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Qué es el Alquiler Social y por qué podría ser una alternativa para miles de jubilados sin vivienda propia

El Estado nunca aplicó esquemas de contención y protección para los adultos mayores que no poseen casa propia. La derogación de la Ley de Alquileres alejó aún más la solución.
Cada vez hay más adultos mayores con problemas para acceder a una vivienda propia. Foto: DPA
Cada vez hay más adultos mayores con problemas para acceder a una vivienda propia. Foto: DPA

El acceso a la vivienda en la vejez se convirtió en un desafío creciente en Argentina, donde cada vez más adultos mayores dependen del mercado de alquileres para cubrir sus necesidades habitacionales. Entre 2004 y 2024, el número de jubilados que alquilan se duplicó, producto de la brecha entre el aumento de los precios de las propiedades y la disminución de los ingresos durante la vida activa. En este contexto, los alquileres sociales emergen como una posible solución para mitigar el impacto de la "inquilinización" en la calidad de vida de los jubilados.

Las barreras económicas y la falta de acceso a la vivienda

Históricamente, en Argentina, la mayoría de las personas lograban acceder a una vivienda propia durante su vida activa, lo que les otorgaba una seguridad habitacional en la vejez. Sin embargo, desde la crisis de 2002, esta tendencia comenzó a revertirse. El fuerte incremento en los precios de las propiedades, sumado al deterioro de los ingresos de la población activa, dejó a muchos sin la posibilidad de adquirir una casa.

Evolución de inquilinos, % de inquilinos en adultos mayores y % de adultos mayores inquilinos (2004-2024). Fuente: Tejido Urbano

Para los jubilados que no pudieron acceder a la vivienda propia, la situación se vuelve crítica. Sus ingresos suelen ser significativamente menores que los de la población económicamente activa, lo que limita su capacidad de afrontar gastos como el alquiler. En muchos casos, deben destinar una porción considerable de sus ingresos a la vivienda, lo que afecta su capacidad para cubrir otras necesidades básicas como la salud y la alimentación.

Impacto de la "inquilinización" en los adultos mayores

La creciente tendencia de los adultos mayores a depender del alquiler privado afecta de manera significativa su calidad de vida. Según los datos disponibles, el 40,52% de los adultos mayores que viven solos se encuentra en el primer decil de ingresos, es decir, el más bajo, lo que refleja una situación de extrema vulnerabilidad. A su vez, el 72,7% de los jubilados unipersonales pertenece a los primeros cuatro deciles de ingresos, lo que confirma que una gran parte de esta población enfrenta dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.

El Alquiler Social no solo abordaría el problema económico, sino que también brindaría una mayor seguridad y estabilidad para aquellos jubilados que hoy viven en condiciones precarias. 

Alquiler Social: una propuesta con potencial

Ante esta realidad, la Fundación Tejido Urbano y otras organizaciones han propuesto alternativas habitacionales para enfrentar este fenómeno creciente. Una de las más destacadas es el alquiler social, un sistema en el que el Estado o instituciones sin fines de lucro ofrecen viviendas a precios accesibles para personas de bajos ingresos.

"Desde el PAMI se han implementado algunas políticas sin llegar a ser masivas. El alquiler social, sería un punto de arranque, pero sobre todo la contención y el seguimiento de cada adulto mayor para monitorear su situación particular", añade Fernando Alvarez de Celis, director de Tejido Urbano.

El Programa Nacional de Alquiler Social, establecido bajo el Título III de la ley de alquileres, tenía como objetivo facilitar el acceso a una vivienda digna mediante un sistema de alquiler formal. La ley -derogada en diciembre por el gobierno de Javier Milei-designaba al Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda, a través de la Secretaría de Vivienda, como el ente encargado de la implementación del programa. Sin embargo, a pesar de su potencial para mejorar la situación habitacional de muchos sectores vulnerables, la iniciativa nunca logró consolidarse.

La oferta de alquileres actual está cada vez más lejos de las posibilidades salariales de los jubilados.

En 2023, la derogación de la Ley Nacional de Alquileres generó un mayor obstáculo para la implementación de medidas de alquiler social. Sin embargo, organizaciones como Hábitat Argentina continúan su campaña Alquiler Social YA, visibilizando la problemática de quienes no pueden acceder a alquileres adecuados. A su vez, el Grupo Promotor por el alquiler social ya comenzó a trabajar en el tema, buscando soluciones que permitan retomar el proyecto durante 2024 y revertir la actual situación.