La educación para las competencias globales hoy es imprescindible
Entrevistamos a la doctora en educación Verónica Boix Mansilla. Esta especialista argentina trabaja como investigadora del prestigioso Project Zero, de la Universidad de Harvard, promoviendo la mejora educativa.
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-Vos fuiste una de las impulsoras del concepto de “competencia global” ¿Podrías contarnos qué es y por qué es importante para la educación hoy?
-Las ideas de ciudadanía global, mentalidad internacional, conciencia global no son nuevas. A lo largo de la historia, períodos de tránsito acelerado de ideas, personas, o productos alrededor del mundo dieron lugar a una conciencia creciente acerca mundos y culturas más allá de los inmediatos. Aparecen, por ejemplo, el flujo de ideas que inspiraron movimientos independentistas latinoamericanos del siglo 18, las olas migratorias de fines del siglo 19, o el periodo internacionalista de la posguerra que eventualmente dio lugar a organizaciones como las Naciones Unidas.
En las últimas décadas, el mundo vivió procesos de transformación tecnológica, migratoria, económica que por un lado ampliaron nuestra capacidad de conexión, encuentros interculturales, de diálogo, diversidad, innovación, y desarrollo. Pero los mismos procesos destinados a ampliar oportunidades y a conectarnos, también dieron lugar a inequidades globales crecientes, a la desinformación, el resurgimiento de las xenofobia y los nacionalismos extremos movilizados por el miedo y la violencia.
Hoy nos encontramos ante un punto de inflexión histórica importante—en el que a mi juicio la educación cumple un rol fundamental. Podemos tomar en serio la oportunidad que nos presenta un mundo interdependiente a través del camino del diálogo, la solidaridad, el cuidado del medio ambiente, y la convivencia pacífica en la diferencia, o podemos, por el contrario, permitir que continúe aumentando la inequidad, el conflicto y el deterioro ambiental. Que tomemos uno u otro camino depende, en buena parte, de nuestra capacidad de comprender fenómenos locales, mundiales e interculturales que atraviesan nuestras vidas y participar en la construcción de futuros sustentables, plurales, y de paz. Es allí donde una educación para las competencias globales e interculturales se convierte en relevante—te diría imprescindible.
-¿Qué serían las competencias globales?
-A grandes rasgos es la capacidad y predisposición para comprender fenómenos locales, globales, e interculturales (como el cambio climático, la migración, las tecnologías emergentes, prevención de conflictos), y de actuar concretamente para la construcción de futuros sostenibles, más equitativos y solidarios, de diálogo y paz.

Se trata de cuatro capacidades fundamentales
- Investigar temas locales y globales.
- Tomar la perspectiva propia y la de otros.
- Comunicarse a través de las diferencias.
- Actuar en pos de la construcción de sociedades pacíficas y sustentables.
Esta mirada de la competencia global se apoya en dos valores fundamentales: el profundo respeto por la dignidad de cada ser humano y el aprecio por la diversidad.
-Se está hablando mucho acerca de que hay que transformar la educación, de que la educación tal como existe hoy en Argentina no está funcionando, no está logrando motivar a los estudiantes ni prepararlos para lo que se viene. ¿Cuáles son para vos los principales problemas que enfrenta nuestra forma de educar? ¿Cómo ves la educación en otras regiones del mundo?
-Bueno esta es una pregunta fundamental ya que es difícil innovar de maneras profundas en educación si no tenemos en claro los problemas –estructurales, culturales, pedagógicos, y metafísicos– con los que nos enfrentamos. Desde mi perspectiva, un desafío serio que encuentran nuestros sistemas educativos es la pérdida de sentido que ha sufrido la escuela para sus actores principales docentes y jóvenes.

En educación tenemos un desafío que podríamos llamar “de ingeniería”, cómo lograr un proceso educativo más efectivo, capaz de generar aprendizajes de calidad. También tenemos un desafío más profundo, “metafísico” digamos que implica definir con más claridad el propósito de la educación para un mundo cambiante. Históricamente, las reformas educativas se concentraron en el primer tipo de desafío, hoy es imperativa una reflexión profunda por parte de todos los actores del ámbito de la educación, comenzando por docentes, alumnos y alumnas acerca del propósito mismo de estos 12 o 13 años de vida dedicados a aprender—nos hace falta resaltar el carácter profundamente transformador de una educación de calidad, la mirada humanizante de los y las docentes, alumnos y alumnas vistos en todo su potencial, y el papel clave de nuestras instituciones educativas como espacios de reflexión y acción hacia el mejoramiento de las comunidades de las que son parte.
Podemos preguntarnos ¿quiénes son los niños, niñas y jóvenes que habitan nuestras escuelas –no sólo en tanto estudiantes de matemática, lengua, o ciencia sino como seres humanos multidimensionales, pensantes, socioemocionales, cívicos, que transitan mundos sociales, ambientales, mediáticos en sus vidas cotidianas dentro y fuera de la escuela? ¿Cómo podemos invitar a nuestros y nuestras docentes a aprender con sentido también, a rescatar la posibilidad de enriquecer sus propias vidas al conectar la acción cotidiana en el aula con el marco de transformación personal y social más amplio que le da dirección y sentido a su trabajo de formación de las próximas generaciones? ¿Qué tipo de mentalidades, prácticas y herramientas didácticas concretas permitirán llevar el mundo a la escuela como espacio de reflexión y diálogo, y la escuela al mundo como espacio de indagación y transformación?

