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La realidad de los alquileres en la era Milei: ¿estabilización o tragedia?

Los dueños de las inmobiliarias alaban al Gobierno y desde Inquilinos Agrupados lo critican. ¿Estamos mejor o peor en este aspecto? Los testimonios de quienes alquilan dan un panorama contradictorio.
Según Inquilinos Agrupados, en los últimos meses, uno de cada cuatro encuestados tuvo que dejar su departamento porque no podía pagar el alquiler. Foto: NA
Según Inquilinos Agrupados, en los últimos meses, uno de cada cuatro encuestados tuvo que dejar su departamento porque no podía pagar el alquiler. Foto: NA

La situación de los alquileres es un problema mundial. Nueva York, Tokio, Barcelona y París son ciudades en las que es cada vez más difícil vivir para gran parte de los trabajadores en estos países. La disparidad entre salarios y valores de los alquileres es un fenómeno que atraviesa fronteras y que se agrava con la expansión de los alquileres temporarios para el turismo a través de apps como Airbnb. Esto hace que empleados de todo el mundo deban alejarse cada vez más de sus lugares de trabajo, ubicándose en las afueras de las metrópolis.

El AMBA y otras zonas urbanas de Argentina no son la excepción. Sin embargo, al cumplirse un año del Gobierno de Javier Milei, la baja de la inflación y la estabilización macroeconómica, por un lado, y la derogación de la Ley de Alquileres, por el otro, no dejaron indiferente al mercado inmobiliario. ¿Fueron positivas las políticas implementadas tanto para los inquilinos como para los dueños y las inmobiliarias?

Según la "Encuesta Nacional Inquilina" publicada por Inquilinos Agrupados y Ni Una Menos, "uno de cada cuatro inquilinos indicó que tuvo que mudarse en los últimos tres meses por no poder afrontar el precio del alquiler".

Testimonios de inquilinos 

En diálogo con MDZ, varios inquilinos dieron su testimonio de su situación habitacional en el último año. Alejandra, enfermera de la salud privada en la Ciudad de Buenos Aires, contó: "El problema fue diciembre del año pasado, antes y después de que asumiera, porque se sabía que se iba a sacar la Ley de Alquileres y pedían mucho dinero. Ahí yo me tuve que ir de un departamento de tres ambientes a un monoambiente. Ahí estuve seis meses ahorrando y ahora me mudé a un dos ambientes con terraza. Aproximadamente me lleva un tercio de mis ingresos. En un momento, la situación es como que se estabilizó".

Saliendo un momento de la Ciudad de Buenos Aires, Mónica tuvo que mudarse de su casa y empezó a buscar dentro del "primer anillo del conurbano": "Yo estuve buscando desde mediados de año y, cuando empecé a buscar por inmobiliaria, el alquiler por mes sale mucho más barato que por dueño directo. Pero, cuando tenías que juntar la plata para ingresar, era arriba de un millón de pesos. Eso era muy difícil. Mes de depósito, mes de comisiones, la firma de los contratos, seguro de caución y hasta, a veces, conseguir otra garantía más o que alguien te preste el recibo de sueldo. Sin embargo, algunos dueños también te piden seguro de caución. Finalmente conseguí un dueño que me pedía mes de ingreso y de depósito nada más. Actualmente, el alquiler compromete el 50% de mis ingresos en blanco. Aunque hago otras changas y ahí puedo llegar a pagarlo".

Protesta de Inquilinos Agrupados. X
Protesta de Inquilinos Agrupados. X

Juan Cruz, un trabajador de prensa que debe viajar hacia el sur de la Ciudad de Buenos Aires, contó que, debido al monto de su salario, tuvo que quedarse en la localidad bonaerense de donde es oriundo porque no puede pagar un departamento en CABA. "Yo no estoy en el centro de Pilar, estoy en una zona un poco más alejada. A mitad de año, empecé pagando 220 mil pesos un monoambiente. Ahora estoy pagando 262 mil pesos. Esto incluye expensas. Un aumento de un 30% desde mitad de año". Consultado sobre su aumento salarial en este último semestre, fue de un 22%. Es decir, Juan Cruz perdió un 8% de sus ingresos con el alquiler del departamento. "Ahora la complicación es que se le suman las tarifas de los servicios. Me vino 30 mil pesos de luz", agregó y explicó que, desde el comienzo de su alquiler, acordó que los aumentos fueran trimestrales. Si no sube considerablemente su salario, deberá buscar otro lugar más barato cuando venga el nuevo incremento del valor del alquiler en enero.

