras más de 20 años. La Nueva Cuyanita, que hizo historia en Mendoza, ya está instalada y operativa para comenzar los recorridos para turistas y mendocinos. La novedad es que contará con una experiencia de realidad virtual para los pasajeros.

La Nueva Cuyanita tuvo su paseo inaugural en el Lago del Parque con funcionarios y empresarios pero recién mañana los turistas podrán disfrutar de los paseos que incorporarán una novedosa experiencia de realidad virtual. La embarcación fue construida con un estilo moderno y tiene una capacidad máxima de 25 pasajeros sentados, baño químico ecológico y estará impulsada por un motor de 150 HP de cuatro tiempos ecológico. 

El paseo, que dura aproximadamente 30 minutos, pone a prueba los cinco sentidos. Durante los primeros 15 minutos, los tripulantes realizan una navegación tradicional, y luego -mientras el simulador practica una maniobra justo en el medio del lago- se sumergen en un mundo fantástico, a través de la virtualidad. Cada pasajero se coloca un casco Oculus con tecnología de avanzada y a partir de allí comienza la acción de realidad virtual a la vez que continúa la navegación.

Desde ese plano, la experiencia está rodeada de escenarios, sonidos e imágenes vibrantes que destacan el arte, la cultura, el paisaje y la historia de Mendoza. “Cada escena fue creada por un equipo de producción de animadores que filma en 360 grados con el fin de optimizar la visualización y capturar las imágenes en todos los ángulos, además de generar una sensación de inmersión ya que no existe un punto de apoyo y todo pareciera transcurrir en el aire”, destacó el responsable de Ocular Experience, Gastón Funes.

La embarcación cuenta con un equipamiento que trabaja con geolocalización donde se disparan diferentes puntos del lago, y a través del relato de un narrador conecta con sitios como El Rosedal, el Club Regatas, obras de arte, entre otras atracciones de la provincia. “A través de la realidad virtual se podrán apreciar distintos destinos turísticos e íconos mendocinos, en algunos casos atribuyendo connotaciones fantásticas y destacando su importante identidad provincial”, cuenta Gastón.

Los pasajeros disfrutan de una experiencia inmersiva

"Tiene una combinación de la nostalgia para los que somos más grandes y recordamos embarcaciones que cercaron este lago artificial como la Cuyanita y la Mississippi. Esta embarcación es mucho menos ostentosa pero tiene una gran tecnología en su interior, acompaña con movimientos y te va trasladando a mundos especiales donde se ven íconos turísticos de la provincia de Mendoza", expresó la presidenta del EMETUR, Gabriela Testa.

Detalle y costos de la experiencia

La navegación es apta para mayores de 6 años. El boleto tendrá un costo de 7 mil pesos para mendocinos mientras que para turistas extranjeros el precio será de 10 mil pesos y se podrá acceder todos los días de 10:30 a 17:30 horas. Los lugares habilitados para la venta son la boletería en el muelle del Rosedal, la boletería del bus turístico ubicada en Plaza Independencia y a través del siguiente link.

Antecedentes históricos

La historiadora Ana Castro señala en su libro, que La Cuyanita comenzó a surcar el Lago en la década del 20. Esa embarcación funcionó hasta 1935. Posteriormente, se llamó a licitación para restablecer los paseos acuáticos y una nueva lancha comenzó a prestar este servicio en 1939. Se la denominó Emilio Civit, pero la gente continuó llamándola La Cuyanita.

“La primera embarcación del Lago fue vendida en 1937 a los señores Ronchietto y Bianchi, por 200 pesos, y la llevaron a la laguna Los Álamos. Allí se perdió el rastro de la embarcación”, comenta la autora del libro Parque General San Martín, sus primeros 50 años.

El barco que remplazó a la primera nave pesaba 5 toneladas, con un casco de 13 metros de eslora (largo) y una capacidad para 20 a 26 personas.  El casco fue construido en Alemania por el astillero Krupp, luego de la Primera Guerra Mundial y llegó a la Argentina, donde construyeron la cubierta y el puente de mando, y se utilizó la embarcación para prestar servicios en el Delta del Paraná antes de ser trasladada a Mendoza.

En el pequeño muelle de madera del Rosedal estaba atracada La Cuyanita esperando la llegada de chicos y grandes para salir a pasear por el Lago del Parque. Con todo el pasaje cubierto, como todos los domingos, el timonel daba la orden de zarpar y los “oficiales” del embarcadero soltaban amarras. Rápidamente se llegaba al extremo norte del Lago. La embarcación tomaba rumbo al sur, mientras los pasajeros observaban el Club Regatas, lo que ocurría en tierra firme o a los bañistas de las playas serranas. Parecía de juguete, no se movía mucho, debido a la serenidad del lago, solo se sentía el ronquido del motor y el golpe del agua sobre el casco blanco.

En los 60 comenzó la decadencia. Sufrió actos vandálicos en dos oportunidades y, en diciembre de 1976, tras una serie de reparaciones, fue botada al Lago por última vez. Durante el invierno de 1979, La Cuyanita ardió en llamas y ese fue el fin. Aparentemente, uno de los cuidadores de la embarcación colocó un calentador para soportar el frío. Se quedó dormido y casi se quema con la estructura de madera que adornaba la cubierta y el puente de mando. En la actualidad, el casco de la embarcación se encuentra en la Penitenciaria Provincial, donde fue llevado para su puesta en valor y quedó abandonado en el lugar. Hoy su recuperación es inviable, ya se ha perdido casi toda su estructura original y se asemeja a una cascara de nuez.

Tras el fin de La Cuyanita, en 1979, y por un año la remplazó un catamarán que fue bautizado Emilio Civit II. Durante los 90', llegó el turno de "El Mississippi" o "el rey de lago", un catamarán de dos pisos donde muchos celebraron fiestas y cumpleaños pero años después dejó de prestar sus servicios dejando una vacancia en el paseo turístico,