Buenos Aires Aprende: las promesas y los desafíos de la reforma educativa
La educación secundaria en la Ciudad de Buenos Aires está nuevamente en el centro del debate. Con el lanzamiento del plan "Buenos Aires Aprende", el gobierno porteño promete revolucionar las aulas. Pero, ¿es esta la primera vez que escuchamos promesas similares? Docentes, estudiantes y padres de familia se preguntan si esta nueva reforma será diferente a las anteriores. ¿Contarán las escuelas con los recursos necesarios para implementar estos cambios? ¿O estaremos frente a otro intento fallido de mejorar la calidad educativa?
La propuesta de una reforma en la escuela secundaria en la Ciudad de Buenos Aires comienza a tomar forma en la agenda educativa. No es la primera vez que esto sucede. Desde el año 2015 las distintas gestiones de Gobierno, se han caracterizado por implementar innovaciones en el sistema educativo, con mayor o menor grado de impacto en la cotidianeidad de las escuelas.
El nivel secundario en particular, tanto de gestión estatal como de gestión privada, ha implementado reformas, innovaciones o mejoras con mayor grado de generalidad, como la Nueva Escuela Secundaria o la modificación del régimen académico; junto a otras más específicas, como los cambios en los regímenes de asistencia, evaluación, promoción y de materias previas. Todas ellas son parte de los intentos por proponer nuevos modos de comprender los procesos de enseñanza y aprendizaje, en sintonía con los desafíos de una educación para el siglo XXI, o al menos es la forma discursiva bajo la que se presentan.
El plan estratégico 2024 – 2027 “Buenos Aires Aprende”, propone seguir transformando la escuela secundaria, con una nueva organización de los aprendizajes, de los docentes y metodologías de enseñanza innovadoras. Estos pilares podrían traducirse en la necesidad de nuevos espacios, disponibilidad de tiempo docente por fuera del aula para el trabajo y planificación conjunta, el seguimiento y elaboración de planes personalizados para cada alumno, entre otras cuestiones de orden práctico.
- Las buenas intenciones no alcanzan
Lejos se está de cuestionar la pertinencia del Plan Estratégico o las nuevas formas de organización pedagógico didáctica que promueve, sí de preguntarnos genuinamente con qué recursos contarán las escuelas, tanto de gestión estatal como privada, para sostener los procesos de innovación a los que se encuentran convocadas. La experiencia reciente indica que, bajo las mismas condiciones de infraestructura, equipamiento y recursos humanos, se han desarrollado procesos de mejora al interior de las escuelas, sostenidos por el compromiso que docentes y directivos tienen con la mejora de los aprendizajes. Un esfuerzo desigual.
Foto: Santiago Tagua/MDZ.
De buenas intenciones pedagógicas se encuentra sembrado el campo de la educación desde sus albores hasta la actualidad. El problema de la educación no es de buenas intenciones, sino de financiamiento. Para que los procesos de innovación y mejora sean exitosos, es necesario invertir en recursos que potencien la cotidianeidad de las escuelas. No sólo es necesaria la mejora en infraestructura o equipamiento, más importante aún es la inversión en las condiciones, tiempo y disponibilidad sobre la que se organiza la tarea de docentes y directivos en la escuela. Caso contrario, el esfuerzo, compromiso y dedicación nunca alcanzará. No se reclama una recomposición salarial –más allá de lo urgente, necesaria y pertinente que esta sea–, nos preguntamos por las condiciones materiales necesarias para que los procesos de innovación sean exitosos, sin someter a las escuelas a situaciones críticas.
- Del dicho al hecho
La mejora de la calidad educativa requiere de un liderazgo expresado en hechos, no sólo en palabras. El eterno dilema de los argentinos. Mientras voces recientes, como las del Jefe de Gobierno Jorge Macri o la Ministra de Educación Mercedes Miguel, alertan que la escuela secundaria se encuentra en crisis, no motiva a los estudiantes o que la enseñanza responde a una matriz enciclopédica; encontramos que las plantas funcionales de las escuelas se encuentran organizadas con criterios de los 90, asignando recursos, cargos y horas que reproducen formas de enseñar y aprender propias de la escuela que cuestionan. ¿No sería un buen punto de partida ampliar las plantas funcionales bajo los nuevos criterios de personalización y flexibilidad?
Quizás el problema radique en el ampliar, porque necesariamente hay que ampliar recursos. El formato actual de la escuela secundaria, con docentes por horas cátedra, viajando a varias escuelas en una misma jornada; se encuentra pensado para la masividad y no para la personalización, para trayectorias educativas homogéneas y no flexibles. ¿Qué nos hace pensar que con los mismos formatos obtendremos resultados distintos? ¿o que a iguales condiciones de trabajo podremos sostener trayectorias flexibles y personalizadas?
El Ministerio de Educación de la Ciudad llama a la calma y a la reflexión. La convocatoria realizada al diálogo, a sumarse como escuelas piloto, a perder el temor al cambio; nos cuestionan acerca del conocimiento de a pie que se tiene de la realidad. Las mejoras de sistema educativo no se sostienen sólo con mesas de diálogo, pueden ser un buen punto de partida; sino con el resultado de gestionar el cotidiano escolar. Hacer del dicho un hecho, es responsabilidad y tarea del personal auxiliar, de profesores y directivos. Sin una mejora real en las micro políticas escolares, las macro políticas educativas no lograrán el impacto deseado; antes bien, volverán a ser un conjunto de buenas intenciones a las que se destinarán recursos valiosos que se perderán en los pasillos de la burocracia estatal.
- Para muestra basta un botón
En el año 2008 se sancionaba el Régimen de Profesores por Cargo para el nivel secundario (Ley N° 2.905), con el objeto de promover la concentración horaria del personal docente en orden a implementar estrategias y formatos de innovación que permitan acompañar los procesos de aprendizaje de los alumnos, a la vez que alentar el trabajo en equipo, la formación y la capacitación docente.
16 años y varias reformas e innovaciones después, los profesores por cargo son una tenue realidad en las escuelas de gestión estatal e inexistente en las de gestión privada.
- ¿Qué ha obturado su implementación gradual?
- ¿La dificultad en los condicionamientos edilicios y administrativos, tal como lo menciona el art. 2° de la mencionada ley?
- ¿El olvido de una política educativa que podría mejorar sustancialmente la calidad de los aprendizajes?
- ¿La imposibilidad de financiar procesos de innovación y mejora–una constante en la historia educativa reciente?
Tal como se ha sostenido, la educación de la Ciudad de Buenos Aires necesita no sólo de buenas intenciones, sino de hechos concretos y de decisiones políticas con impacto en la realidad de las escuelas. Sólo así el aprendizaje de los alumnos tendrá una mejora sustancial. ¿Y si probamos con extender a todo el sistema el régimen de profesores por cargo? Con seguridad una inversión genuina en nuevas formas de organización y trabajo, redundará en resultados distintos.
En conclusión, “Buenos Aires Aprende" es una nueva oportunidad para transformar la educación secundaria. Para que esta reforma tenga éxito, es de vital importancia que las autoridades educativas se comprometan a brindar los recursos necesarios y escuchar las voces de docentes, estudiantes y familias. Solo así podremos construir una escuela pública de calidad, que prepare a nuestros jóvenes para los desafíos del futuro.
* Lic. David Solari, miembro del consejo de escuela de la Vicaria de Educación..