De santo católico a publicidad de Coca Cola: el verdadero origen de Papá Noel
La historia de Papá Noel tiene sus raíces en San Nicolás de Bari, un obispo cristiano del siglo IV que vivió en la región de Licia, en la actual Turquía. Nicolás era conocido por su generosidad, especialmente hacia los niños y los pobres. Una de las leyendas más famosas cuenta que salvó a tres jóvenes de ser vendidas como esclavas sexuales al arrojar bolsas de oro por la ventana de su casa. De esta manera, el padre de las jóvenes pudo pagar el dote por sus propias hijas y salvarlas.
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Otra de las leyendas cuenta que resucitó a tres niños que habían sido asesinados y escabechados en salmuera por un carnicero. El objetivo de esta monstruo era vender a los niños como carne de cerdo durante una hambruna.
San Nicolás se convirtió en un santo venerado en toda Europa, especialmente en los Países Bajos, Alemania y Rusia. Su festividad, celebrada el seis de diciembre, incluía actos de caridad y regalos para los niños, consolidando su papel como protector de la infancia.
De Europa a América: El Nacimiento de Santa Claus
Con los años, la figura de San Nicolás comenzó a transformarse al mezclarse con tradiciones locales. En los Países Bajos, por ejemplo, se convirtió en Sinterklaas, un anciano vestido de obispo que viajaba desde España para repartir regalos. Cuando los inmigrantes holandeses llegaron a América del Norte en el siglo XVII, llevaron consigo la tradición de Sinterklaas, que eventualmente evolucionó a Santa Claus en la cultura estadounidense.
Luego, un poema neoyorquino y un dibujante republicano le dieron forma definitiva a la figura de Papá Noel o Santa Claus. El poema “A Visit from St. Nicholas”, también conocido como “The Night Before Christmas”, escrito por Clement Clarke Moore en 1823, jugó un papel clave en la construcción de la imagen moderna de Santa Claus.
Fragmento del poema
"Una Visita de San Nicolás
Era la noche antes de Navidad, y en la casa,
ni un ruido se oía, ni siquiera un ratón;
las medias colgaban del hogar con esmero,
en espera de San Nicolás y su misterio.
Los niños dormían, bien arropados,
soñando dulces, felices y relajados;
mamá con su pañuelo, yo con mi gorro,
acabábamos de entrar en un dulce sopor.
Cuando afuera escuché un estruendo tan fuerte,
salté de la cama, temiendo lo peor.
Corrí a la ventana y alzando el postigo,
miré hacia fuera, curioso y cautivo.
La luna brillaba en la blanca nieve,
dando un resplandor de día a lo que mueve;
cuando, ¿qué a mis ojos debía aparecer?
Un diminuto trineo, y ocho renos por ver".
Aunque la descripción de Moore fue fundamental, fue el ilustrador Thomas Nast, un miembro del Partido Republicano, quien dio forma definitiva a la apariencia de Santa. A finales del siglo XIX, Nast lo representó como un hombre de barba blanca y traje rojo en las páginas de revistas estadounidenses.
Sin embargo, la masividad estadounidense y mundial de este personaje entrañable vino con uno de los máximos íconos del capitalismo estadounidense. Coca-Cola, de la mano del ilustrador Haddon Sundblom, presentaban a Papá Noel como un personaje amigable, robusto y vestido con los colores icónicos de la marca (que trucazo, ¿no?). Este retrato se popularizó a nivel global y grabó en nuestras mentes a puro machaque publicitario al familiar viejito que todos conocemos.