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Marcha por la vida: todos amamos este regalo

Hoy 23 de marzo se llevará a cabo en varios lugares del el país una nueva edición de la "Marcha por la Vida" con motivo del Día del Niño Por Nacer. El Dr. Luis Durand deja su mirada en MDZ.
Seamos indiferentes, marchemos juntos por la vida, porque la vida se cuida, se transmite, se comparte. Foto: Archivo MDZ
Seamos indiferentes, marchemos juntos por la vida, porque la vida se cuida, se transmite, se comparte. Foto: Archivo MDZ

Posiblemente, muchos de ustedes, en algún momento ayudan a personas en situación de vulnerabilidad, hoy se considera “vulnerable” a quienes disponen de pocos recursos materiales. Pero también es vulnerable una persona que, con muchos bienes, se siente confundida y presionada hacia el error, al momento de tomar decisiones sobre su propia vida.

Hace un tiempo, en nuestra agrupación solidaria, donde ayudamos a personas vulnerables por escasez absoluta de recursos materiales, tuvimos un dilema: alguien del grupo, muy activa desde la ayuda y el compromiso social, interpretaba que también “se ayuda” conduciendo a madres hacia el aborto, argumentando que, en su pobreza, no podrían darle “un futuro” a ese hijo, y se “complicaría mucho la vida” de esas madres… con un hijo más. Se dispararon muchas preguntas, y algunas reflexiones.

Sábado 23 de Marzo a las 14 horas.

¿Quién puede tener la certeza absoluta de cómo se debe ayudar?

  • ¿A quién ayudamos?.
  • ¿Solo al otro, o también a nosotros mismos…?.
  • Ayudamos… ¿en lo que el otro necesita?.
  • ¿en lo que yo creo que el otro necesita?.
  • ¿Cual es el eje de la acción de ayudar?.
  • ¿Desde que lugar puedo ayudar?.
  • ¿Qué tengo para dar?.
  • ¿Tengo más recursos tecnológicos/materiales que aquel al que voy a ayudar?.

Es posible, pero esa persona, que vive en medio de la nada, con poco para comer y con alguna enfermedad… puede ser que tenga mayor serenidad interior para disfrutar lo poco que tiene, y sea más feliz que yo… y desde ese lugar, pueda enseñar mucho a aquel que supuestamente “tiene más”, y concurre en su ayuda.

  • ¿Cuándo ayudamos, y cuándo somos ayudados?.
  • ¿Pasa sólo por los recursos materiales disponibles?.
  • ¿pasa por el encuentro del ser humano?.
  • ¿Qué busco?.
  • ¿Manejar recursos a favor de los demás, según mi propia discreción?.
  • ¿Es ese el punto?.

La “ayuda” en este formato de ser humano, siglo XXI, ha pasado a ser una “redistribución” de recursos. Mientras tanto, un líder espiritual mundial nos invita a reflexionar: “estamos viviendo un vínculo más del tipo ‘socios’, que del tipo "hermanos". ¿En qué lugar nos ubicamos? ¿en qué lugar queremos ubicarnos?. Tal vez, ponernos en el lugar del otro, sea un buen ejercicio. Si fuera yo quien estuviera en esa situación de “gran vulnerabilidad”, y alguien viniera a ofrecerme “recursos”. ¿Me gustaría que el otro piense que soy “solo eso”… una “bolsa de necesidades materiales”? O ¿me gustaría que el otro, que tiene más recursos, aprecie que yo, en medio de mi miseria material, también tengo reflexiones y enfoques sobre los dilemas de la vida

En la Marcha por la Vida, se recibirán donaciones de pañales.

Y que siento, también, la posibilidad de ayudar a otro… 

  • ¿O solo yo, cuando tengo más recursos, soy el único que puede ayudar?.
  • ¿Siento, acaso, que el otro no tiene “suficiente nivel” para ayudarme a mi?.
  • ¿Dónde está el encuentro?.
  • ¿En la transacción de recursos materiales, o en el intercambio espiritual?.

Debemos dar el lugar que corresponde a esos “recursos materiales”, que serán insumos necesarios para cubrir necesidades de subsistencia… Si interpretamos que existe una posibilidad de intercambio espiritual, ¿quiero dar, quiero recibir, quiero participar?.

Participar, como opuesto a permanecer indiferente, es algo así como ofrecer lo que tengo para dar y, con mucho respeto, valorar lo que también tiene el otro, y allí nace el encuentro, en una mutua mirada de comprensión y respeto, de empatía.

Vamos llegando al enfoque de la vida.

  • ¿Respetamos la vida?
  • ¿La de quien…? La mía seguro que si…
  • ¿Cuál vida merece ser vivida?
  • ¿La de aquel que dispone del conocimiento para producir mayor cantidad de bienes materiales, o la de aquel que dispone de la sabiduría de necesitar menos bienes materiales para ser feliz?
  • ¿Quién está en condiciones de manejar/controlar estos parámetros? 
  • ¿Una ley?

Que incluso no respeta nuestra constitución, aquellos valores esenciales con los que quisimos fundar nuestra sociedad.

La vida es nuestra esencia. 

Es lo más preciado que tenemos, es lo que somos. Pero sabemos que no tenemos ningún mérito por tenerla, sólo el enormísimo regalo de haberla recibido, y el enormísimo honor de participar en la transmisión de la vida de otro. Quien haya creado la vida, incluida la mía, la tuya, nos ha permitido, también, ser continuadores de vida. Todas las especies respetan y defienden, hasta con la propia vida, instintivamente, esa esencia. 

El ser humano, también tiene ese instinto, pero tiene la capacidad, la libertad, de elegir no respetarlo. Hemos recibido la vida, podemos transmitir vida. Puede existir algo más sublime y profundo en lo esencial de nuestro ser, que ser agradecidos por lo recibido, y generosos en la disponibilidad de dar, de transmitir.

¿Cómo puede sentirse, en el fondo de su corazón, una persona que recibe gratuitamente el don de su propia vida, pero que “interrumpe” ese mismo don, cuando le toca a otro, que es exactamente igual a uno mismo en esencia, y qué pasa por las mismas etapas?

Al mismo tiempo, en la situación opuesta:

¿Cómo se siente una persona que ayuda a otra a transmitir esa entrega personal con desprendimiento y alegría… que le da fortaleza y confianza, y que le ayuda a ahuyentar miedos?. ¿Existe un intercambio humano más profundo, más esencial que ese?. Finalmente, terminamos concluyendo que, en nuestra agrupación solidaria, valoramos el encuentro vital de todos los seres humanos. El mentor de nuestro fundador le transmitió el concepto de que “la vida” de los demás precede a nuestra eventual ayuda… es anterior, y estuvo previamente en la mente de Aquel que nos la dió a todos… por igual.

La vida es nuestra esencia. 
Es lo más preciado que tenemos, es lo que somos. Foto: MDZ

Sigamos abiertos al encuentro vital, a la ayuda esencial y existencial, donde los recursos son solo eso, insumos necesarios para la ayuda, pero donde predomine el encuentro humano, en el cual ayudemos, y permitamos ser ayudados, porque eso es lo que nos conduce a la verdadera felicidad, empatía, caridad. 

La dignidad del ser humano, en esencia.

No buscamos personas “perfectas” que quieran ayudar a personas “necesitadas”. Sino que buscamos y valoramos un lugar de encuentro, de alegría por compartir, por vivir. Se vive con alegrías y tristezas, se convive, con esa mixtura, aceptando las tristezas que debemos corregir, las dificultades que debemos superar, y disfrutando las alegrías, algunas de las cuales sobrevienen como consecuencia de vencer esas dificultades y tristezas…

En el fondo, la tristeza va surgiendo cuando descubro que me estaba centrando en mi mismo, que me estaba aislando… y se transforma en alegría, cuando paulatinamente se va transformando en vínculo con otra persona, cuando nos ayudan, y nos ayudamos a convivir, a compartir, a participar.

No seamos indiferentes, marchemos juntos por la vida, porque la vida se cuida, se transmite, se comparte.

Participemos.

Luis Durand.

* Dr. Luis Durand, médico MN 77260 Exjefe Sección Esófago-Estómago. Hospital de Clínicas. Universidad de Buenos Aires.