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¡Se le pide a Dios que sea como yo!

Un nuevo domingo y llega "Arte que motiva", la columna que nos interpela, de Juan Barros para MDZ con su estilo personal.
Creer en el camino lo abre. Foto: Ilustración Juan Barros.
Creer en el camino lo abre. Foto: Ilustración Juan Barros.

El abrazo es un espejo que no nos muestra solos, nos hace visibles en alguien. El prójimo nos hace más prójimo. “El escondimiento de Dios forma parte de la espiritualidad del hombre contemporáneo, de manera existencial, casi inconsciente, como un vacío en el corazón que ha ido haciéndose cada vez mayor. Al final del siglo XIX, Nietzsche escribió: "¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!". Esta famosa expresión, si se analiza bien, está tomada casi al pie de la letra de la tradición cristiana; con frecuencia la repetimos en el vía crucis, quizá sin darnos plenamente cuenta de lo que decimos.

Después de las dos guerras mundiales, de los lagers y de los gulags, de Hiroshima y Nagasaki, nuestra época se ha convertido cada vez más en un Sábado Santo: la oscuridad de este día interpela a todos los que se interrogan sobre la vida; y de manera especial nos interpela a los creyentes. También nosotros tenemos que afrontar esta oscuridad. El Sábado Santo es la "tierra de nadie" entre la muerte y la resurrección, pero en esta "tierra de nadie" ha entrado Uno, el Único que la ha recorrido con los signos de su Pasión por el hombre: "Passio Christi. Passio hominis".Ese intervalo único e irrepetible en la historia de la humanidad y del universo, en el que Dios, en Jesucristo, compartióno sólo nuestro morir, sino también nuestra permanencia en la muerte. La solidaridad más radical.

Ilustración de Juan Barros.

En ese "tiempo más allá del tiempo", Jesucristo "descendió a los infiernos". ¿Qué significa esta expresión? Quiere decir que Dios, hecho hombre, llegó hasta el punto de entrar en la soledad máxima y absoluta del hombre, a donde no llega ningún rayo de amor, donde reina el abandono total sin ninguna palabra de consuelo. Todos hemos experimentado alguna vez una sensación espantosa de abandono, y lo que más miedo nos da de la muerte es precisamente esto, como de niños tenemos miedo a estar solos en la oscuridad y sólo la presencia de una persona que nos ama nos puede tranquilizar. Esto es precisamente lo que sucedió en el Sábado Santo.

El ser humano vive por el hecho de que es amado y puede amar; y si el amor ha penetrado incluso en el espacio de la muerte, entonces hasta allí ha llegado la vida. En la hora de la máxima soledad nunca estaremos solos”. (meditación de Benedicto XVI del 2 de mayo de 2010)

Pero se le pide a Dios que sea como nosotros…
¿Me querés como soy o me querés como sos? Imagino que inquieta a Dios…
Abrazar es soltar el peso de las sombras. Lo que somos nos cura.
Y como somos amados… ¿necesitamos todo lo que nos falta?
¡A lo mejor lo que tenés no es lo que te falta!

No estás sino como sos. El deseo es como soy. Lo que te pasa sos vos.
Alcanzamos a ver como alcanzamos a mirarnos.

Sos como podés decir gracias. La gratitud es un espejo.

Juan Barros.

* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.