Presenta:

Impacto, dólares y dudas en el área petrolera más grande y antigua de Mendoza

Barrancas es el área petrolera más grande de Mendoza y tiene 70 años de historia. Aunque se sanearon los pasivos detectados, aparecieron vestigios de contaminación. Riqueza y dudas.
Al realizar una zanja de drenaje de agua (sangría) surgió agua y barro con petróleo. Foto: Walter Moreno/Mdz
Al realizar una zanja de drenaje de agua (sangría) surgió agua y barro con petróleo. Foto: Walter Moreno/Mdz

“El agua huele a gasoil”, dice Hugo, mientras recorre los olivos de la finca en la que trabaja en Lunlunta, Maipú. Para demostrarlo, abre una calicata improvisada. Clava la pala de la topadora y el agua fluye a los pocos metros. Solo hay que esperar que se asiente y aparecen aureolas aceitosas. Son hidrocarburos. “El agua está muy superficial. Hacia abajo arrastra lo de los pozos”, explica el hombre. Entre los olivos y algunas viñas, hay pozos petroleros en producción desde hace décadas. Hoy sacan un 95% de agua y un 5% de petróleo y forman parte del área Barrancas, una de las más extensas y que mayor impacto ambiental ha generado en el último siglo en Mendoza.

Desde el aire, la desertificación que se generó durante más de 70 años es notoria pero también sospechan del impacto prolongado que pueda haber tenido en el subsuelo, particularmente en el agua. La actividad petrolera le generó y le genera ingresos enormes a la Provincia. Barrancas fue una de las principales fuentes de esos ingresos por regalías, impuestos, mano de obra y diversificación industrial pero hay otros impactos. 

Es lo que pasó en Lunlunta, cuando al realizar una zanja de drenaje de agua (sangría) surgió agua y barro con petróleo. El lodo viscoso tiene un olor penetrante, ácido y cuesta sacárselo del cuerpo luego de tener contacto. Ante ese descubrimiento se abrió una causa penal y se ejecutaron monitoreos en los alrededores. No es nuevo: por la contaminación que se arrastra, ya había pozos y fratímetros para controlar la calidad del agua.

El lodo tiene un olor penetrante. Foto: Walter Moreno.

Los pasivos ambientales que habían sido relevados desde la prórroga de la concesión, en 2011, fueron “liberados” según la Provincia. Es decir, saneados. Pero la aparición de residuos petroleros inquieta. La sangría se hizo en la finca de la familia Costarelli, pero otros productores de la zona dan cuenta de vestigios de hidrocarburos frecuentemente. Más cuando las napas suben.

El petróleo que apareció en el agua puso de relieve, además, los conflictos y cruce de intereses alrededor de actividades que conviven en tensión y también peleas políticas.

Petróleo seco en un campo de Maipú. Foto: Walter Moreno.

El petróleo que salió sorprendió a todos. En los análisis previos se cree que es un pasivo nuevo y no tiene relación con otros problemas surgidos, por ejemplo, en la batería ECP2, donde en 2019 se había detectado “revenimiento natural de hidrocarburo” por mal mantenimiento.

En principio, la magnitud de la contaminación sería moderada, pues se cree que el área afectada abarca unos 200 metros cuadrados; pero la principal duda es lo que puede haber oculto. “Hace décadas atrás, la industria petrolera tenía otros estándares. Se hicieron desastres en el campo, sin control. Y pueden aparecer nuevos pasivos”, explicó a MDZ un especialista que conoce el terreno. “No se sabe si hay más, probablemente sí”, aseguran alrededor del tema. En el mismo sentido, buscan darle un marco al impacto. “No es de gravedad porque fue controlado, está focalizado y no tiene una magnitud grande”, repitieron.

Los muestreos que se exigían cada 3 meses, ahora se piden cada 15 días. Se han hecho 3 muestreos completos e intimaron a YPF a presentar informes de caracterización del área y luego el programa de remediación.

El barro empetrolado que apareció en Lunlunta. Foto: Walter Moreno.

