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Agujero de ozono: por qué se achica y qué falta para su recuperación total

Se trata de un fenómeno estacional que sucede principalmente en la Antártida. Hay una gran mejora gracias a la reducción de CFC, sin embargo la recuperación definitiva tomará décadas.

La NASA informó que en 2024 el agujero de ozono alcanzó su séptima menor extensión desde 1992, cuando comenzó a implementarse el Protocolo de Montreal. En diálogo con MDZ Radio 105.5 FM, la comunicadora meteorológica Cindy Fernández explicó las claves detrás de este fenómeno.

Un problema histórico con avances paulatinos

“Para abordar este tema hay que hacer un poco de historia del agujero de ozono”, explicó Fernández. “Se viralizó la noticia como un hito, pero es importante entender qué sucede realmente con el agujero de ozono y su evolución. La recuperación del agujero de ozono se cree que es uno de los acuerdos internacionales más exitosos que ha tenido la humanidad. Pero, como todo lo que ocurre en la atmósfera, las mejoras no son de un momento para otro, sino que se dan de manera escalonada, paulatina durante muchos años”.

El agujero de ozono se forma en los polos. En la Antártida es el más grande y abre todos los años. En el polo norte no todos los años.

Fernández detalló que el fenómeno fue detectado antes de los años 90: “El agujero de ozono no es un fenómeno nuevo. Se descubrió 20 o 30 años antes, cuando había muchas investigaciones en la Antártida. En esa zona se detectó una reducción de ozono, un gas ubicado a unos 15 kilómetros de altura en la atmósfera. A partir de ese momento, las mediciones registraron una drástica disminución, lo que dio origen al nombre de ‘agujero de ozono’”.

La responsabilidad humana y el Protocolo de Montreal

Según Fernández, la causa del problema fue identificada en la década del 70: “Los científicos descubrieron que el agujero de ozono era consecuencia de los CFC (clorofluorocarbonos), una sustancia artificial generada por los humanos. Estas moléculas se acumulaban en los polos, reaccionaban con el ozono y lo destruían. La capa de ozono es súper importante porque nos protege de la radiación UV, que es nociva no solo para la salud de las personas, sino también para las plantas y los animales”.

La preocupación científica y política llevó a la firma del Protocolo de Montreal en 1987. “Fue una movida mundial. Científicos, políticos y países acordaron reducir paulatinamente la emisión de estos CFC, reemplazándolos por otra sustancia que no destruye el ozono. El protocolo fue un éxito porque se encontró rápidamente un reemplazo más económico y eficiente”, afirmó.

Recuperación gradual y fenómeno estacional

Pese a los avances, Fernández explicó que el proceso de recuperación aún continúa: “Como la cantidad de CFC se redujo desde los años 90, el agujero de ozono mejora lentamente. Sin embargo, estas moléculas tienen una vida de aproximadamente 50 años. Se espera que recién para las décadas del 2060 o 2070 podamos hablar de una recuperación completa”.

El agujero de ozono es, además, un fenómeno estacional: “Se forma en los polos y, principalmente, en la Antártida, donde se abre todos los años en agosto y se cierra en diciembre. El del Polo Norte no se abre todos los años y, en el resto del mundo, las condiciones no siempre están presentes para que ocurra”.

La importancia de la protección solar

Fernández concluyó con una advertencia sobre la necesidad de protegerse del sol, independientemente de la situación del ozono: “Incluso cuando la capa de ozono está sana, retiene la mayor parte de los rayos UV, pero no a todos. Por eso siempre hay que usar protector solar. Cuando la capa se reduce, pasa más cantidad de radiación, lo que refuerza la importancia de mantenerla saludable”.

La recuperación del agujero de ozono es un avance notable, pero como subrayó Fernández, se trata de un proceso prolongado que exige conciencia y esfuerzos continuos.

Escuchá la entrevista completa: