¿Sabés cómo acompañar la alfabetización de tu hijo?
Aprender a leer y a escribir es fundamental para poder participar del mundo en el que vivimos. Según las últimas pruebas PISA el 54% de los estudiantes no alcanza los niveles mínimos esperados para su edad. El de la alfabetización es un desafío que nos concierne a todos, escuelas y familias. ¿Cómo podemos acompañar y favorecer el proceso de alfabetización de nuestros hijos e hijas? Aquí algunos consejos.
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¿Por qué tanto hincapié en la lectura y la escritura?
Seguramente todos vamos a estar de acuerdo en la importancia de aprender a leer y a escribir. Pero ¿sabemos realmente lo que implica y por qué es tan importante? La alfabetización es el proceso por el cual aprendemos a manejar el código escrito con el que todavía se mueve y funciona el mundo en el que vivimos. No se limita a ese estadío inicial en el que aprendemos las letras y a combinarlas, sino que se prolonga a lo largo de la vida porque implica el desarrollo de capacidades que podemos seguir entrenando aún siendo adultos. Saber leer y escribir de manera fluida es el trampolín que nos permite saltar hacia más conocimientos. Saber leer y escribir de manera fluida es lo que nos permite seguir instrucciones de un manual o un juego, acatar una consigna en un trabajo, participar de la sociedad democrática.
Los investigadores provenientes del campo de las neurociencias han demostrado que: ¿Cómo se aprende a leer?
La investigadora estadounidense Catherine Snow ilustra la alfabetización con un triángulo compuesto por el reconocimiento de las palabras, el conocimiento del mundo, y la motivación. En el campo de la psicopedagogía se habla de precursores de la alfabetización, haciendo referencia a aquellas habilidades que hay que desarrollar para poder aprender a leer y a escribir. Se trata de habilidades como la conciencia fonológica, la decodificación, la memoria y la evocación. Aún cuando estas habilidades están desarrolladas, el aprendizaje de la lectura y la escritura es un proceso cuyo tiempo varía según cada niña o niño. A su vez, la motivación depende en gran medida de la tolerancia a la frustración y de la percepción de autoeficacia, es decir de la sensación de poder hacer la tarea por nosotros solos. Por eso es importante no comparar los procesos de nuestras hijas o hijos con otros niños, no hacerlos sentir que van “lento”.
Esto no significa no acompañar, ya que también del acompañamiento de madres, padres y docentes depende el diagnóstico temprano de dificultades específicas de aprendizaje como la dislexia. Hay ciertos parámetros con los que podemos guiarnos: por ejemplo en Argentina, se espera que terminando segundo grado los niños y niñas sepan leer y escribir. Si identificamos que al niño o niña le cuesta avanzar, que tiene dificultades muy notorias para reconocer o memorizar las letras y si en la segunda mitad de segundo grado todavía no logra leer con cierta fluidez, podríamos consultar con algún especialista (pediatra o psicopedagoga).
El psicólogo y especialista uruguayo Ariel Cuadro sostiene que un gran porcentaje del éxito en el aprendizaje de la lectura y la escritura está relacionado con el entorno alfabetizador del estudiante. El desarrollo del lenguaje oral y el acceso al sistema de escritura están fuertemente determinados por lo que pasa en el hogar. Aquellas niñas y niños en cuyos hogares el diálogo, la escritura, la lectura, el acompañamiento por parte de los padres o cuidadores sean moneda corriente tendrán más chances de ser exitosos en su aprendizaje que aquellos donde éstas prácticas están ausentes.
¿Cómo acompañar a nuestras hijas o hijos en el proceso de alfabetización?
La tarea de acompañar a los niños en su trayectoria de aprendizaje puede ser difícil si no tenemos en cuenta algunos consejos, ya que podemos toparnos con su resistencia, su incapacidad para manejar la frustración, o simplemente con nuestro desconocimiento sobre cómo explicar algunas cuestiones.
- Paciencia y no comparar: como decíamos antes, cada niña y niño aprenderán a su ritmo, y eso no los hará mejores o peores. Además, hacer hincapié en que el error es parte fundamental de todo aprendizaje, es un consejo que les servirá para toda la vida.
- Ayudarlos a organizarse: el aprendizaje pone en juego muchas funciones ejecutivas. La planificación es una de ellas. Por eso es importante en los primeros años de primaria ayudarlos a darse cuenta cómo se pueden organizar mejor. Podemos preguntarles por sus deberes, para cuándo los tienen que realizar, y cuándo piensan hacerlo, intentando que ellos mismos se organicen y si es necesario intervenir aconsejando alguna estrategia distinta.
- Modelar la escritura y la lectura: lo que hagamos en casa es fundamental para contagiar la motivación o el interés por la lectura. Que nos vean leer libros, revistas, incluso artículos en formato digital, leerles libros y mostrarles cómo se manipula un libro, cómo se lee, mostrar la relación que tienen los dibujos con lo que dice el libro, son todas prácticas que favorecen el aprendizaje del código escrito.
Ayudarlos a convertirse en protagonistas. Ayudarlos a que ellos mismos descubran sus errores y descubran las respuestas marca una gran diferencia. Si vemos que se equivocan escribiendo, en lugar de decirles “te equivocaste, se escribe con g”, por ejemplo, podemos decirles: “¿Podrías leer lo que escribiste?” Si vemos que no se da cuenta de que hay un error, podemos buscar la manera de que lo haga y luego guiarlo a la respuesta correcta.

Para acompañar también hay que aprender
Muchos de estos procesos son naturales y automáticos para los adultos, por eso cuando llega la hora de acompañar a los niños en su aprendizaje no sabemos cómo hacerlo.
Wumbox organiza el 2do. Congreso Internacional de Alfabetización Inicial que contará con la exposición de destacados especialistas internacionales, y está destinado a familias, terapistas y educadores. Será el 26 y 27 de abril, bajo una modalidad online. Si te interesa, podés inscribirte haciendo click aqui o seguirnos en Instagram para saber más.
