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Cecilia Salas: "La Casaclub mejora la calidad de vida de las personas y les devuelve una identidad"

En una entrevista exclusiva para MDZ, la directora de la Fundación Casaclub Buenos Aires habló de la importancia de la inclusión laboral y social de las personas con trastornos de salud mental.
Cecilia Salas es directora de la Fundación Casaclub desde 2019 Foto: Analía Melnik/MDZ
Cecilia Salas es directora de la Fundación Casaclub desde 2019 Foto: Analía Melnik/MDZ

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en Argentina, 1 de cada 3 personas tendrá un trastorno de salud mental en algún momento de su vida, mientras que, en el resto del mundo, la estadística es de 1 de cada 4 personas. En suma, en nuestro país, "solo el 10% de la población accede a los tratamientos adecuados que necesita", de acuerdo con las palabras de la psicóloga Cecilia Salas

En ese contexto, los profesionales de la salud mental advierten que es necesario pensar en otros paradigmas, donde el foco esté puesto en el sentido de pertenencia y la participación social, con el fin de acompañar a las personas que tienen un trastorno de salud mental y permitiéndoles abordar sus fortalezas y habilidades en las distintas áreas de la vida, más allá de su condición.

En una entrevista exclusiva para MDZ, hablamos con la también directora de la Fundación Casaclub de Buenos Aires, un espacio comunitario que trabaja en la inserción laboral y social de las personas que tienen trastornos de salud mental, como una forma de transformación de vidas. La profesional contó cuál es el trabajo que realizan a diario en la Fundación y cuál es la importancia de este tipo de modelos en nuestra sociedad actual. 

- ¿Qué es Casalub y desde cuándo está acá en Buenos Aires? 

- Casaclub es un modelo comunitario de rehabilitación psicosocial para personas con trastornos mentales, principalmente personas con esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión crónica. La Fundación se crea en el 2019 con el objetivo de la defensa y protección de los derechos de las personas con trastornos mentales, a través de la construcción de estas comunidades de apoyo mutuo. La Casaclub abrió sus puertas de manera física después de la pandemia, el 1 de marzo del 2021, ubicada en la calle Cabrera 4845 en la localidad de Palermo, en la comuna 14 -con la cual también trabajamos y tenemos mucho vínculo-, así que lleva casi cuatro años de apertura física.

- La Fundación tiene mucha más historia, ¿no? Se fundó en Nueva York y tiene casas a lo largo del mundo. ¿Me podés contar un poco de sus inicios?

- La Fundación es propia de nuestro país. Está creada y fundada en Buenos Aires. Sin embargo, el modelo Casaclub surge en 1948, en Nueva York, con cinco pacientes que son externados de un hospital psiquiátrico y empiezan a preguntarse qué hacer de sus vidas, entendiendo que una internación implica el aislamiento, romper con tus estudios, quedarte sin trabajo, muchas veces implica perder parte del núcleo familiar. Y estas cinco personas lo que dicen es: "No estamos solos, porque nos tenemos los unos a los otros". Se empiezan a reunir en las escalinatas de la biblioteca Nacional con el lema que era "We are not alone" (Ya no estamos más solos, en español). 

Eso va creciendo, creando la primera Casaclub del mundo que está Nueva York, que se llama Fountain House -que hoy es una de las casas clubes con más historia, más trayectoria y mayor tamaño-. Se empieza a registrar, porque es un modelo con evidencia científica, y se replica en todo nuestro mundo: en 32 países con más de 350 casas clubes. La nuestra es la tercera América Latina, así que ahí tenemos también todo un desafío, sobre todo, para preguntarnos por qué en los países subdesarrollados todavía no tenemos estos modelos que son la respuesta a la salud mental en el resto del mundo.

- ¿Y en qué consiste este modelo? ¿Cuál es el tratamiento? ¿Cómo se aplica día a día en la Fundación?

