El monopatín feminista y el silencio que protegió al violador José Alperovich
Las feministas Ayelén Mazzina y Eli Gómez Alcorta siguen sin tuitear (*). Fueron las únicas dos ministro de Mujer y Diversidad de la historia del país, que tuvieron a cargo únicamente la protección de las mujeres de los femicidas y violadores. Cristina Kirchner tampoco tuitea nada, es quien empoderó y "creó" al monstruo 21 años atrás. Hoy a la mañana Argentina amaneció justa. Algo más justa que ayer. Un violador lleno de poder y millones de dólares confirmó que va a morir preso, o es lo que dicta la estadística para quien recibe una pena de 16 años a los 69. José Alperovich comparte con Jorge Mangieri y algunos narcos una cárcel por violar.
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La Justicia falló, se puede dejar de hablar en potencial. José Alperovich, creen jueces tras casi cinco años, violó en seis oportunidades, desde una asimetría absoluta, con uso y abuso de poder, penetración anal, vaginal y oral, de forma desalmada a su sobrina entre fines de 2017 y 2019. Sin ministerio, sin colectivo en la calle ni pañuelos verdes en muñecas, con la política absolutamente desmarcada de la tragedia que vivió la víctima, sin apoyo ni marchas, sin gasto público ni ministerio, la Justicia logró una noche histórica: un político caudillo del interior, violó y probablemente muera preso por violar.
No hubo dudas, el fallo fue ejemplar, no hubo un sistema de propaganda oficial y el propio Javier Milei mientras grababa la conversación con Jonatan Viale dijo que había que dejar que la Justicia actúe. El mal llamado feminismo, muy identificado con la campaña por el aborto y el kirchnerismo, volvió a quedar enmudecido, como tantas otras veces. El colectivo se fue achicando con el pasar de los años, las oportunidades fueron debidamente desperdiciadas, y los actos de repudio circunscriptos a motivos partidarios, de a poco el enorme y genuino colectivo se desdibujó y mutó.
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El ahora monopatín feminista, perfectamente descripto por la fotógrafa Monserrat Marin, subraya sobre la importancia de luchas colectivas y no sectarias, de allí la diferenciación entre colectivo y monopatín, que es chico y unidireccional y no repudia las violaciones con la misma vara si pertenecen a un grupo político o a otro. De allí la pérdida de legitimidad del movimiento feminista con el pasar de los años, donde las muertes a mujeres aumentaron al compás del gasto público para supuestamente atacar el flagelo femicida.
Tal es el nivel de pérdida de legitimidad del mal llamado feminismo, que marcharon contra la llegada de Javier Milei al poder a fines de 2023, unido el kirchnerismo y la izquierda, un habitual maridaje en tiempos de crisis y ordenamiento fiscal, pero no marcharon por las reiteradas violaciones de José Alperovich. El nivel de connivencia del kirchnerismo con el violador comprobado fue tal, que los hechos fueron llevados a cabo durante su senaduría y Cristina Kirchner lo protegió y aceptó licencia. Nunca se expresó sobre el tema.
La causa Ezequiel Guazzora por pedofilia, las denuncias por ataques de dirigentes políticos de La Cámpora, los contratos con pedidos sexuales y la causa Alperovich constituyen un epitafio para un movimiento cuya génesis se supone genuinamente igualitaria, justiciera, investigativa, imparcial. Nunca se logró, nunca trabajó para despejar las causas por igual, empezando por el silencio atroz de Cristina Kirchner quien financió, apañó, empoderó y esencialmente creó la carrera política de José Alperovich, ya hoy determinado violador a ojos de la justicia en tiempo récord.
Durante el gobierno de Alberto Fernández, señalado con tuits viejos como un esencial misógino que mandaba a cocinar a las mujeres mientras debatía en la exred del pajarito, se creó la ilusión del Ministerio de la Mujer, algo que fue tomado en manos de Elisabeth Gómez Alcorta. Cuatro billones gastó Fernández en 2023 antes de irse en políticas de género, casi 15% del gasto, pero los femicidios siguieron y siguen siendo el principal desafío de la política en forma transversal.
La política tiene ahora pánico: todos los gobernadores y exgobernadores de la historia moderna, ¿habrán tenido siempre sexo consentido en sus provincias empobrecidas, donde la prostitución y el clientelismo florecieron durante los años de populismo? Alguna vez Luis Beder Herrera fue filmado teniendo sexo con una supuesta menor y fue el final de su carrera. Dicen que las costumbres en el poder riojano no cambiaron un ápice.

La política sabe entonces que ahora, sin ministerio de la mujer y con un presidente que no se mete en el tema, la Justicia empieza a sacarse algunas de las muchas lagañas para fallar y meter preso a un poderoso que soñó con ser presidente y al calor de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner se hizo el zar tucumano, dueño de sectores productivos enteros. Cambio de época, pero el colectivo siguió callado, no hubo hasta el momento que se escribe esta columna una sílaba por parte de las principales referentes feministas.
"Todes contra el FMI", reza hoy a la mañana la página de niunamenos.org.ar al tiempo que convocan a desobedecer al patricarcado sin mencionar a José Alperovich y sus reiterados actos de violación a su asesora y sobrina segunda. El silencio aturde y las horas pasan, Cristina Kirchner no opina de su socio político, ni siquiera lo hacen Nancy Pazos y Florencia Peña, quienes pidieron la cabeza de Fernando Iglesias cuando sugirió actividades sexuales en la Quinta de Olivos durante la pandemia.

El final de José Alperovich confirma el final del movimiento feminista tal como se conoció hasta ayer a la noche. La capacidad de haber hecho silencio durante las investigaciones y el paso de los años, el encubrimiento como senador, los intentos de pasar la causa a Tucumán para salir absuelto, la falta de cobertura mediática de distintos empresarios atemorizados por ser protagonistas del siguiente escándalo, todo confluyó en un feminismo que eligió el silencio por sobre el compromiso.
Es lamentable, triste, ver como la "sororidad" se puso de moda, pero no en práctica, y que entre otras cosas, terminó por parir un nuevo feminismo que crece en la juventud que toma distancia del kirchnerismo y que cree que Javier Milei reivindica el lugar de la mujer desde las posiciones de privilegio y la altura política que tienen distintas mujeres en su equipo de trabajo, y no la militancia muchas veces panfletaria.
* Una vez publicada este artículo, fui contactado por Eli Gómez Alcorta para avisarme que sí se había expresado pero no en X apenas conocido el fallo. Hecha la aclaración, el concepto de silencio apunta al periodo de tiempo y no a una hora en especial.

