Cuáles son los nuevos métodos para enseñar matemáticas
El método o filosofía Montessori, el método Singapur, el “método francés” de aprendizaje por resolución de problemas, son algunas de las estrategias pedagógicas que buscan cambiar la manera en que se enseña y se aprende matemáticas.
Matemáticas para todos
“Las matemáticas me cuestan mucho”, “no soy bueno para los números”, “ojalá no existieran las matemáticas”, “nunca voy a aprender matemáticas”. Estas son algunas de las afirmaciones que se pueden escuchar en las aulas o incluso entre los adultos. Inés Zerboni, psicopedagoga y MSc en Neuropsicología Pediátrica y actual directora de Proyecto E, sostiene que una parte importante de la enseñanza de las matemáticas es trabajar con esta creencia, heredada o construida, de que las matemáticas son sólo para algunas personas muy inteligentes. El aprendizaje de matemáticas implica la puesta en marcha de varias funciones cognitivas que se pueden ejercitar para que los razonamientos matemáticos salgan cada vez más fácil.
Foto: MDZ.
Pero antes de entrenar tenemos que comprender. De nada sirve entrenar la memoria, la atención, la percepción visoespacial si no puedo comprender e identificar qué es lo que se me está pidiendo, o de qué va el problema matemático al que me enfrento. Si no logro identificar si tengo que sumar, restar, multiplicar, dividir, de poco me va a servir tener buena memoria o poder prestar atención. Por eso las estrategias pedagógicas que se vienen poniendo en marcha apuntan a la comprensión más que a la repetición de procedimientos.
Comprender y practicar
En los últimos años se han popularizado, en el mundo pedagógico, el nombre de algunos abordajes de enseñanza como el “método Singapur” o el “método Montessori”, “el método francés” de Guy Broussard. Todas son estrategias que buscan mejorar el aprendizaje de las matemáticas en los niveles iniciales y primarios. Estos métodos no se oponen entre sí, más bien podríamos decir que coinciden en la intención de acercar las matemáticas a los niños a partir de situaciones cotidianas, a partir de mostrar cómo las matemáticas están en la vida diaria.
El método Montessori, que tiene más de 100 años, pone el foco en despertar el interés del alumno y otorgarle un rol muy activo en su aprendizaje. Según este método, es el estudiante, con la guía del docente, el que gestiona sus conocimientos y organiza el tiempo que dedica a cada actividad. Esta metodología intenta respetar el ritmo que cada uno tenga para aprender determinado tema. También utiliza materiales manipulativos que permiten a los niños “tocar” los números, para darse una idea concreta de lo que significa un número.
El método Singapur es una forma de enseñar matemáticas que se desarrolló en ese país y permitió mejorar visiblemente los resultados de los estudiantes en sus pruebas de matemáticas. La propuesta se basa en cuatro elementos metodológicos: el enfoque concreto-pictórico-abstracto (CPA), el currículo en espiral, las variaciones sistemáticas y perceptuales y la comprensión relacional. Estos cuatro elementos buscan que las nociones matemáticas se vayan construyendo de a poco, siguiendo un camino ascendente en abstracción, pero que empieza desde lo más concreto, de manera que los estudiantes resuelven problemas matemáticos a partir de la comprensión y no sólo por aplicar un procedimiento.
El método francés también tiene sus años. Fue creado alrededor de los años ‘70 por Guy Brousseau, quien sostenía que las matemáticas no tenían que enseñarse de manera descontextualizada, sino justamente a partir de una situación cercana a los estudiantes. Si bien la matemática es un razonamiento abstracto, éste debe presentarse a partir de situaciones de la vida cotidiana de los estudiantes. El aspecto social del aprendizaje adquiere en este método un rol importante: es en el marco de una situación compartida y con otros como mejor aprendemos matemáticas.
Foto: MDZ.
Existen también otros métodos, como el Algoritmo Basado en Números (ABN), Estándares de Núcleo Común, o programas como Enthusiast Math, Kumon o JumpMath, que se diferencian según donde ponen el acento: en el cálculo mental, en la exploración de distintas estrategias para resolver los problemas, en la fortaleza de las competencias básicas para operar. Si miramos de cerca, hay características que todos repiten:
- Ir de lo más cercano y concreto a lo más abstracto, hacer el camino que va de lo manipulativo a lo simbólico, o en otras palabras, ir construyendo la comprensión de los números y de las operaciones progresivamente.
- La importancia de “hacer visible el pensamiento”, esto es explicitar y hacer evidente las distintas estrategias que se pueden poner en juego para resolver los problemas matemáticos, que no se trate simplemente de aplicar un procedimiento de memoria, sino que se entienda por qué se aplica ese procedimiento y qué es lo que estoy haciendo cuando lo aplico.
- La importancia de la práctica: para afianzar estos aprendizajes es necesario dar a los estudiantes la oportunidad de aplicarlos a través de la presentación de distintas situaciones problemáticas o proyectos para llevar a cabo.
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