A 50 años de la muerte de Juan Domingo Perón: dónde están los restos de "El General"
Juan Domingo Perón murió en 1974 durante su tercera presidencia, distanciado de la Juventud Peronista, alineado al anticomunismo internacional y como partícipe necesario en la generación de las décadas más violentas de la Argentina. A pesar de todo eso, desde la izquierda y la derecha se le rinde pleitesía tras su muerte y se lo invoca como una especie de "santo patrono" de los trabajadores, aunque sin un sitio de culto claro, como sucede con los santos católicos, menos ahora que sus restos descansan en una tumba lejos de la Ciudad de Buenos Aires.
"El General", como lo llamaron sus seguidores una vez que se autoproclamó general al asumir la presidencia de la nación y dejó atrás su cargo de coronel, nació en la ciudad bonaerense de Lobos en 1895. Descendiente de italianos, un joven Juan Domingo se formó en el Ejército Argentino en medio de tiempos de conflicto interno entre la corriente nacionalista y la conservadora de la fuerza.
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Dentro de ese conflicto, Juan Domingo Perón se alineó a los nacionalistas de José Félix Uriburu, estando activo como capitán durante el golpe de estado de 1930, donde nació el período de la democracia débil en la Argentina. Poco más de diez años más tarde, en un nuevo golpe de estado, alcanzaría posiciones de gobierno junto a Pedro Ramírez y Edelmiro Farrell.
Mirá el video del mausoleo de Juan Domingo Perón
Antes del golpe de estado de 1943, Juan Domingo Perón pasó un tiempo formándose en la Italia de la preguerra, bajo el régimen de Benito Mussolini, admirando su método de liderazgo, tal como lo explica "El General" en su libro "Conducción Política". A partir de aquel momento, comienza un nuevo período para el país fundado en torno a la figura de Perón, que se transforma en un personaje clave de la política argentina.
Estando o no en el poder, fue presidente entre 1946 y 1955, y 1973 y 1974, la palabra de Perón definía gran cantidad de aspectos en la política nacional, marcando a sus seguidores si apoyar o no a un candidato, como Arturo Frondizi, o si defender o no la democracia, como durante la presidencia de Arturo Illia. Su palabra era clave, pero al mismo tiempo no le temblaba la voz para decirle a la extrema derecha y a la extrema izquierda "ustedes son el verdadero peronismo".
Al morir el 1° de junio de 1974, luego del comunicado de su esposa y vicepresidenta (para ese momento ya era presidente por acefalía), se profundizó la guerra interna entre las filas peronistas de distintos puntos del espectro. Lo extraño, aunque falleció el máximo líder del movimiento, es que su invocación tampoco generó que haya un santuario popular donde descansan sus restos, algo que suele suceder en muchos casos, pero no en este caso.
El robo de las manos de Juan Domingo Perón
A pesar de ello, siempre se supo donde estaban los restos de Perón, que en un primer momento fue depositado en una bóveda familiar del Cementerio de la Chacarita. Allí, el 29 de junio de 1987, días antes de 13° aniversario de su muerte, robaron las manos del cadáver embalsamado de "El General", profanación de la que nunca se supo ni su perpetrador ni el móvil.
No fue la primera vez que ocurrió una profanación de este tipo en la Argentina, siendo el secuestro del cadáver de Eva Perón en 1955 el otro caso más recordado. En aquel caso fue, justamente, perpetrado bajo las órdenes del gobierno de la Revolución Libertadora que había derrocado a "El General", como parte de sus políticas de "desperonización", intentando evitar la profundización del culto personalista de los integrantes del movimiento.
El destino final de los restos de "El General"
Antes de alcanzar la presidencia, Juan Domingo Perón se compró una quinta en la localidad de San Vicente, que desde 1999 es el museo "17 de Octubre", fecha en la que se celebra la "lealtad peronista". El culto al líder, por así decirlo, se profundiza más en esa fecha que en la de su muerte, ya que ese día de 1945 se dio el gran impulso en el movimiento para llegar a la presidencia.
En 2006, luego de estar unos 32 años enterrado en la tumba familiar del Cementerio de la Chacarita, los restos fueron trasladados hacia la Quinta de San Vicente el 17 de octubre de ese año. Aquel día, una multitud se dispuso a ver pasar el cortejo que llevó el féretro con el cuerpo embalsamado de "El General" hacia su destino final, donde se creo un mausoleo donde se remarcan palabras que sus seguidores relacionan con el culto hacia él: solidaridad, desinterés, sinceridad, amor, pueblo, generosidad y humildad.