Día mundial del oso polar: por qué está en peligro de extinción y podría desaparecer el próximo siglo
Este 27 de febrero se festeja el Día Mundial del oso polar, una de las especies más emblemáticas del planeta y que, sin embargo, tienen por delante un futuro incierto. Al igual que muchos animales más, está en peligro de extinción como consecuencia del daño producido por el hombre, y si bien aún se pueden tomar medidas para contrarrestar esto, cada vez el mundo se acerca más a un punto de no retorno.
Fue en 1973 cuando Estados Unidos, Dinamarca, Noruega y la entonces Unión Soviética (hoy Rusia) firmaron el Acuerdo Internacional sobre la Conservación de los Osos Polares y su Hábitat, el cual regulaba la caza comercial. El gobierno estadounidense clasificó a estos ejemplares como en peligro de extinción. Y recién en 2011 introdujeron esta efeméride.
¿Dónde viven los osos polares y de qué se alimentan?
Adaptados a la vida en el Ártico, dependen totalmente del hielo marino para cazar y viajar, el cual se derrite a pasos agigantados año tras año debido a las crecientes temperaturas globales. Están perdiendo sus hábitats. Cuando las masas de hielo se retiran en los meses de verano, estos ejemplares se ven obligados a nadar largas distancias en busca de alimento, como consecuencia pierden mucha energía y mueren por desnutrición.
Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), el Ártico se está calentando al doble de la velocidad del resto del mundo, lo que provoca que el hielo marino se reduzca un 13 % por década. De la mano con esto, también se ve una disminución del fitoplancton y el zooplancton, los componentes básicos de la cadena alimentaria.
¿Cuántos osos polares hay en el mundo 2023?
El oso polar podría desaparecer en el próximo siglo si continúa la tendencia actual de calentamiento en el Ártico. Se estima que quedan entre los 22.000 y 31.000 ejemplares en el mundo. Pesan entre 352 y 680 kilogramos, pueden llegar a medir hasta 3 metros; además, están en lo más alto de la cadena alimentaria en el Ártico, siendo un gran indicador del estado de salud de sus ecosistemas.
La emisión de gases de efecto invernadero es la causa fundamental del cambio climático. Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el sector de la agricultura animal es responsable de más del 14% de los gases emitidos. Esto se ve mayormente en sistemas de producción crueles para los animales, que no son regulados.
No obstante, esta no es la única causa. En la década de 1950, la situación empeoró debido al uso cada vez más frecuente de combustibles fósiles. La quema de carbón, petróleo y gas derritió el hielo marino, lo que provocó que los niveles de los océanos subieran.
