El conflicto de los alimentos y los "aliados" de Javier Milei para la distribución
Desde el inicio de la gestión del Gobierno de Javier Milei, se lleva adelante un enfrentamiento permanente con organizaciones sociales que sostienen comedores populares. Esto se debe a denuncias sobre desvíos de fondos por parte de algunas de estas entidades y la utilización política de las personas asistidas, como también a las falencias de la administración nacional para distribuir alimentos. En el medio del conflicto, hubo acuerdos con distintas entidades religiosas y de asistencia, que siguieron recibiendo alimentos, pero que cada vez se enfrentan a la dificultad de atender más necesidades.
La crisis económica es uno de los fenómenos más angustiantes de la actualidad argentina, con la situación más dramática para los sectores más postergados del país. En parte, por la herencia de la situación económica producto de las políticas del Gobierno anterior, y por otro lado gracias las políticas de ajuste que lleva adelante el actual. Parte de ese recorte de gastos fue la retención de fondos a organizaciones sociales, aunque se llegó a distintos acuerdos con Cáritas, la Alianza de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) y la Fundación Conin.
Las dos primeras entidades, acordaron con el Gobierno de la Nación la renovación de un acuerdo preexistente para la distribución de alimentos en comedores y merenderos de todo el país. Esta renovación fue en medio de manifestaciones de la izquierda para recuperar la provisión de alimentos por parte del Estado, sirviéndole a la administración de Javier Milei para marcar una postura de cara a la asistencia social, mientras estas entidades aprovecharon para mantener su trabajo.
En medio de esa disputa política, con denuncias de "comedores fantasma" y demoras en la entrega de alimentos a punto de vencer y críticas al Gobierno por el acuerdo con Conin, la distribución continúa. Los que igualmente remarcan desde varios de estos sectores es que la asistencia es cada vez mayor y que son más familias las que solicitan alimentos porque "comen salteado".
Cáritas Argentina: la principal entidad solidaria del país
MDZ dialogó con distintas entidades de asistencia que firmaron acuerdos con el Gobierno o que trabajan junto a ellas, muchas de las cuales cuentan con comedores o merenderos. Desde Cáritas, señalaron que sus vínculos con entidades estatales no se circunscriben solo a la Nación, sino también a nivel provincial y municipal, dependiendo de esta organización unos 2.254 centros entre comedores, merenderos, viandas y lugares donde se entregan bolsones, lo que significan beneficios para más de 424 mil personas.
Cáritas hizo un aporte de 100 millones de pesos para la atención de emergencia alimentaria, a los que se suman 49 millones de pesos provenientes de donaciones que llegaron desde 17 diócesis. Al mismo tiempo, en Argentina se gestionaron 46 convenios con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Ministerio de Capital Humano de la Nación, por una suma de 1.500 millones de pesos para la asistencia de 1.215 centros con los que se asiste a más de 180 mil personas.
Además de la cuestión alimentaria, Cáritas lleva adelante el Plan de Inclusión Educativa Emaús, con el cual se ofrece un acompañamiento directo en centro barriales a través de apoyo escolar, becas y talleres para niños y adolescentes. Con el mismo objetivo, se sostienen 247 espacios educativos donde se atiende a más de 20 mil personas de cualquier edad y además se brinda un refuerzo alimentario.
El acuerdo del Gobierno con las iglesias evangélicas
Así como la Iglesia Católica asiste a cientos de miles de argentinos en sus comedores y parroquias a través de Cáritas, las iglesias evangélicas también realizan estos trabajos en los barrios populares de todo el país. A principios de febrero, Aciera renovó el acuerdo vigente con el Gobierno de Javier Milei, para sostener la asistencia y no sufrir el mismo desenlace de muchos espacios vinculados a partidos opositores.