- El modelo tiene algunas cosas que vienen a romper con el paradigma del modelo médico hegemónico, donde hay alguien que sabe más que el otro. En la Casaclub nosotros no contamos con pacientes; contamos con miembros que son personas que, de manera voluntaria, se suman a esta comunidad a aportar con sus fortalezas y sus habilidades. Mi función ahí adentro no es desde el rol de psicóloga, sino desde la dirección. Y es un lugar donde el foco está puesto en esas fortalezas, en esas habilidades que sabemos que ellos pueden aportar en la Casaclub, y las pueden replicar en una sociedad.

Ellos (los miembros) asisten a una jornada de trabajo. Si vos entrás, vas a ver lo mismo que en todas las oficinas: las computadoras, los puestos de trabajo, el área de finanzas, el área de administración, la recepción, la limpieza, el área de mantenimiento, donde ellos vienen a aportar para que ese lugar, que es de ellos, les pertenezca. 

Otra gran diferencia que hay con los dispositivos tradicionales, para mí, es que las decisiones son tomadas por consenso. Esto implica cambiar el punto de vista, estar de acuerdo, escuchar o entender que hay un otro que puede pensar diferente, que tiene una idea mejor que la mía, y siempre pensar en el beneficio del conjunto que es la comunidad de la cual formamos parte. Y cuando digo comunidad no solo somos la Casaclub de puertas para adentro, sino la comuna, la empresa que les da trabajo, la universidad que nos da las becas de estudio, el policía de la cuadra que nos saluda todas las mañanas, el kiosquero que atiende los chicos y les cuida la alimentación, el verdulero, todas las personas que hacen parte de nuestra comunidad.

- ¿Qué requisitos tiene que cumplir una persona que quiera formar parte de la comunidad de Casaclub?

- Ser mayor de 18 años porque nuestro objetivo más grande es el empleo y el trabajo para cada uno de ellos. Tener algún trastorno de salud mental o antecedentes de salud mental y contar con un equipo tratante, es decir, un psicólogo, un psiquiatra que cumplan ese rol de tratantes y esa función por fuera de la Casaclub. Y el último requisito, y el más lindo para nosotros, es que tiene que llegar a ese lugar de manera voluntaria. Tiene que querer estar ahí y tiene que sentir que ese es el lugar que lo beneficia, lo hace crecer y lo hace desarrollarse en plenitud, a través de sus propios deseos y de sus propios sueños, que es lo más difícil para crecer en la vida, ¿no?

- Contabas esto de que cuando uno va a Casaclub puede encontrarse con oficinas y distintas áreas de trabajo. ¿Que áreas de trabajo eligen estas personas para formar parte o qué carreras prefieren estudiar, en general? 

- Cada Casaclub va creando sus propias unidades de trabajo según la necesidad que van teniendo a medida que se van desarrollando. Cuando nosotros abrimos las puertas, ahí por marzo del 2021, teníamos una sola unidad de trabajo porque había cinco miembros y teníamos cero staff que acompañaran las tareas. Hoy tenemos dos unidades de trabajo, una es la unidad de membresía y la otra es la unidad de cocina, que incluye también un servicio de bar interno donde obtenemos el café, el vaso de agua, el budín dentro de nuestra jornada de trabajo. Ellos eligen realmente la que tienen ganas de probar y después deciden si se quieren quedar ahí o si la aprenden y se cambian de unidad. 

Las tareas son sumamente variadas. Tenemos atención telefónica, redes, los KPI del presentismo -de quién entró, quién salió-, cuántas llamadas por teléfono hicimos, cuánta plata hemos gastado en la alimentación dentro de la Casaclub y cuánto hemos recaudado a través de donaciones. Hay tres coordinadores que acompañan y motivan en las tareas, pero no sustituyen, y 260 miembros que son responsables de sostener ese lugar que es de ellos.

- ¿Cómo se te presentó a vos la idea o la oportunidad de dirigir este proyecto y cuáles fueron tus desafíos? ¿Qué te propusiste cumplir en la Fundación?

