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El amor en tiempos de aplicaciones: tres historias reflejan el boom de las citas online

En 2019 un informe reveló que el 40% de las parejas se formaba a través de internet. La pandemia profundizó una modalidad cada vez más común. Qué dicen los usuarios.
Francisco y Sofía se conocieron en Instagram y ahora viven juntos en Tandil Foto: Gentileza: Francisco Sola y Sofia Kolomiets
Francisco y Sofía se conocieron en Instagram y ahora viven juntos en Tandil Foto: Gentileza: Francisco Sola y Sofia Kolomiets

"Nos conocimos a través de una aplicación". La frase, cada vez más común en conversaciones de trabajo, asados familiares y charlas de amigos, refleja un cambio de época. Desde hace años, miles de parejas se forman a través de internet y, particularmente, a partir de un fenómeno en estado de ebullición: las aplicaciones de citas. Bienvenidos al amor en tiempos de apps.

Demonizadas por los nostálgicos de la presencialidad, Tinder, Ok Cupid o Bumble (solo por citar algunas), configuran un universo que nació antes de la pandemia por el covid-19, pero que claramente se profundizó durante las restricciones sanitarias. De hecho, un informe elaborado por la Universidad de Stanford en 2019, ya señalaba que el 40% de las parejas se forman actualmente a través de internet. Tres años más tarde, en 2022, la web estadounidense Sensor Tower Data, reveló que el uso de aplicaciones de citas había crecido 17% respecto a 2020 y 2021. Ahora, la empresa de seguridad informática Kaspersky redobló la apuesta: su investigación arrojó que aproximadamente el 30% de los argentinos conoció a su pareja en una app.

Para entender el fenómeno, MDZ reunió tres historias que expresan una nueva forma de conectar afectivamente o sexualmente con otras personas. Cómo se vincularon con sus parejas, que piensan de este tipo de aplicaciones y qué le dirían a las personas que no comparten la tendencia.

Luciana encontró el amor en Tinder

Luciana Fernández abrió su cuenta de Tinder hace aproximadamente un año y medio. Tras usar la app de forma intermitente, conoció a Jonatan Guiñazú, su pareja actual. “Lo conocí un martes. salí de trabajar y le propuse juntarnos. Habíamos estado hablando por lo que yo considero demasiado tiempo. Él había sido muy buena onda, sostuvo la conversación durante dos semanas que para mí es un montón para alguien a quien no conocés”, dice la joven.

“Esa semana había salido con alguien, pero bueno, quería conocerlo y ver qué onda”, relata Luciana. De ese primer encuentro, se fue con la sensación de que había descubierto a alguien especial. “Llevamos 5 meses juntos, siento que lo supe desde el primer momento. Se dio muy rápido, nos empezamos a ver muy seguido porque teníamos las mismas ganas de compartir”, explica.

Luciana conoció a Jonatan en Tinder.
Foto: Luciana Fernández

Sin embargo, en el mundo de las aplicaciones de citas no todo es felicidad. También hay malas experiencias. “No me paso nada desde la seguridad física, ni sentí peligro con alguien. Sí tuve citas que duraron 15 minutos porque la otra persona no hablaba; muchas ilusiones rotas, personas que desde el primer momento supe que no e igual me quedé un rato”.

Encontrar el amor por internet no es para todos. Incluso, una gran cantidad de gente continúa demonizando el uso de las apps para encontrar pareja. Consultada sobre qué opina al respecto, Luciana sostiene: “Yo aconsejo el uso. Tenía ganas de conocer a alguien, y terminé con una persona muy increíble. Es un proceso personal, como en mi caso, que me permitió revisar muchas cosas sobre te vinculás con otros, con vos mismo, a ser clara con lo que buscas, lo que te mereces, lo mínimo que esperas de otros. También es divertido, eventualmente conoces gente piola y tenés mucho para hablar con tus amigas”, cierra entre risas.

De Rusia a la Argentina, gracias a Instagram

Instagram no nació como una aplicación de citas, está claro. Sin embargo, existen miles de testimonios que evidencian cómo la app contribuyó a la formación de diversos vínculos. La historia del argentino Francisco Sola y la rusa Sofía Kolomiets, representa un claro ejemplo de ello.

