Tumores cerebrales: síntomas y causas
Un tumor cerebral es una masa o bulto de células anormales que se encuentra en el cerebro. Existen varios tipos de tumores cerebrales: algunos son benignos (no cancerosos) y otros malignos (cancerosos). Pueden originarse en el propio cerebro (primarios) o ser el resultado de la propagación de cánceres de otras partes del cuerpo al cerebro (secundarios o metastásicos).
La rapidez del crecimiento de un tumor cerebral puede variar considerablemente. Su tasa de crecimiento y ubicación determinan cómo afectará al funcionamiento del sistema nervioso.
Las opciones de tratamiento dependen del tipo de tumor, tamaño y ubicación
En adultos, los tumores primarios, conocidos como gliomas, tienen una incidencia anual de 4 por cada 100 mil habitantes, predominan a partir de los 40 años. Su incidencia anual en niños es de 2 a 5 por cada 100 mil. Según los últimos datos del Instituto Nacional del Cáncer en la Argentina, en 2020 se detectaron más de 130 mil nuevos casos de cáncer en ambos sexos, de los cuales el 1,4% fueron tumores encefálicos y de la médula espinal.
La rapidez del crecimiento de un tumor cerebral puede variar considerablemente
Dentro de los tumores cerebrales, el 58% son malignos, el 35% son benignos y el 7% presentan un comportamiento incierto. La supervivencia a 5 años en menores de 35 años con un tumor cerebral maligno es del 60 por ciento. En cuanto a la distribución por sexos, el 56% de los casos afecta a mujeres y el 44%, a hombres.
Las causas exactas no siempre se conocen, pero hay varios factores que pueden contribuir a su desarrollo:
- Genética: algunas personas heredan mutaciones genéticas que aumentan el riesgo de desarrollar ciertos tipos de tumores cerebrales. Por ejemplo, el síndrome de Li-Fraumeni y la neurofibromatosis son condiciones genéticas asociadas con un mayor riesgo.
- Exposición a radiación: altos niveles de radiación, como la que se utiliza en el tratamiento de otros tipos de cáncer, puede aumentar el riesgo.
- Edad: aumenta con la edad, aunque pueden ocurrir a cualquier edad, pero son más comunes en adultos mayores y en niños.
- Exposición a sustancias químicas: solventes industriales, pesticidas y otros químicos pueden estar relacionadas con un mayor riesgo de desarrollarlos.
- Sistema inmunológico debilitado: ya sea debido a condiciones médicas como el VIH/SIDA o a medicamentos inmunosupresores, tienen un mayor riesgo de ciertos tipos de tumores.
Tener antecedentes familiares puede aumentar el riesgo, aunque la mayoría de las personas con tumores cerebrales no tiene una historia familiar significativa de la enfermedad.
Los signos y síntomas varían ampliamente y dependen del tamaño, la ubicación y su tasa de crecimiento.
Entre los síntomas generales se encuentran
- Nueva aparición o cambio en el patrón de dolores de cabeza.
- Dolores de cabeza que, progresivamente, se vuelven más frecuentes e intensos.
- Náuseas o vómitos inexplicables.
- Problemas de la vista, como visión borrosa, doble o pérdida de visión periférica.
- Pérdida gradual de la sensibilidad o del movimiento en un brazo o pierna.
- Dificultad para mantener el equilibrio.
- Dificultades en el habla.
- Fatiga extrema.
- Confusión en actividades diarias.
- Dificultad para tomar decisiones.
- Incapacidad para seguir órdenes sencillas.
- Cambios en la personalidad o el comportamiento.
- Convulsiones, especialmente, en personas sin antecedentes de convulsiones.
- Problemas de audición.
Los tumores cerebrales representan un desafío significativo debido a su diversidad y la variabilidad en su comportamiento y efectos. El diagnóstico y tratamiento tempranos son cruciales para mejorar las posibilidades de supervivencia y calidad de vida de los afectados.
Los tumores cerebrales afectan el 56% a mujeres y el 44%, a hombres
La investigación continua y los avances en la medicina siguen siendo esenciales para comprenderlos mejor y desarrollar terapias más efectivas.
* Dr. Alejandro Andersson, médico neurólogo, director del Instituto de Neurología Buenos Aires