En todo el país, según Aciera le informó a MDZ, existen 1.392 comedores que asisten en total a unas 765.000 personas a quienes se les brindan almuerzos y cenas, como también desayunos y meriendas. Estos centros son administrados por las distintas congregaciones evangélicas, que mantienen cierta independencia entre sí, a diferencia de la Iglesia Católica, pero que trabajan de forma conjunta.
Además de la asistencia alimentaria, en los centros de Aciera se da ropa a los necesitados, se asiste médicamente, se dictan talleres de distintos oficios, educación y se hace un acompañamiento a las personas en estado vulnerable. Desde la entidad, remarcaron que "las iglesias evangélicas desarrollan una labor social en cada barrio o villa. No solo invocamos a Dios como fuente de toda razón y justicia por el país, sino que nos unimos para cooperar con el bienestar general de nuestra nación".
Los alimentos entregados a la Fundación Conin
Dentro de los comedores a los que se asiste, están muchos de los que también recibieron ahora alimentos desde la Fundación Conin. En Las Tejas, un barrio de la localidad bonaerense de Merlo, por ejemplo, uno de los comedores que recibió leche en polvo de los alimentos almacenados, es también sede de atención de Conin, que no solo colabora mediante la entrega de alimentos, sino que también da asistencia médica y educativa todas las semanas.
Este mismo formato lo lleva adelante la Fundación Conin, tanto en sus centros propios como en los llamados "franquiciados", que son aquellos que ceden su espacio para brindar atención a los que menos tienen. Trabajadores de centros que recibieron los alimentos de la polémica, explicaron que lo recibido quedará a disposición de la fundación, la cual se reservó algunos para las familias que asisten y entregó otros a comedores que no estaban dentro de la distribución.
Algunos de estos centros que no pertenecen a Conin, optaron por entregar lo que recibieron de los comedores a los movimientos sociales de sus barrios que fueron excluidos por el Gobierno de la Nación durante los últimos meses. Al mismo tiempo, la asistencia en muchos municipios se sostiene a pesar de las políticas implementadas desde la administración nacional, lo que mantiene funcionando, aunque a "media máquina" a los distintos centros de asistencia.
Cada vez más gente en los comedores y los "aliados" sirven al "enemigo"
Aunque Javier Milei vea enemigos en las organizaciones sociales por su posición política, las entidades de asistencia no se dejan guiar por ese principio, aunque la izquierda sea un completo opositor de la Iglesia Católica y los evangélicos. En los distintos centros de asistencia a los que llega ayuda del Gobierno, se asiste a personas y familias sin pensar en su orientación ideológica, sino ceñidos a la necesidad de alimentarse, la cual crece permanentemente en un país sumido en una crisis alimentaria.
En sintonía con esto, el hermano Rodolfo Viano de la Orden de los Franciscanos que trabaja en Merlo, provincia de Buenos Aires, dialogó como MDZ y explicó que últimamente la situación ha empeorado: "Vamos a entregar alimentos a movimientos sociales para mostrar la relevancia que les damos nosotros, los cuales no son ni curros, ni kioscos, ni fantasmas y están haciendo una labor imprescindible que otros no podrían hacer".
"Conin solo no podría hacer este trabajo, sino que forma parte de una respuesta comunitaria organizada a la crisis alimentaria, la cual el Gobierno no está capacitada para responder", indicó el hermano Viano. Al mismo tiempo, indicaron que las ollas populares se multiplican y que la cantidad de alimentos que se reparten no alcanzan para cubrir la demanda en medio de la crisis alimentaria innegable que atraviesa el país.
"El crecimiento fue exponencial. El año pasado estuvimos asistiendo a unas 30 familias a las que se les entregaba un bolsón por mes que incluían 15 kilogramos de alimentos secos, gracias al Ministerio de Desarrollo Social", indicó el hermano Viano. Además, en la misma sintonía, indicó que "a partir de noviembre, con el aumento y la escalada de la inflación se fue incrementando el número de familias hasta que a principios de enero se había duplicado y, al mismo tiempo, hubo cierres de comedores y merenderos en el barrio".