La Dirección de Saneamiento y Control Ambiental ejecutó un plan de acción que está en camino. Hasta el momento se han realizado inspecciones y 14 calicatas; es decir excavaciones para evaluar la calidad del suelo. “Estos estudios están siendo analizados actualmente por el Laboratorio de la Universidad Nacional de Cuyo”, informaron desde el Ministerio de Energía y Ambiente y agregaron: "Ahora estamos esperando los resultados de estudios y los parámetros solicitados de control, tanto del Laboratorio como del Departamento General de Irrigación, para complementar con exactitud el perímetro que hay que remediar".

La historia

La empresa YPF, concesionaria del lugar, busca deshacerse del área porque se trata de pozos maduros, de baja rentabilidad. Es parte del bloque Mendoza Norte del plan Andes. En el lugar se producen 968 m3 de petróleo por día. Según datos del Ministerio de Energía de Mendoza, desde 2021 a 2023 se invirtieron 553,1 millones de dólares. Pero de ser el área de mayor inversión en Mendoza, pasó a quedar relativamente relegada al cuarto lugar, con 24 millones de dólares anuales y actividad congelada en los últimos meses. 

La historia de la contaminación en la zona tiene un largo recorrido. En 2011 el Estado extendió las concesiones de YPF, pero se impuso como requisito el saneamiento de los pasivos ambientales. La empresa había declarado algo más de 200 pasivos. Pero eran más del doble: se registraron 480 pasivos de magnitud relevante en todas las áreas. En su mayoría estaban en lo que hoy se bautizó como Mendoza Norte. El año pasado se certificó que habían sido liberados, es decir remediados.

La franja central de la imagen muestra la desertificación generada por un siglo de actividad petrolera. 

Igualmente, hay otro grupo de 200 hechos de contaminación que fueron registrados y que YPF tiene hasta 2027 para solucionarlos. Según la empresa, ya se han liberado alrededor de 80 y el cronograma elaborado se está cumpliendo.

El Área Barrancas bordea el área metropolitana y por su extensión abarca principalmente a los departamentos de Luján de Cuyo y Maipú y también a Junín, Rivadavia y Tupungato. La superficie total estimada es de 619 Km2, más de 10 veces la Ciudad de Mendoza. En su interior están los yacimientos Barrancas Norte, Barrancas Oeste, Barrancas Sur, Estructura Cruz de Piedra, Lunlunta, Lunlunta Carrizal y Ugarteche.

Según los registros oficiales, tiene 1012 pozos, 12 Baterías y 9 Plantas activas, a las que se le suman las 2 plantas extra concesión: Planta de Entrega de Crudo Tupungato que recibe el crudo de otras operadoras, y la Planta de Tratamiento de Agua Dulce Agrelo. Pero la mayoría de los pozos de Barrancas están fuera de servicio. Según los datos de la Secretaría de Energía de la Nación, Barrancas tiene 609 pozos abandonados, 36 a abandonar. Hay 42 pozos en reparación 135 en “inyección efectiva” Hay otros 71 pozos parados por la altísima relación de agua y petróleo y 27 parados transitoriamente. Del total, 287 son pozos con extracción efectiva de petróleo. Hay 157 pozos que son inyectores de agua.

Según esa fuente de información, en agosto se extrajeron 27.232 m3 de petróleo. Pero 387.314 m3 de agua. Es decir del total de fluidos extraídos del subsuelo, solo el 6,5% es petróleo; el resto es agua.

Barrancas, junto con La Ventana, Vizcacheras, Mesa Verde, Río Tunuyán y Ceferino, es parte de los activos de a cuenca Cuyana los que YPF busca desprenderse porque son áreas maduras, de baja rentabilidad para la empresa. El proceso es parte del Plan Andes. La empresa eligió a Petróleos Sudamericanos como sucesora pero aún no se oficializa ante el Estado ese traspaso. El tema es otro punto de negociación, pues además de los derechos, la empresa sucesora debe hacerse cargo de las mismas responsabilidades contraídas por YPF desde el punto de vista económico y ambiental. En Lunlunta hay un complejo entramado de relaciones y litigios entre la petrolera y los superficiarios. Desde contratos de arrendamiento, hasta pagos por lucro cesante. Incluso YPF es propietaria de terrenos. Hay juicios que llevan décadas sin resolución. El cambio de manos también moviliza a los propietarios de la zona.