- Intimidad, cuento. Llego porque una amiga conoce a una de las fundadoras en una reunión y entrega mi currículum sin decírmelo. Cuando me llaman, yo pienso: "¿De dónde está mi nombre ahí?". Y mi amiga me dice: "Es tu mirada de la salud mental. De lo que siempre te quejaste. Ahí no sucede". Realmente, creo que el desafío más lindo que tuve en la Casaclub, y que lo tengo todos los días, es crear una comunidad y que esa comunidad, que creamos cuando éramos cinco o seis, se sostenga siendo 260 miembros, tres de staff y mucha gente que ya articula con nosotros -como los empleadores, las empresas, las universidades, los vecinos-. Mantener y sostener esa comunidad creo que es el desafío diario que llevo con mucha atención. Pero, también, ese desafío es el que más disfruto. 

Creo que la Casaclub es un espacio transformador, no solo para los miembros, sino para quienes habitamos ese espacio y lo transitamos. Así que también me transformo con ellos, como todos los que pasamos por la Casaclub.

- Hablando de transformación, ¿qué caso de transformación tangible recordás? ¿Cómo ves que se transforman sus realidades todos los días? 

- Millones. De los 260, los 260, en distintos aspectos, han mejorado su calidad de vida. Sí te puedo decir que, una de las cosas más lindas es ver a las familias felices. Un montón de dispositivos han apoyado la vida de sus hijos, sobrinos, hermanos, pero nunca los han visto tan felices como los ven asistir a la Casaclub de manera voluntaria porque tienen ganas. Creo que esa es una transformación muy linda, que una persona se sienta feliz más allá de su condición de salud mental y si el modelo es efectivo. Solo el hecho de sentirse feliz e ir, para mí, ya el lugar vale la pena.

Y, después, he visto personas salir de un estado de aislamiento total, sin amistades, que hoy tienen una banda de música. Es el caso de la banda Brote Psicótico, que fueron los primeros seis miembros que recibí en Casaclub. Uno me dijo "soy batero"; el otro me dijo "yo soy cantante"; otro, "yo soy bajista". Y yo les dije: "¿Y ninguno toca? ¡Toquen!". Y llevan casi cuatro años en esa banda de música donde ya la Casaclub no interviene. Ellos tienen sus ensayos y otros miembros van a verlos y a escucharlos. Y esa para mí ha sido una gran transformación. Miembros que he visto en el mismo estado de aislamiento y hoy están recibiéndose; otros, casados, con familia y armando sus vidas; miembros que han terminado el colegio. Una infinidad de cosas hermosas veo todos los días.

- ¿En qué sentís que te transformó la Casaclub en todo este tiempo?

- Me cambió en un montón de cosas. Creo que lo que más cambió en mí desde que estoy ahí es -me emociona, porque es un lugar que yo lo vivo todos los días- aprender a ver realmente las fortalezas y las habilidades de las personas, y que ahí donde carecemos de un recurso o de alguna habilidad, me empezó a quedar por fuera. Lo desarrollé en la Casaclub porque era parte de mi función y de mi trabajo, pero me doy cuenta que hoy me pasa con mis amistades, me pasa con mis compañeros, me pasa con mi hija, me pasa en la vida. Creo que esa es una de las cosas en donde yo evolucioné como ser humano.

- ¿Por qué creés que es importante que este modelo se expanda? 

- La Casaclub no viene a reemplazar nada de lo que existe, sino que viene a acompañar esos espacios donde hay extrema soledad. Nosotros tenemos la Casaclub abierta los feriados y los domingos con actividades sociales. Tocamos la guitarra, jugamos al truco, vamos a un museo. Son días donde las personas quedan en un estado de aislamiento, en los que no tienen a donde ir y no hacen nada. Se quedan en su casa, en una cama, con una familia que, muchas veces, está cansada y que también tienen sus propios proyectos y sus propias actividades.