Con respecto a la frecuencia de los aumentos en los alquileres, la encuesta difundida por Inquilinos Agrupados explicó: "En promedio, siete de cada diez inquilinos/as que firmaron sus contratos luego del decreto tienen aumentos mensuales o cada tres o cuatro meses. Sin la Ley de Alquileres, la actualización anual ya casi no se presenta como una posibilidad. El 94,8% de los inquilinos/as tiene actualizaciones en el precio del alquiler en plazos iguales o menores a seis meses".

Del otro lado de la vereda de la discusión, el presidente de la Cámara Inmobiliaria, Iván Ginevra, explicó que el cambio durante el Gobierno de Milei fue muy positivo. "Se establecía forma de ajuste, de moneda, y entonces los propietarios no querían y no había mercado. Los precios se fueron por las nubes y, en diciembre pasado, cuando se derogó la ley, el mercado se acomodó solo, bajaron los precios y aumentó la oferta. Pasamos de un extremo al otro y la mejora se vio muy clara", explicó.

Walter, propietario de una pensión que alquila habitaciones individuales para inquilinos que deben compartir cocina y baño, consideró que desde este año vienen cada vez más personas que anteriormente alquilaban un departamento y no pudieron seguir pagándolo. Además, contó: "Antes, quienes vivían acá se la pasaban buscando departamento para estar más cómodos. Ahora dejaron de buscar porque se alejó la posibilidad de costearlos con los ingresos que tienen".

Además, quienes deben sufrir más la situación de los alquileres son los trabajadores más jóvenes. En numerosos medios internacionales se da cuenta de las dificultades de los sub-25 para poder emanciparse. Argentina no es la excepción y los Inquilinos Agrupados lo muestran en los resultados de su encuesta: "La edad promedio de emancipación se encuentra entre los 26 y 30 años. Hay una fuerte contradicción entre las condiciones laborales de los menores de 25 años y las exigencias del mercado inmobiliario -recibos de sueldo que tripliquen el valor del alquiler, antigüedad laboral, etc.-".

¿Qué puede hacer la política? ¿Hay alguna manera de amortiguar esta tendencia mundial que expulsa a los trabajadores lejos de las metrópolis? En diálogo con MDZ, Vanina Biasi, diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires, del Frente de Izquierda, dio algunas alternativas: "Tanto en la Legislatura porteña como en el Congreso Nacional, impulsamos que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires elabore un banco de tierras en la Ciudad, para que todas las viviendas ociosas sean puestas a disposición para resolver los problemas de vivienda que tienen los trabajadores porteños. Además, queremos líneas de crédito para la vivienda del Banco Ciudad que sean financiados con impuestos a la gran especulación inmobiliaria". Según Biasi, para resolver los problemas de vivienda, "el mercado debe ser regulado, como lo es en todos lados del mundo. Esta desregulación lo único que hace es concentrar en cada vez menos manos la propiedad inmobiliaria y que los trabajadores estén cada vez más lejos de su lugar de trabajo".

Conclusión 

Para concluir y tratando de sopesar los testimonios y opiniones de los diferentes sectores, podemos empezar por una verdad de Perogrullo: todos tienen algo de razón. Por un lado, evidentemente hubo una estabilización de los precios y quienes pueden juntar el dinero para ingresar a un departamento por inmobiliaria pagan alquileres razonables. Esto deja afuera a buena parte de los trabajadores que se encuentran vinculados a sectores informales y terminan abonando alquileres más caros por no poder cumplir los requisitos que estas exigen.

Por otro, la estabilización de los alquileres se logró luego de una importante suba que dejó a buena parte de los asalariados afuera. De esta manera, las dos caras de la moneda son realidad y complementarias. Ni la estabilización fue totalmente exitosa al excluir a buena parte de los inquilinos, ni la tragedia hizo llegar la sangre al río, dado que una buena parte de los trabajadores logró firmar contratos razonables gracias a tener salarios un poco más altos y capacidad de crédito para juntar el dinero necesario para cumplir los requisitos de las inmobiliarias.