El recuerdo de Malvinas late en la “Madre de Ciudades”
A lo largo y ancho del territorio nacional siempre se habla de Malvinas. No es la excepción la ciudad más antigua del país, a orillas del río dulce, donde hace cinco años un grupo de amigos –en ese momento solo tres personas–, decidieron construir un lugar para rendirle el merecido reconocimiento negado a los Veteranos de Malvinas.
Su vida social comenzó un mismo 2 de abril. Habían transcurrido ya más de 35 años de la Gesta Austral, pero el sentimiento y la memoria seguían vivos. Se había erigido un mástil y la marcha para llevar la bandera demandaría unos 30 kilómetros. Cuando llegaron ya eran más de una veintena en el lugar.
La ciudad que durante los siglos XVI y XVII, había sido el origen y centro de la Colonia Española en el actual Noroeste argentino, de donde surgieron las corrientes que fundaron las principales ciudades de esa región del país, hoy conocida como “Madre de Ciudades”, acobijaba un puñado de hombres y mujeres que comenzaron a llamarse “Malvinizadores Santiagueños”.
Hoy cuentan con una biblioteca especializada, realizan campañas solidarias, un museo donde pueden verse por ejemplo réplicas de helicópteros Bell 212 y aviones Mirage, dan charlas y música folclórica de temática Malvinas, y hasta han vuelto a pisar suelo malvinense en un emotivo viaje a las islas. Y así comenzaron a reunirse también los protagonistas, los Veteranos de Malvinas santiagueños.
Combatientes de todas las fuerzas, brindado sus testimonios en primera persona. Fue entonces través del Teniente Coronel (R) VGM Hugo Aníbal Quiroga que se reunió en el libro “Santiagueños por Malvinas”, muchas de sus vivencias. A poco de inaugurarse la 14° Feria del Libro de Santiago del Estero, sus visitantes podrán encontrar en papel las historias de Malvinas, y que mejor además que encontrarse con sus propios protagonistas.
Del 23 al 27 de octubre, será una experiencia inolvidable y casi una obligación el tomarse un momento para tener una cita con estos hombres y mujeres que mantienen vivo el recuerdo de aquellos que en 1982 ofrendaron lo más preciado de una persona, su propia vida.
* Juan Francisco de Sousa es director de Ediciones Argentinidad y miembro del Instituto Nacional Newberiano.

