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"Caían gotas de fuego, fue una masacre": el testimonio de una sobreviviente que vive en Mendoza a 20 años de la tragedia

Una sobreviviente de Cromañón comparte su historia a dos décadas del incendio. El estreno de la serie y el regreso de la pirotecnia reabren heridas y despiertan una dura reflexión.
Ayelén Cairoli, sobreviviente de Cromañón Foto: Marcos García / MDZ
Ayelén Cairoli, sobreviviente de Cromañón Foto: Marcos García / MDZ

Han pasado 20 años desde la trágica noche del 30 de diciembre de 2004, pero para Ayelén, una de las sobrevivientes de Cromañón, el tiempo no apaciguó el dolor en cada aniversario. Hoy, al recordar ese incendio que cobró la vida de 194 personas, se enfrenta a emociones encontradas: el estreno de una serie sobre el caso y el resurgimiento del uso de bengalas y pirotecnia reavivan las heridas de aquel día.

Cromañón fue el recital donde a mí más me revisaron, me sacaron hasta la plantilla de la zapatillas antes de entrar”, relata Ayelén Cairoli, quien vivía en Lugano y tenía 16 años cuando asistió al recital de Callejeros. Hoy vive en Mendoza y tiene los recuerdos vívidos.  La tragedia comenzó con una bengala encendida en el techo del boliche, que rápidamente se convirtió en un infierno.

"Cromañón fue una tragedia, una masacre"

“Cuando ingresamos, la mayoría de mis amigos se van adelante y yo me quedo con Vero atrás y enseguida que empieza el recital prenden la bengala y yo la agarro de la mano a Vero y le digo que nos corramos por si nos salta una chispa. A los segundos, la bengala ya había agarrado la media sombra y caían gotas de fuego arriba de la gente. Quisimos ir hacia el lado de la puerta de la puerta, pero se abría para adentro y ahí se produce una avalancha", recuerda.

Ayelén fue una de las jóvenes que quedó atrapada entre una montaña de gente. Foto: Marcos García / MDZ.

A pesar de lo difícil que resulta recordar la tragedia, asegura que hablar es importante para mantener viva la memoria y el reclamo de justicia por los que ya no están y sus familias. Ayelén fue una de las personas que quedó atrapada entre una montaña de gente desmayada. Los que pudieron salir y volver a entrar para rescatar a los que habían quedado adentro, pasaban por encima de ella. "Me pisaron todo el cuerpo, cabeza, ojos, pecho", cuenta.

Entre toda esa oscuridad "hubo algo que pude agarrar o que me agarró, levantarme y salir. Recuerdo que cuando cruce la puerta, más allá de la gente que entraba y salía y que todo era un estado de shock terrible, había dos patovicas sin hacer nada", rememora con la esperanza de que haya sido producto de su imaginación. "Tuve la suerte de que los 14 amigos que estuvimos, todos salimos", dice Ayelén, consciente de esa pequeña fortuna entre tanto caos.

Después de Cromañón, la vida para Ayelén es de "yapa". Foto: Marcos García / MDZ.

El episodio del después, fue tanto o más trágico que el incendio: gritos, colectivos llevando heridos al Hospital más cercano, una salud pública colapsada, familias desesperadas intentando encontrar a sus hijos. Ayelén estuvo internada una semana, le sacaban sangre todos los días para evaluar la cantidad de dióxido de carbono. "Poco a poco me fui recuperando físicamente porque mentalmente hice casi ocho años de terapia", confiesa, segura de que sin eso no podría haber continuado con las actividades diarias, como tomarse el Subte para ir a estudiar.

Lo que más la atormentaba, era saber que "la vida de uno para el Estado no vale nada", asegura y agrega que Cromañón podría haber sucedido por diversas razones. "El lugar tenía que tener extractores en el techo. Los extractores no estaban porque arriba del techo habían hecho una cancha, no sé si de fútbol o de tenis; las puertas estaban cerradas; las instalaciones eléctricas eran malísimas; el techo tenía media sombra; todo era inhabilitable", enumera.

Video: Ayelén, sobreviviente de Cromañón a 20 años del incendio

20 años después: entre las restricciones y el nuevo auge de la pirotecnia

Este año, el estreno de la serie “Cromañón” generó reacciones dispares entre los sobrevivientes y los familiares de las víctimas. Ayelén, es una de las sobrevivientes de Cromañón que eligió no verla. “Se acercan los días de la tragedia y me agarra una tristeza tan grande. En algún momento la veré pero ahora no", confirma.

Sin embargo, lo que más le preocupa es el regreso de la pirotecnia, algo que considera un retroceso peligroso que se suma a la falta de control. “Yo escuché las palabras de la vicegobernadora y la verdad es que no. Hay que poner controles. El rol del Estado es importante, ellos fueron electos para brindarnos una mejor calidad de vida y hacer políticas públicas que beneficien a todos los integrantes de la sociedad. Ese es su deber nuestro deber y como ciudadanos debemos luchar por que eso pase", reflexiona Ayelén. 

"Soy anti pirotecnia", asegura Ayelén. Foto: Marcos García / MDZ.

Para ella, hablar de Cromañón no se limita a recordar el pasado, sino a prevenir futuras tragedias. Ella es docente en 6 escuelas, ninguna tiene matafuego, detalla y el hacinamiento complica cualquier tarea, hasta escribir en el pizarrón. "Cualquier masacre, cualquier tragedia, es evitable y del Estado tiene que hacerse cargo", sentencia con firmeza.

El arte como herramienta para la memoria

Ayelén se dedica al teatro y cuando se cumplieron los diez años de Cromañón hizo una performance que frecuentemente muestra en las escuelas donde da clases. "10 años de rock", busca mantener viva la memoria de las víctimas y sobrevivientes de Cromañón