Vecinos en pánico por la seguidilla de fugas de detenidos
La Legislatura porteña aprobó la creación de un Servicio Penitenciario local para manejar la situación de los detenidos en las comisarías de la Ciudad.
NAFotos de cámaras de seguridad impresas en blanco y negro, en baja calidad, en hojas A4 son toda la advertencia que tienen por estos días los vecinos de algunos barrios porteños donde recientemente hubo fugas de detenidos. Las miran una y otra vez, las comparten y caminan por las calles intentando encontrarlos, pero probablemente ellos ya estén lejos. No así el miedo a que merodeen por sus zonas o que haya más huidas. En la última semana, se fugaron 15 presos de distintas dependencias.
Ayer, en Caballito, se fugaron cuatro, pero dos lograron ser recapturados. En San Telmo, el 1 de abril, domingo de Pascuas, se fueron nueve del edificio anexo de la Comisaría Vecinal 1 B de la Policía de la Ciudad. Recapturaron a siete, buscan a dos. Además, el mismo día, otros dos de delincuentes se fugaron de la Alcaidía 3A, ubicada en Lavalle al 2600, Balvanera, luego de haber violentado una reja del calabozo, que funcionaba anteriormente como vestuario de la dependencia.
Por ahora no hay rastros de los malhechores que faltan. Es la Policía Federal Argentina la que está a cargo de la búsqueda aunque sin novedades. La fuerza lleva adelante un operativo de emergencia cuyo objetivo es dar con los hombres de 32 y 29 años que huyeron tras haber violentado un blindex de la alcaidía y trepar una medianera.
Para ubicarlos, la policía sigue algunas pistas. Buscan en sus domicilios, en sus vínculos familiares, amorosos y hasta criminales. También prestan atención a fechas de cumpleaños y a clubes de fútbol. Ir a la cancha a alentar a su equipo puede ser una tentación que los devuelva tras las rejas.
En diálogo con MDZ, Claudia, una decoradora que vive a metros de Retiro, dijo: "Tengo miedo a las fugas de presos. También a los que andan sueltos y deberían estar presos". En la misma línea, Marta, una abogada que tiene su estudio en Balvanera, afirmó: "La inseguridad es mi mayor preocupación en CABA". Algo parecido le pasa a Javier, un comerciante de Once. "En los últimos años cada vez hay más inseguridad y yo refuerzo mis medidas para protegerme, pero cuando veo en las noticias que se escapan los presos me frustro porque más de lo que hago para evitar robos, no puedo hacer", señaló.
"A mi el tema que más me preocupa es la inseguridad. Más que cualquier otro. Con respecto a la barbaridad de la fuga de presos, deberían ya mismo resolver el tema de dónde ubicarlos. Obviamente ni las alcaldías están preparadas para alojar a tantos, tantos días, ni el personal policial está para vigilarlos, no están preparados para eso y además descuidan la función del patrullaje urbano por tenerlos de guardiceldas en las comisarías. Entonces terminan incumpliendo ambas funciones", apuntó Silvina, una arquitecta porteña.
Adrián Roche, uno de los ideólogos con fronduoso prontuario
La mayoría de las fugas fueron lideradas por otro preso. En el caso de la Comisaría ubicada en Perú al 1000 se supo que quien llevó a cabo el violento accionar es Adrián Roche y tiene una amplia carpeta con graves antecedentes penales.
En total son 23 entre los que se destacan los delitos de robo y lesiones, encubrimiento, infracción a la ley de drogas, robo bajo modalidad de arrebato, robo por ingreso a domicilio, resistencia a la autoridad, uso de arma de fuego, robo agravado y hasta tentativa de robo.
Los datos detrás de las fugas