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Dueños y señores: los barras se autocustodian y generan temor en la calle

En cada partido de primera los barras llegan en colectivos "autocustodiados", intimidando al resto. La violencia que rodea a cada encuentro.
Imagen ilustrativa. Foto: Santiago Tagua/MDZ
Imagen ilustrativa. Foto: Santiago Tagua/MDZ

Jueves a la tarde en el Parque San Martín. Miles de personas haciendo deporte, picnic de verano y paseos. Pero no es un día común porque hay partido; juega Independiente Rivadavia y entran en vigencia las leyes paralelas que rigen para los barras de los clubes de fútbol.

Al menos tres colectivos repletos de gente aparecen por Boulogne Sur Mer, desde el Sur. Cada uno desborda de hinchas, que salen por las ventanas, agitan banderas y cantan. Van en una burbuja; se autocustodian y gozan, por un rato, de impunidad total. Un grupo de hinchas en moto cortan las calles, corren a los automovilistas, frenan a los peatones y dan órdenes.

Son dueños y señores. Quien no hace caso a las disposiciones de los esporádicos dueños de la calle, recibirán insultos, amenazas y escupitajos. Los autos parados en los semáforos suben los vidrios, intentan esquivar; niños asustados, sorpresa y bronca. Los policías no tienen jurisdicción; un integrante de la UMAR apenas mira tímidamente desde lejos; el poder lo tienen los barras. “Doblá hijo de puta”, grita un hombre de peso ligero, calzado con la camiseta azul y convertido en policía de tránsito sobre Boulogne Sur Mer. El policía real, mira su celular.

El sistema de seguridad previo a los partidos de fútbol apunta a la “adaptación” más que al rigor. Es una situación dada y aceptada, pero con resultados vidriosos. El mismo jueves, los hinchas de Independiente Rivadavia volvieron a generar incidentes en el principal espacio público de Mendoza. Corridas, disparos disuasivos y temor. Rutina. Incluso los incidentes exceden los días de partido. El 22 de enero hubo serios incidentes en la misma cancha por la presión de los barras antes del inicio del campeonato y del aniversario de ese club.

Un hincha de gimnasia fue asesinado en el Parque San Martín. 

El 4 de febrero, también en el Parque, fue asesinado un hincha en una pelea antes de un partido de Gimnasia. Los que protagonizaron la gresca habían venido en colectivos autocustodiados y según informaron oficialmente “no habían sido requisados aún”. Por eso había armas blancas, entre otras cosas. La cancha no fue clausurada y todo siguió igual.   

La pelea es “entre ellos”, pero la onda expansiva los excede y condiciona al resto. Más en Mendoza, donde tres de los equipos que juegan en las principales ligas hacen de local en la zona más popular de la Provincia.

En los últimos años hubo al menos 5 muertes relacionadas con la violencia que rodea al fútbol.