Si bien estas preguntas pueden parecer teóricas o distantes de la práctica cotidiana de establecer objetivos, diseñar actividades, evaluar no necesariamente requieren a agregar temas o unidades nuevas a nuestros currículos ya saturados, sino más bien a enseñar y aprender de formas nuevas—pensando a la educación como espacio real de crecimiento para individuos y sociedades.
Dentro de los ejemplos más inspiradores para mi en nuestra región han sido las iniciativas de educación para la paz desarrolladas en Colombia que hace ya décadas se ha comprometido con la idea de que la educación puede contribuir de manera real al mejoramiento de las vidas y las sociedades en las que crecemos. En las pruebas internacionales de competencia global de PISA, cuyo marco se apoya en nuestro trabajo, los jóvenes colombianos demuestran una capacidad significativamente mayor a la esperada para la toma de perspectiva, comprensión de las influencias contextuales en las miradas de otros y la posibilidad de diálogo. Ver estos resultados a nivel de sistema, es alentador para quienes pensamos en el poder transformador y liberador de una buena educación.

-Vos formás parte de Project Zero, ¿podrías contarnos de qué se trata project Zero, cómo trabajan, cuál es el objetivo?
-El Projecto Zero, donde trabajo como Investigadora Principal desde hace más de veinte años, es el centro de investigaciones en educación más antiguo de la Escuela de Posgrado en Educación de la Universidad de Harvard. Fue fundado por el filósofo Nelson Goodman, acompañado por los que entonces eran sus estudiantes Howard Gardner y David Perkins, quienes continúan activamente involucrados hasta el día de hoy. Nuestras investigaciones se concentran en el desarrollo del potencial humano entendido de manera plural en áreas como las artes, el desarrollo del pensamiento, la capacidad de comprensión y participación cívica, ética, colaborativa, interdisciplinar, intercultural global. Vemos el desarrollo humano a través de la didáctica y en pos del mejoramiento de las sociedades en su conjunto. Desde Projecto Zero, hoy llevamos adelante proyectos en ciencia y mundos digitales que mantienen esta mirada humana y humanizante.
Nuestra investigación se distingue también por desarrollarse en colaboración directa y muy cercana con los actores de espacios educativos –chicas, chicos, docentes, profesores, directivos, políticos, expertos disciplinares, arquitectos/as, diseñadores/as, padres—en espacios que incluyen escuelas, universidades, museos, los centros de arte comunitarios, centros de recepción de jóvenes migrantes. Un trabajo minucioso de co-construcción, experimentación, documentación y análisis conjunto para dar respuestas a problemas de la práctica nos permite la articulación de marcos conceptuales accionables para la toma de decisiones.

-¿Podrías contarnos cuáles son los conceptos, metodologías, propuestas, personajes que te inspiran en tu trabajo con la educación?
-En Argentina mi trabajo tiene raíces en las propuestas innovadoras de mi gran maestra en la UBA, Edith Litwin, capaz de conectar siempre las didácticas disciplinares con el mundo en el que vivimos. Te diría que mi trabajo se inscribe de manera directa en la tradición humanizadora de la educación de Jerome Bruner y su discípulo, mi maestro Howard Gardner, con quien me formé con una mirada construccionista de los seres humanos como seres complejos, culturales, múltiples, capaz de comprender el mundo de múltiples maneras. Tomo mucho del trabajo de las filósofas Hannah Arendt y Marta Nussbaum. Y en el campo mismo de la innovación mi trabajo se inscribe en un sentido amplio en la tradición pragmatista de Dewey, Freire, y Malaguzzi-- me importa generar marcos accionables, la transformación real, co-construida de la práctica.
Pienso en mis investigaciones como proyectos que tienen dos “reportes”: uno, el reporte escrito traducido en publicaciones o en el mejor de los casos en propuestas de innovación capaces de alcanzar a muchos (en distritos de escuelas públicas como Washington DC o Boston y redes educativas como el Bachillerato Internacional, Asia Society, AFS; en museos como el Smithsonian, la Galería Nacional de Arte, y en organismos internacionales como Unesco o la OCDE). El otro “reporte”, que siempre llevo cerca del corazón es el reporte vivo por así decirlo que tienen que ver con la transformación misma de las realidades educativas y las identidades profesionales de los educadores con los que trabajo muy de cerca, construyendo juntos.
Te invitamos a participar de la Masterclass que estará dando Verónica Boix Mansilla a través de Wumbox.
