Sin detenidos y con muchas hipótesis: el objetivo de Nación y Provincia luego del crimen de "Pillín" Bracamonte
La ciudad de Rosario tuvo una violenta regresión: retrocedió ocho meses, hasta marzo de este año, cuando las bandas narcocriminales asolaban y llenaban de terror a toda la comunidad. Enviaban mensajes y ejecutaban víctimas inocentes como muestra del poder real. El silenció ganaba la calle.
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A partir de abril y hasta el sábado, Nación y Provincia mostraban satisfacción por la implementación de una serie de acciones, como por ejemplo el plan Bandera, que permitió a Rosario bajar más del 60% de los homicidios, enfrentamientos y heridos de bala. Se reforzaron las medidas de seguridad y el control en el interior de los penales, lo que permitió a las autoridades tener mayor dominio de la calle.
Sin embargo algo pasó, algo se rompió. Transcurridas 48 horas del conmocionante crimen de Andrés "Pillín" Bracamonte y Daniel Attardo, amigo y hombre de confianza, en las inmediaciones del estadio de Rosario Central, la ciudad volvió a vivenciar la misma sensación: profundo temor.
No fue un sábado más, no fue un fin de semana común. Rosario volvió a las planas de los medios nacionales e internacionales. El tema monopolizó la charla de café en los bares y el almuerzo dominguero. Muchos recordaron la decisión del futbolista Ángel Di María de rechazar la posibilidad de volver a Central, club de sus amores. Como las balas, las imágenes y los audios se dispararon por todos lados y comenzaron a recorrer las redes y los teléfonos.
Según detallaron los investigadores este lunes en conferencia de prensa, entre las hipótesis aparece que serían tres los sicarios que acribillaron a Pillín Bracamonte, dueño de la barra brava de Rosario Central desde hace casi tres décadas. Con una nueve milímetros dispararon, al menos, once veces, y recibieron cinco impactos cada uno.
El ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, aseguró que se trata de “un hecho que es llamativo y preocupante” y al mismo tiempo pidió "no minimizar sus implicancias". En Rosario, donde por estas horas lo que sobran son versiones y rumores, leyeron las declaraciones como el reconocimiento de una posibilidad concreta: la venganza.
Por ese motivo, desde el mismo sábado a la noche, cuando se confirmó el doble homicidio, Nación y Provincia recuperaron el diálogo y comenzaron a definir algunas acciones que se mantendrán en el tiempo. Reforzar la presencia de efectivos en las zonas más calientes, abriendo la posibilidad a cambios en la estrategia.
En diálogo con los medios, asumieron que es un hecho difícil de prevenir, recordaron que Andrés Bracamonte sufrió 29 atentados y deslizaron que, pese a todo eso, jamás modificó sus rutinas ni cambió sus movimientos.
Desde que se conoció el sangriento hecho, Nación y Santa Fe unificaron el discurso, destacaron el trabajo conjunto y coincidieron en resaltar la importancia de cuidar lo logrado hasta el momento en Rosario.
“Se ha llegado a un punto en la ciudad de Rosario y no es la intención bajar los brazos ni sacrificar esfuerzos. Lo que estamos haciendo es garantizar la situación, queremos seguir trabajando de la misma manera, reforzando lo que hay que reforzar con los recursos que sean necesarios”, destacó la secretaria de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva.
En esa misma línea, desde el Ministerio de Seguridad provincial garantizaron todas las herramientas para intentar esclarecer el crimen, "evitar que este hecho sea utilizado para instalar un regreso al pasado en la ciudad Rosario" y los "rosarinos puedan seguir viviendo con tranquilidad".
¿Quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del homicidio a Pillín Bracamonte?, ¿Las razones?, ¿Quiénes se quedarán con el liderazgo de la barra de Central?, ¿Hubo zona liberada?, ¿Por qué no funcionaba el alumbrado público donde ocurrió el doble crimen?, ¿Se concretará finalmente lo que adelantó el propio Bracamonte sobre lo que podía pasar si a él lo mataban? Son solo algunas de las preguntas que, por el momento, no tienen respuestas.
