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¿Por qué se llaman como se llaman los hospitales de Mendoza? "El Schestakow" de San Rafael

¿Quiénes fueron estas personas que dan nombre a los hospitales de Mendoza? He aquí una brevísima síntesis de doctores que enorgullecen. Con características comunes.

Son tan fuertes la referenciaciones sociales con los hospitales que naturalizamos expresiones como: “está en el Notti”; “lo llevaron al Perrupatto”; “lo operaron en el Schestakow ”; “fue enfermera del Lagomaggiore”; “trabaja en el Saporiti”; “maneja la ambulancia del Sicoli”; “es doctora del Pereyra”; “lo enyesaron en el Scaravelli”; “vive cerca del Gailach”; “son camilleros del Metraux”; “era radióloga del Tagarelli”; “se hizo los estudios en el Coni”; “tenía un quiosquito frente al Arenas Raffo de Santa Rosa”.

Los hospitales. Siempre estando ahí. Durante mucho tiempo de nuestras vidas pasan como inadvertidos. Pero así también, esa cierta indiferencia que los vincula expresamente con una mera referencia edilicia se subvierte raudamente cuando “las papas queman”. Es ahí, entonces, cuando lo urgente le devuelve al espacio sanitario el profundo sentido de imprescindible, mientras la alternativa de resguardo y cuidado se hace ineludible ante lo apremiante. Es ahí; ante lo acuciante, impostergable, emergente, preocupante. Ante la advertencia preventiva o ante la única opción de salvar vidas, que ese ámbito se transforma en esperanza y aliado.

Están en boca de todos. Son los hospitales. Y si bien siempre ocuparon un lugar preponderante en el esquema social, en la actualidad los hospitales públicos han vitalizado su incidencia pasando a convertirse indiscutidamente en una de las instituciones insustituibles de la vida urbana y rural, pues ya no solo cubren la emergencia ciudadana, sino que también ocupan sitios de vanguardia científica en la dimensión académica, profesional, quirúrgica y rehabilitante. Obviamente, que el acompañamiento de políticas de acción en esos nosocomios sería imposible sin los actores esenciales (médicos, enfermeros, administrativos, etc.) del sistema de salud, quienes dan sentido, cuerpo y vida a estos espacios públicos.

El hospital Humberto Notti es referencia pediátrica en Cuyo.

Una referencia y un referente. Las cosas por su nombre

¿Quiénes fueron estas personas que dan nombre a los hospitales de Mendoza? Reitero; asiduamente en boca de todos. Seguro, algunos sabrán que Lencinas y Emilio Civit fueron gobernadores de Mendoza. Que Carrillo (hospital de Las Heras) fue ministro de Perón; y que Illia (nombre del hospital de La Paz) fue un médico nacido en Pergamino, aunque reconocido cordobés por adopción. Llegó a presidente de la Nación. Vivió siempre en su casa de Cruz del Eje. Ejemplo de honradez, que nunca utilizó su influencia, a punto tal de tener que vender su vehículo particular, por negarse a utilizar fondos públicos para financiar tratamientos médicos familiares, y que rechazó la jubilación que le correspondía como expresidente, volviendo a su pueblo para seguir ejerciendo la medicina.

Relevante también, y no cabe explicación de porqué el hospital de General Alvear se llama “Enfermeros Argentinos”. Justificada y meritoria elección. Y sabemos además que Alexander Fleming (nombre del hospital provincial pediátrico en la Ciudad de Mendoza) fue remio Nobel por ser el primero en observar los efectos antibióticos de la penicilina. Probablemente también habremos escuchado sobre Diego Paroissien (el nombre del hospital maipucino). Médico inglés que ofreció sus servicios a la Junta Revolucionaria y fue designado Cirujano Mayor en los Ejércitos del Norte. Llegó a Mendoza para ponerse bajo las ordenes de San Martín, y junto a cinco religiosos y siete civiles dirigió los hospitales militares fundados por el Libertador en Mendoza, San Juan y San Luis.

¡Viva “el dotor”!

He aquí una brevísima síntesis de doctores que enorgullecen. Con características comunes. Empezamos con Schestakow por cumplirse el 24 de octubre un nuevo aniversario de San Rafael. Es nuestra intención continuar está lista. Doctores. Inmigrantes, o hijos de inmigrantes. “Remando desde abajo”. Con enorme arraigo en sus distritos. Con mucho compromiso social. Indiscutidos por la amplia mayoría ciudadana. Reconocidos por sus pares. Murieron defendiendo lo que siempre sostuvieron. Cabales representantes de ser recordados por lo que hicieron. Un hospital los honra con su nombre.

Doctor Teodoro Juan Schestakow (Hospital de San Rafael). Schestakow nació en Kazán, Rusia en 1864. Desde ahí, tras una trayectoria de décadas, llegará a San Rafael. A la finca de los Iselín.

Teodoro Juan Schestakow

Su prédica social empezó a tener gran repercusión desde el primer momento que llegó. Se desempeñó principalmente en el ámbito rural. Con la ayuda de Rodolfo Iselin instaló un consultorio en una habitación del Hotel Unión. La demanda de pacientes hizo que buscará un lugar más amplio en la céntrica esquina donde actualmente se ubica el Banco Nación de San Rafael. Mucho ayudó en la composición de su figura, casi mítica, el desplazarse en caballo para visitar a sus pacientes. “El Curcuncho” fue su fiel equino con el que más de una vez atravesará los ríos Atuel y Diamante. El médico del pueblo, se lo apodaba.

Debió sortear epidemias de difteria y la fiebre tifoidea. La muerte en esas pestes de seres queridos que le habían abierto las puertas sanrafaelinas no hicieron que claudicará en su cometido. El mismo preparará soluciones y vacunas, apelando a la colaboración de las familias de la villa sureña, utilizando las únicas técnicas y elementos que la precaria situación permitían.

Fue un defensor de la educación pública, participando en la fundación de varias escuelas del departamento. Estimuló la creación de bibliotecas y elencos de teatro en la Colonia Francesa, actual centro sanrafaelino. Fue tres veces concejal. Cofundador del diario “Eco de San Rafael”. Veterinario, boticario y defensor acérrimo de la importancia del arbolado público.

Llegó al pueblo con algo más de 30 años. Su título de médico fue expedido por tres universidades distintas: Kiev, Berlín y Ginebra. Además, era especializado en La Sorbona y ejerció la profesión en varios países: Suiza, Alemania, Argelia, Australia, Bulgaria y Francia. En 1905 integró una comisión para construir el primer hospital de ese San Rafael, que a partir de 1941 llevará su nombre.

Falleció el 29 de mayo de 1958. Sus restos, que descansan según su pedido en una tumba de tierra, contiene una leyenda que dice "Aquí yace el Dr. Schestakow. Trabajo toda su vida. Descansa en paz".

Los pobladores de San Rafael (por votación) lo declararon “El sanrafaelino del siglo XX”. La iniciativa fue pergeñada en forma conjunta por la Biblioteca Popular Mariano Moreno y la delegación San Rafael de la Unión Mutual de Trabajadores de la Sanidad (UMTSA).