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“Umbrales del Tiempo”: muestra de arte en la Cámara de Diputados de la Nación

Con la visita del Embajador de Georgia en Argentina, Gvaram Khandamishvili, junto a destacados representantes de la política y la cultura, se inauguró la muestra “Umbrales del Tiempo” de Gotcha Gaios.
Gotcha Gaios Foto: Gentileza
Gotcha Gaios Foto: Gentileza

En los bellísimos espacios dedicados a las exhibiciones de arte de la Cámara de Diputados de la Nación, con la impecable curaduría de la Magister Andrea Tettamanti, se podrá recorrer esta sorprendente muestra que se inscribe dentro de los lazos bilaterales entre Georgia y Argentina. Como bien expresara el embajador Gvaram Khandamishvili: “Hoy es un día especial, celebramos el talento del artista georgiano-argentino Gotcha Gaios, justo esta exposición coincide con la celebración del aniversario 105 del reconocimiento de Argentina a la primera República Democrática de Georgia, que ocurrió en el año 1919 un 15 de septiembre. Así que nos enorgullece celebrar esta exposición y a través de ella también celebrar la amistad entre Argentina y Georgia”

También estuvieron presentes Andrea Barbieri, Directora de Cultura, Museos y Extensión Federal;  Luciana Términe, Directora de Diplomacia Parlamentaria y Cooperación Internacional; María Florencia De Sensi, Diputada Nacional, Presidente del Grupo Parlamentario de Amistad con Georgia; y de la Curadora Magister Andrea Tettamanti, quien fuera la “alma mater” de “Umbrales del tiempo” en una tarea muy comprometida cuyo texto curatorial presentamos a continuación:

Tres caminos del tiempo.

Presentadas en clave barroca, las obras de Gotcha Gaios se expanden en el espacio, posibilitando una experiencia multidireccional. Ese avance hacia lo volumétrico, impulsado por la superposición de planos y materiales — óleo, acrílico, aerosol, tintas, arena, hilos, distintos tipos de papel, texturas y colores—, evoca un desborde visual. Lo interno y lo externo se cruzan en entradas múltiples.

El espíritu de la rosa negra.

Capturan el instante preciso en que esa totalidad se convierte en sentimiento, posándose sobre la materia. A través de la amalgama de materiales, Umbrales del Tiempo es una meditación acerca del devenir y la creación, donde la escritura actúa como único refugio frente al desorden.

La presencia del ausente.

En el trabajo de Gotcha, la palabra irrumpe de manera indirecta, escondiéndose entre pliegues y veladuras.  Como en los laberintos borgianos, la narración no posee principio ni fin; se trata de una experiencia fluida que, desde el inconsciente, adquiere forma en el proceso de elaboración. Cada paso conduce a nuevos descubrimientos, sin una línea de llegada predefinida. La relación entre arte y literatura, tan presente en la obra, invita a una relectura constante de textos, generando interpretaciones siempre nuevas, cambiantes.

El jardín de los senderos que se bifurcan.

La interacción de materiales, como el papel y el alambre, sugiere el vínculo de lo efímero con lo resistente. Esa atadura no solo involucra una oposición física, traza también un puente entre lo artístico y lo real, territorio en que ambos términos se confunden. Como el protagonista del cuento "La escritura del dios" de Borges, -que lo ha inspirado- Gotcha busca la cifra secreta de una divinidad esquiva, sabiéndose apenas una hebra de la trama total del universo.

La escritura del dios (versión final).

Las huellas, los desgarros y las quemaduras en sus materiales recuerdan la fragilidad del mundo, en el que la estética de lo roto adquiere potencia visual. En ese tejido las piezas hallan el significado, al integrar lo fugaz y lo desecho como parte de su estructura. El tiempo en Gotcha Gaios se convierte así en una frontera porosa, un umbral que reúne pasado y presente, tangible e intangible. Imaginación y realidad se funden en una lucha por el sentido y el propósito del arte.

Mirá el video de la muestra de Gotcha Gaios en el Congreso

La obra no pretende ser un producto terminado, sino un organismo vital e inconsciente transformándose en el transcurso de la creación. El espectador se enfrenta a un laberinto de volúmenes y planos, donde el encanto o el desencanto dependen de cada interpretación singular. En este punto el arte, lejos de cristalizarse, se abre a nuevas interpretaciones que no siempre necesitan ser comprendidos en su totalidad. 

Hasta el 4 de octubre en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, Rivadavia 1841.