Según la información oficial, durante el proceso de remediación de los pasivos declarados se movilizaron 85.000 m3 de pasivos biológicos. Es el equivalente a 34 piletas olímpicas. Además, se remediaron 397 piletas con restos de hidrocarburos. En Barrancas, como en todas las áreas antiguas, hay una extensa red de cañerías subterráneas que requieren mantenimiento. Es parte de la herencia de la actividad que no cesa.

Al caminar por la zona, las cicatrices de la actividad se notan. Junto a un pozo, por ejemplo, hay una antigua pileta donde se descargaban residuos petroleros a cielo abierto. Ahora hay un totoral que disimula el pasado. Aguas abajo, una línea de olivos secos, que contrasta con el verde del resto. 

Olivos secos, junto a un pozo petrolero. Foto: Walter Moreno.

La extensión de las concesiones ejecutada en 2011 incluía la obligación de caracterizar y ejecutar un plan de saneamiento y remediación. YPF había presentado su propio plan, pero luego se detectaron más pasivos. En total sumaban unos 480, según el inventario. En esa lista había situaciones repetidas: derrames de petróleo, costras de hidrocarburos, restos de instalaciones y cañerías, piletas de agua, entre otras situaciones de contaminación. 

Una instalación petrolera sin actividad en Barrancas. 

En un documento extenso al que tuvo acceso MDZ se detallan las situaciones de contaminación de todos los pozos e instalaciones del área Barrancas que fueron caracterizados y liberados. En general se agrupan en varios ítems que se repetían: 

  • Existencia de pileta de lodos y Cutting de perforación Existencia de piletas de hormigón Existencia de bloques y plateas de hormigón Presencia de hidrocarburo superficial y/o en subsuelo sobre la pileta o en los laterales
  • Presencia de revenimientos naturales de hidrocarburo en ex piletas existentes y no declaradas y/o entorno de la locación 
Una calicata en Lunlunta, donde el agua está muy cerca de la superficie. 
  • Existencia de chatarra, tambores, cables, residuos sólidos no metálicos (maderas, trapos, guardaroscas, guantes, etc.) y restos de residuos sólidos urbanos (envases de productos químicos industriales)
  • Suelos contaminados por pérdida de aceite del reductor en equipos de AIB
  • Montículos de suelos contaminados de vieja data en entorno de boca de pozo o sobre laterales de la locación
  • Restos de instalaciones y tramos de cañerías reemplazadas en desuso sin recuperar
  • Falta de cartelería identificatoria
  • Pozos inactivos sin protección y con bodega de boca de pozo abierta (tapas, rejillas)
  • Bodegas sin rellenar y sin cerco perimetral y/o protección
  • Restos de caballetes y postes de líneas eléctricas de antigua data dispersos
  • Pozos abandonados, en producción e inactivos con faltante de cartelería legible ? Falta de identificación de bocas de pozos por encontrarse las mismas soterradas
Un camión de una empresa de saneamiento de pasivos petroleros.

La aparición de nuevos hechos de contaminación en esas áreas preocupa. Los especialistas lo atribuyen a las antiguas prácticas que había en la industria. La falta de registro de los pasivos más viejos es lo que hace pensar, según explicaron especialistas de Irrigación y Ambiente, que puedan florecer nuevos problemas, aunque de baja magnitud. 

En las áreas de Mendoza Norte, principalmente Barrancas, Vizcacheras y La Ventana, la actividad está casi parada por el proceso de traspaso de la concesión de YPF a la empresa elegida para seguir con la explotación. 

YPF Barrancas Actualizad