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Falta de variedad en las góndolas: la prevalecencia del más fuerte

La libertad de los supermercados sin controles en sus góndolas deriva en una oferta simplificada: menos marcas y más caras. Te mostramos el panorama de los supermercados donde la regla es la escasez.

Pasaron dos meses desde la entrada en vigencia del DNU  70/2023 de Javier Milei que derogó dos leyes importantes, que tampoco funcionaban del todo: la de góndolas que garantizaba un espacio para los productos de Pymes y la de abastecimiento que habilitaba al Estados fijar precios máximos y sancionar a los supermercados por retención de productos con el objetivo de especular sobre los precios.  En una recorrida de MDZ por tres supermercados diferentes la regla de la falta de variedad de marcas y, principalmente, de segundas y terceras, es notoria.

La Ley 20.680 de Abastecimiento sancionada en 1974  y sus modificatorias - como la Ley 26.991 de Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo vigente desde el 2014- y la Ley 27.545 de góndolas del 2020, tenían objetivos similares en relación al control sobre la compra, prestación y venta de productos o servicios destinados a satisfacer necesidades básicas. 

Sin embargo, ninguna de las dos se cumplía a rajatabla. Empresarios de supermercados especulaban igual y consumidores sufrían los embates de los aumentos de precios. “La Ley de Abastecimiento y la Ley de góndolas no se cumplieron nunca, era un mamarracho como todos lo que hacemos creyendo que con eso bajamos la inflación” sostuvo Rubén David dueño de un supermercado mayorista. 

Foto: Micaela Blanco Minoli / MDZ.

Antes del decreto, el 74% de la góndola lo “manejaban” sólo 20 empresas oligopólicas. Eso no significa que la falta de regulación sea mejor. Por el contrario, la situación de las góndolas ha empeorado, decenas de marcas y productos han quedado completamente por fuera de la competencia y los consumidores se ven obligados a comprar “lo que hay”.

Lo poco que se consigue en los supermercados

Las góndolas recorridas por MDZ dan cuenta de que la falta de variedad de marcas y, principalmente, de segundas y terceras, es la regla. A diferencia de los últimos años, las marcas “desconocidas” ya no tienen lugar. 

En ese marco, las primeras marcas ya no ocupan un 30% de la góndola como estaban obligadas. En muchos casos, hay marcas de productos que superan el 50% y hasta el 80% de las góndolas. En el sector de limpieza e higiene es donde se hace más evidente, el insecticida más conocido ocupa más de la mitad de una góndola y casi no se consiguen productos de otras marcas. Lo mismo ocurre con los limpiadores de baño: una sola marca con sus diferentes fórmulas, líquidos o en crema. 

Foto: Micaela Blanco Minoli / MDZ.

En el caso de los detergentes, en la mayoría de los supermercados se puede encontrar dos productos de primeras marcas y como máximo otro menos conocido. Llegar a la góndola del papel higiénico, es impactante. Antes podíamos encontrar decenas de marcas, con diferentes texturas, dibujos, más baratos y más caros. Hoy, a lo sumo se pueden contar hasta 5 marcas distintas, y en su mayoría de primera, con precios elevadísimos. 

Foto: Micaela Blanco Minoli / MDZ.

En los sectores de almacén, la poca diversidad de marcas de alimentos de la canasta básica hace demorar a las familias que buscan precios pero no encuentran. En los granos como el arroz, en algunos supermercados solo hay de una marca mientras que en otro se consiguen hasta cuatro diferentes y, otra vez, de primera. 

Foto: Micaela Blanco Minoli / MDZ.

Con la sémola, la harina para hacer panificados y las galletitas de agua sucede exactamente igual. Y, en cuanto al aceite y la sal, las variedades también son escasas. En un solo supermercado encontramos una marca poco conocida.

En el caso de los alimentos frescos, la leche en sachet es la que se lleva el primer puesto, con una única marca en la góndola. A este producto le siguen los quesos mantecosos y las masas para tarta con dos, tres y hasta cuatro marcas -dependiendo del supermercado- en cada caso.

Foto: Micaela Blanco Minoli / MDZ.

Con o sin regulación, los precios por las nubes y poca variedad

Hasta que el DNU de Javier Milei no sea ratificado o rechazado por la Bicameral del Congreso, las flexibilizaciones y desregulaciones económicas siguen vigentes pero para los dueños de los supermercados como Rubén David el problema es y siempre fue otro. “No hay productos porque está costando producir, los costos están complicados. Muchas empresas no quieren tomar personal, no quieren agrandar su producción, el abastecimiento de insumos importados no está regularizado, no los tenes”, manifestó y agregó que “el problema de la variedad de productos está dado porque no está clara la economía de Argentina”.

Ese es el principal motivo de la falta de variedad de productos en las góndolas de los supermercados, aseguró el empresario. “La ley básica de la economía”, planteó David y fundamentó que “faltan productos, por eso hay empresas que no quieren saber nada, pymes que no tienen crédito para construir, que no tienen crédito para comprar una máquina”.