"Tengo una academia de español donde doy clases y ofrezco formaciones para los rusos que quieren aprender español. En esa cuenta comenté en las historias en  idioma ruso algo de la palabra habitar", dice Sofía que, tras su publicación, vio un reel de Francisco en el cual utilizaba la misma palabra. Decidió compartirlo; cuando el joven oriundo de Tandil lo vio, no lo pensó y le escribió. "Al entrar a su perfil, vi que ella también era creadora de contenidos. Yo hablo de espiritualidad y ella de español para rusos. Al ver sus videos quedé muy sorprendido, también traduje muchas de sus reflexiones de vida. Quería saber todo de ella", dice él.

Sofía y Francisco también probaron con otras apps.
Foto: Francisco Sola.

Sofía y Francisco se conocieron por Instagram, pero antes probaron con aplicaciones destinadas exclusivamente a concretar citas.  "Mi relación con Tinder era inestable. Sentí que consumía mucho tiempo y energía", opina la joven oriunda de Rusia que, si bien reconoce que conoció "gente linda", nunca logró construir nada interesante, ni la utilizó para tener intimidad.

Por su parte, el joven tandilense también probó con Tinder antes de conocer a su actual pareja. "Disfruté mucho en su momento porque lo que me interesaba eran los encuentros momentáneos. Pero cuando sentí que quería generar un vínculo que trascienda a lo efímero no pude conectar con nadie desde esa plataforma", sostiene.

Francisco Sola y Sofía Kolomiets ahora viven en Tandil. Las videollamadas eternas y la necesidad de estar juntos, provocaron que la joven decidiera cruzar el océano para reunirse con su actual pareja. "Nos empezamos a escribir y tuve que engañarlo. Yo había vivido en Argentina, pero al momento de escribirnos me había ido de Argentina hacía tres meses. Al empezar a hablar pensé que no iba a durar mucho y tampoco le conté donde estaba, aunque sentí que él estaba seguro que yo seguía en Argentina" relata la joven.

Antes de encontrarse, los jóvenes mantuvieron largas charlas por videollamada.
Foto: Gentileza Francisco Sola

Y agrega: "cuando noté su interés verdadero y su intento real de verme, sentí mucho miedo de decirle que no estaba en Argentina, pensé que iba a dejar de hablarme y le mentí. Le dije que justo me iba del país. Un día con mucho miedo de rechazo le conté y lo tomó bien. Empezamos a hablar por video todos los días durante dos meses y decidimos vernos".

Por su parte, Francisco afirma: "Pasábamos dos o cuatro horas diarias hablando por videollamada. Ya al mes era insostenible la distancia, teníamos la urgencia de hacer posible lo necesario, queríamos vernos y tener una vida juntos. Así que coordinamos, y pusimos fecha para vernos". 

La historia de Franco

Franco (se reserva su apellido) abrió Tinder por primera vez en 2021. La sociedad argentina aún padecía los coletazos de la pandemia por el Covid 19 y los jóvenes buscaban nuevas maneras de conectar. "Veníamos de la etapa más restrictiva de la pandemia y buscaba conocer personas y entablar nuevos vínculos de amistad o noviazgo", relata el mendocino a MDZ.

"Fue raro leer descripciones de las personas, sus gustos, fotos y en base a eso decidir dar like o no. Suena hasta un poco frívolo, pero básicamente así es como funciona la app y actualmente es de esta manera como las personas nos vinculamos", dice respecto a las primeras sensaciones que tuvo durante su experiencia.  

Franco está de novio con Nahuel. Según su historia, comenzaron a conversar inmediatamente tras hacer match. "Lo real es que la charla fluía, creo que en principio eso fue clave para pasar ese primer contacto.  A los días decidimos pasarnos nuestros Instagram y números de WhatsApp para hablar más cómodos por ahí", explica.

Consultado sobre si recomendaría el uso de aplicaciones de citas a otras personas, responde: "No sé si aconsejar es la palabra, pero sí creo que es necesario desmitificar todas las ideas y tabúes alrededor de las apps de citas. Actualmente las personas nos vinculamos de esta forma y está bien".