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Fin de la guerra de Malvinas: el día de la máxima resistencia

Entre el 11 y el 14 de junio los defensores de Puerto Argentino soportaron el ataque de dos brigadas británicas con apoyo de fuego aéreo y naval. Alejandro Signorelli nos relata lo sucedido en MDZ.
Fin de la guerra de Malvinas Foto: Archivo MDZ
Fin de la guerra de Malvinas Foto: Archivo MDZ

“Principales posiciones del oeste en Tumbledown-Williams y Wíreless Ridge en poder enemigo. Se combate cuerpo a cuerpo. Numerosas bajas de artillería y armas de apoyo propias destruidas. Dispositivo en reestructuración empleando el RI 3 y parte del RI 25. Posición precaria. Aprecio no podrá sostenerse más allá del día de hoy.” 

Durante la noche del 11 de junio de 1982 los británicos dieron comienzo a un ataque de oeste a este que abarcaría a las tres principales alturas de la línea de defensa exterior de Puerto Argentino: Monte Longdon, Monte Dos Hermanas y Monte Harriet. Tras conquistarlas luego de interminables horas de lucha encarnizada (se llegó a pelear cuerpo a cuerpo con bayonetas), las fuerzas argentinas se replegaron hacia el este, llegando a la siguiente línea de defensa. 

El texto inicial corresponde a un cable emitido desde Puerto Argentino el día 13 de junio y dirigido al Estado Mayor en el continente. Las alturas que cita son la línea de defensa más cercana a Puerto Argentino y ya han sido tomadas, por lo que los invasores están a las puertas de la capital de las islas, solo queda intentar posiciones de bloqueo para que no ingresen, pero aún si esas posiciones lograran su objetivo, el resultado sería una ciudad sitiada, ya que quedaría rodeada por tierra desde el norte, oeste y sur, y al este por mar, asediada por unidades de superficie de la flota británica, que apoyarían a sus tropas con fuego de artillería. 

Durante esos días la resistencia de las tropas del Ejército y la Infantería de Marina argentinas fue feroz. Hubo contraataques y acciones heróicas. En la madrugada del 12, desde una instalación adaptada extraída de un buque, se disparó por primera vez desde tierra un misil Exocet que impactó a la fragata británica HMS Glamorgan y la dejó fuera de combate. También aviones de la Fuerza Aérea Argentina (Canberras y A4-B Skyhawks) bombardearon posiciones de la infantería británica, y hubo acciones de fuerzas especiales británicas que fueron rechazadas, como el asalto frustrado en la Península Camber. 

Representación de los últimos cuatro días de combates en las alturas próximas a Puerto Argentino. Foto: infantería.com.ar

El General Mario Benjamín Menendez, gobernador militar de las islas, tendría varias comunicaciones con sus superiores e incluso con Galtieri. Menendez se daba cuenta que la situación tendría un solo desenlace posible y quiso terminar los combates cuanto antes para evitar más bajas. Galtieri en cambio, buscaba ensayar todavía distintos movimientos o al menos lograr un alto el fuego sin que Menendez firme nada, o que no figure la palabra “rendición”, algo a todas luces imposible. 

Las estimaciones de los altos mandos en las islas se cumplieron y el 14 de junio el combate llegó a su fin. Argentina debería asumir dolorosamente que había perdido la guerra y que las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur regresarían al control del invasor británico. 

Los Generales Jeremy Moore y Mario Benjamín Menendez se dan la mano ante la solemne posición de un traductor británico de origen latino. Foto: Facebook del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur

Las Georgias en rigor de verdad ya habían sido reconquistadas el 26 de abril, y las Sandwich del Sur, sin una población permanente, solo contaban con una base “científica” argentina montada en una operación secreta por la Armada en 1976 en la isla Morrel del grupo Thule del sur. Esta base fue desalojada el 20 de junio de 1982 por los británicos, y finalmente destruida en diciembre de ese año. 

Base Corbeta Uruguay en la Punta Hewison de la isla Morrell del grupo Thule del Sur, parte de las Islas Sandwich del Sur. Foto: Marambio.aq

Así las cosas, tras 74 días de conflicto la diplomacia había trabajado arduamente, pero no había logrado resultados concretos (habría que discutir si la diplomacia británica y de los Estados Unidos tuvieron alguna intención seria), y el fuego de las armas habían vuelto la situación a como estaba antes del 2 de abril, a un costo de 649 argentinos y 255 británicos muertos, miles de heridos de ambos bandos, y graves pérdidas materiales para ambos bandos también. 

El Reino Unido retomó el control de las islas y en aproximadamente 7 días devolvió al continente a la gran mayoría de los 11.000 (aprox) efectivos argentinos que fueron tomados prisioneros. Sin embargo, retuvo a 593 oficiales y suboficiales durante un mes exacto, con el fin de asegurarse de que el gobierno argentino no lleve adelante ningún plan de recuperación posterior. 

Prisioneros argentinos aguardan para ser trasladados. Foto: NA.

Los efectivos argentinos al volver, fueron trasladados a sus unidades de origen, y desde allí relevados del servicio para retornar a sus hogares en el caso de los conscriptos. En el caso de oficiales y suboficiales, continuaron con sus labores habituales. 

Es realmente curioso e interesante al mismo tiempo leer o escuchar los testimonios, tanto de conscriptos como de personal de cuadros, en cuanto a los distintos recibimientos. En un extremo hay quienes fueron trasladados de noche y hasta se les prohibió hablar de la guerra, se los ocultó vergonzosamente. Y existe también toda una gama de puntos intermedios hasta llegar al otro extremo, en el que fueron recibidos con honores en sus unidades, y familiares y población civil de esas localidades pudieron recibirlos afectuosamente como merecían. 