El modelo de la Casaclub está validado científicamente. Es el único modelo comunitario con valía científica. Nosotros hemos hecho investigaciones internas y hemos visto que mejora la calidad de vida de las personas, no solo la salud mental, que es algo 100% transversal a la vida. También, mejora el sobrepeso, mejora el sedentarismo, mejora el bienestar, mejora las ganas de ir a hacerse el chequeo médico de salud anual y no solo quedarme con si voy o no al psiquiatra a que me saquen sangre para ver si la medicación tiene efecto o no efecto.

Es un modelo sumamente económico que genera impacto en muchísimas personas. Nosotros tenemos cuatro salarios y apoyamos a 260 personas. Los modelos tradicionales son modelos mucho más costosos. Por otro lado, les devuelve la voz. Esto de la decisión por consenso, de que a nivel global tomen decisiones, establezcan las políticas internas y las políticas globales de la Casaclub, les devuelve la posibilidad de realmente decir qué necesitan y qué les sirve, y no ser siempre los profesionales los que les decimos esto. 

Yo los recibí uno por uno y siempre cuento que cuando les decía "contame algo de vos", me respondían: "Soy esquizofrénico...". Entonces, yo decía: "No, no. Algo de vos". Yo no me presento y digo "soy hipertiroidea"; digo "hola, soy Cecilia, directora de la Casaclub. Y este aprendizaje de que ellos tengan de decir "hola, soy Pepito, miembro de la Casaclub", les devuelve una identidad.
Y después llega el trabajo que te devuelve una rutina, una organización; te da un salario que te permite hacer una proyección al preguntarte qué hacer con la plata, si la invierto o no; si me pongo a estudiar; preguntarse qué hago con mi vida; me voy de vacaciones o no. Atraviesa toda tu vida la Casaclub. Esto es así. Creo que es la política que deberíamos implementar como política pública, considerando que en la Argentina una persona cada tres, a lo largo de su vida, va a tener un trastorno de la salud mental y que solo el 10% de la población accede a los tratamientos adecuados que necesita. Entonces, esto habla de una importante falta de recursos por parte del Estado. 

- ¿Ustedes trabajan también con el Estado o esperan que haya mucha más inversión?

- Hoy te puedo decir que sí, que nos están acompañando. De hecho, hemos logrado el proyecto de ley para que la Casaclub aparezca en el Código Urbanístico y, por primera vez, aparecemos en un papel del Estado como Casaclub, lo cual a nosotros también nos da una identidad y nos devuelve un derecho que nunca pudimos tener.

Venimos trabajando para que se reconozca en el Nomenclador Nacional de Salud, que no se actualiza hace muchísimos años y eso nos va a permitir que las obras sociales y las prepagas reconozcan el servicio de salud que brindamos. Es un desafío que venimos llevando hace cuatro años. Estamos un poco mejor, pero todavía es una una gran lucha que nos queda.

También articulamos con la Comuna 14. Tenemos una huerta donde los vecinos con los miembros siembran, cosechan y esos alimentos van para la Casaclub como una donación. Articulamos con las empresas. Con MSU Green hemos construido un parque solar que nos brinda la energía que necesitamos para no consumir energía eléctrica, sino consumir energía solar. Hay un montón de acciones transversales que trascienden la salud mental. Aportamos a la comunidad. No solo se desarrollan los miembros, sino también se desarrollan las comunidades donde la Casaclub tiene presencia y eso es un impacto enorme.

Los invitamos a todos a conocer la Casaclub que está en Cabrera 4845 en Palermo. Y los invitamos a que nos sigan en las redes, en Instagram estamos como @casaclub_baires. La cuenta la llevan los miembros, así que con cada like y cada comentario ya están ayudando y motivando a que los miembros sigan creando contenido, sigan mostrando su trabajo y lo que hacen. Toda su colaboración es bienvenida para sostener esta comunidad de la que hoy forman parte tantas personas.

Casaclub Buenos Aires está abierta de lunes a viernes de 9 a 17. Para más información, consultar en www.casaclub.org.ar.

Mirá la entrevista completa con Cecilia Salas