Adiós AFIP: qué debes saber sobre el registro de empleadas domésticas según ARCA
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que reemplazó recientemente a la AFIP, presentó un esquema actualizado para el registro de trabajadoras y trabajadores de casas particulares. Este nuevo marco busca regular de manera más estricta la relación laboral entre empleadores y empleados, asegurando que las normativas vigentes sean cumplidas al pie de la letra.
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El organismo fiscal aclaró cuáles serán los datos indispensables para formalizar el vínculo laboral. Entre los requerimientos, los empleadores deberán consignar el número de CUIL de la empleada, su nombre completo, fecha de nacimiento y domicilio actualizado. También se deberá proporcionar información sobre su situación previsional, la obra social asignada y, en caso de contar con una cuenta bancaria, el CBU correspondiente.
En cuanto a las categorías laborales, la Comisión de Empleadas de Casas Particulares estableció cinco niveles de clasificación que estarán vigentes desde diciembre. La primera categoría corresponde a supervisores, quienes coordinan y supervisan al personal. La segunda agrupa a quienes realizan tareas específicas, como cocineros contratados exclusivamente.
La tercera categoría está destinada a los caseros, mientras que la cuarta incluye a quienes se dedican al cuidado de personas, ya sean niños, adolescentes, adultos mayores o personas con discapacidad. Finalmente, la quinta categoría abarca a quienes realizan tareas generales como limpieza, lavado, planchado, mantenimiento y elaboración de comidas.
El objetivo de esta estructura es garantizar que las trabajadoras sean remuneradas de manera acorde a sus funciones. Las categorías también permiten establecer parámetros claros para los derechos y obligaciones de empleadores y empleados, reduciendo posibles conflictos laborales.
ARCA busca con este nuevo sistema una mayor formalización en el sector de las empleadas domésticas, históricamente afectado por la informalidad laboral. Estos cambios no solo brindan mayor seguridad a las trabajadoras, sino que también promueven un entorno más justo y transparente para quienes contratan sus servicios.
Este nuevo esquema representa un paso importante para garantizar el respeto a los derechos laborales y consolidar una relación de trabajo más equilibrada en uno de los sectores más sensibles de la economía. Los empleadores deberán adaptarse a estas normas para cumplir con los requisitos establecidos y evitar inconvenientes legales en el futuro.