El 19 de junio de 1982 fue “El día que Madryn se quedó sin pan”. Ese día el buque Canberra llegó con soldados argentinos y sus pobladores los recibieron con banderas y pan. Foto: Facebook del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur

El gobierno y los medios cambiaron de tema rápidamente, tenían el mundial de fútbol España 82 y la economía que no daba respiro. Sin embargo, la derrota terminó de sellar la suerte del gobierno de facto. 

Los británicos como era de esperar, celebraron su victoria militar de manera elocuente, aunque ellos también tenían problemas económicos domésticos cuya realidad dijo presente. La guerra logró evitar la inminente reducción de la flota de superficie de la Royal Navy, que hubiera quedado prácticamente reducida a sus submarinos. 

Tanto en Argentina como en el Reino Unido no se hizo mucho por los Veteranos al principio. Esto tuvo consecuencias en la gran cantidad de casos de stress post-traumático y los suicidios que, si bien es difícil lograr un conteo preciso, se podría decir que en Argentina la cifra ronda los 350, y en el Reino Unido los 260. 

Los que llevamos muchos años leyendo e interesándonos en el tema, hemos experimentado el gran cambio que vivió “la cuestión Malvinas”, siendo un tema casi tabú y unos locos solitarios los interesados (con Veteranos con sus bocas selladas por el dolor y la frustración), a un paulatino descongelamiento en el que el gran público ahora se interesa por el tema, hay variadas y buenas fuentes de información, y los Veteranos han ido curando algunas heridas y se han motivado unos a otros a recordar y compartir sus vivencias. 

Veteranos argentinos recibieron una gran ovación durante el desfile del 9 de julio de 2016, en donde por primera vez luego de 34 años, fueron convocados oficialmente a desfilar. Foto: miperiodico.com.ar

La “desmalvinización” impulsada desde los gobiernos y distintos sectores, llena de mentiras y pretendiendo asociar a los héroes de guerra a un gobierno de facto, ha comenzado a ceder terreno ante la verdad, que finalmente siempre prevalece, y quienes se acercan al tema hoy en día pueden enterarse de luces y sombras de nuestros militares en el campo de batalla, y comprender que eran tantas las falencias que tuvieron que enfrentar que solo les quedaba dar mucho más de lo que cualquier soldado, aviador o marino regular debía dar, y ese creo yo fue el comienzo de muchos actos heroicos que nos llenan de orgullo. Es notable la sorpresa de quien lee por primera vez esas acciones y no puede entender como fueron capaces de hacerlo, y al mismo tiempo, como puede ser que nunca había leído estas historias. 

Ayer fue 14 de junio nuevamente y ya han pasado 42 años. La causa Malvinas está más viva que nunca, ¿Por qué? Porque las historias de heroísmo de nuestros Veteranos nos llenan de orgullo, algo que hasta hace poco solo una pelota nro 5 podía darnos. También porque nuestros héroes nos contagian valores como la lealtad, la valentía y el espíritu de trabajo en equipo. También porque las nuevas generaciones tienen que enterarse que son y serán argentinas y lo que nuestros Veteranos hicieron. 

La causa Malvinas está más viva que nunca. Foto: Télam.

Cada 14 de junio reafirmamos que el camino para recuperarlas es el diplomático, pero no seamos inocentes, el Reino Unido solo se sienta a negociar de acuerdo con sus intereses. Lo hace cuando es más beneficioso ceder que pelear, o cuando tiene algún interés mayor que justifica la concesión. Debemos exigir como ciudadanos que nuestros dirigentes adopten políticas de Estado en este tema. No se trata solo de recuperar nuestra soberanía, también se trata de grandes riquezas y del acceso a la Antártida, y a uno de los muy pocos pasos interoceánicos, el segundo en importancia si hablamos de América. 

Contamos con la resolución 2065 de la ONU que insta a ambas partes a negociar. Los británicos muy astutamente han querido incluir siempre a los isleños, sus tan despreciados kelpers que de la noche a la mañana cobraron valor y aprecio. Nuestros diplomáticos deben estar muy atentos, ya que las resoluciones internacionales toman en cuenta a estos habitantes, aunque se trate de una población implantada por la fuerza en sus inicios. Estas resoluciones hablan de tomar en cuenta los intereses de los isleños, mientras que los británicos siempre intentan cambiar la palabra “intereses” por “deseos”. Los intereses son mensurables y objetivos, en cambio, los deseos son completamente personales y caprichosos. 

Recordar que una parte de nuestro suelo se encuentra usurpada y a nuestros Veteranos y héroes debe formar parte de nuestra cultura. Foto: infosexta.com.ar

Hablemos de Malvinas, recordemos a nuestros héroes. Las grandes naciones tienen memoria histórica, pero estemos atentos, no repitamos cualquier cosa sin investigar o preguntar. Nadie frenó a 600 británicos por horas, ni mucho menos los mató. Tampoco se derribaron 20 Harriers, ni se hundieron 20 buques. Cuidemos la verdad histórica por respeto a nuestros muertos y a sus familias, y sobre todo, muy importante, hagamos sentir nuestro cariño y admiración a todos los Veteranos que conocemos. Ellos necesitan saber que estamos orgullosos de su entrega y su valor. 

* Lic. Alejandro Signorelli, Investigador de la Guerra del Atlántico Sur.