Curiosidades urbanas

Alguno quizás se acuerde: "Adorable puente, gracias por venir"

El Puente de la Reconquista fue un puente vehicular de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, obra del arquitecto Mario Roberto Álvarez. Fue desmontado a fines del año 2018

Nico da Rocha sábado, 20 de abril de 2024 · 07:03 hs
Alguno quizás se acuerde: "Adorable puente, gracias por venir"
En la intersección de Av. Córdoba y Juan B Justo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, existía un puente que cruzaba a la Av. Juan B Justo por sobre Córdoba y las vías del tren. Foto: Gentileza

En la intersección de Av. Córdoba y Juan B Justo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, existía un puente que cruzaba a la Av. Juan B Justo por sobre Córdoba y las vías del tren. Era un puente horroroso, de barandas bajas que revestía cierto riesgo e invitaba a apretar el acelerador y donde hubo -  a lo largo de los años - incontables accidentes y un sinfín de multas. 

Cuando circulabas por Av. Córdoba y antes de pasar por debajo de este, se veía el lateral del puente de la mano de Juan B. Justo que se dirige hacia el río. Era común quedar atascado un rato en esa intersección , producto del paso del tren que cortaba la Av. Córdoba.

Cuando circulabas por Av. Córdoba y antes de pasar por debajo de este, se veía el lateral del puente de la mano de Juan B. Justo que se dirige hacia el río

Perdimos años esperando que esa barrera se levante para seguir nuestro viaje

En el lateral del puente era habitual encontrar mensajes dirigidos a los transeúntes y automovilistas que esperábamos la apertura de la barrera.  Mensajes pintados con letras blancas sobre papel negro pegados en la baranda, con frases crípticas o no tanto que siempre invitaban a la reflexión de quienes por allí transitábamos. Algunas que recuerdo son “Queres tener razón o ser feliz ?”., "Nos trasladamos al Patio Bullrich", “Necesitamos niños” , “Gracias por venir”, entre otras. 

Cambiaban cada tanto, siendo periódicos pero sin respetar lapsos de tiempo preestablecidos. Podían pasar semanas o incluso meses sin que esta frase cambiara,  pero siempre - más tarde o más temprano - aparecía una nueva respetando las letras blancas sobre fondo negro. 

A pesar de ser un lugar donde abundaban el hollín y el smog y estar rodeado de casas viejas y conventillos destruidos por la humedad de las eternas inundaciones del arroyo Maldonado que fluye por debajo, circular por allí para descubrir el mensaje nuevo de nuestro poeta urbano tenía su encanto. 

Era común quedar atascado un rato en esa intersección , producto del paso del tren que cortaba la Av. Córdoba.

Pasaron años durante los cuales nuestro poeta amigo siguió dejándonos sus frases

Como suele ocurrir con los finales, nadie sabe cuando algo ocurre por última vez. Simplemente sucede con recurrencia hasta que un día no ocurre más. No hubo final anunciado o aviso previo, no hubo luz amarilla o balizas que anticipen la maniobra. Sólo hubo un mensaje que - sin nosotros saberlo - sería el último.  

Lo siguieron algunos imitadores de poca monta copiando lugar y fórmula. Aquellos quienes éramos observadores y fieles seguidores de sus mensajes nos percatábamos fácilmente de la copia burda de estos nuevos, apenas unos oportunistas de la poesía urbana buscando sus 5 minutos de fama.

Llegó el día en que anunciaron que el puente iba a dejar de existir - por fin. Lo que se elevaría sería el tren liberando la zona de atascos y esos retrasos eternos. 

Para nosotros , los seguidores del poeta urbano, nos era indistinto: el único interés genuino por ese puente había desaparecido años atrás dejándonos un último mensaje que podría anticipar el final para el buen ojo del lector.

Un mensaje críptico, único, hermoso y final que rezaba: ”No me lloren, crezcan”.

Nico da Rocha.

* Nico da Rocha, artista plástico.
Instagram: @nicodarocha

 

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