Los nuevos hábitos de consumo de carne durante el primer mes de Gobierno de Javier Milei
El presidente Javier Milei en su primer discurso como máxima autoridad del Estado nacional dejó entrever lo que ahora la sociedad está padeciendo. A través de su popular frase "no hay plata", el libertario vaticinó que en los primeros meses de su mandato iba a haber un gran ajuste y una alta inflación que los argentinos tendrían que soportar.
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En ese sentido, la carne es uno de los productos que ha sufrido más fluctuaciones y el primer aumento del 35% (luego volvió a subir) ocurrió a pocos días de iniciado el mandato. Esto pegó fuerte en el consumidor ya que el kilo de vacío y de asado, por ejemplo, que al 10 de diciembre se situaba en $2.110 y $1.616, subió a $5.200 y $4.800, respectivamente.
Este contexto provocó que cambiaran los hábitos de consumo (ya venía ocurriendo con el gobierno anterior, pero la crisis se profundizó); y por ende, el asado pasó de ser una costumbre dominical a convertirse en un lujo al que no todos pueden acceder.
En consecuencia, desde hace unas semanas se observó un aumento en el consumo de algunos cortes más económicos, como por ejemplo el hígado, el mondongo y el asado criollo, que cuestan $1.135, $1.200 y $3.990 por kilo, respectivamente. Otra de las estrategias comunes es aprovechar las ofertas que largan las carnicerías, como es el caso de la carne molida, cuyo precio oscila entre $2.490 y $2.990, dependiendo el establecimiento.
Si bien vale destacar que los precios de varios cortes de carne bajaron (dos ejemplos claros son la bola de lomo y el vacío, cuyos valores pasaron de $5.000 a $4.300 y de $7.300 a $5.979), y que dicha situación trajo, en consecuencia, una reactivación del consumo que habitualmente se realizaba (reconocido por los propios carniceros en diálogo con este medio); también es cierto que aún hay gente que debe inclinarse por cortes más baratos o por las ofertas que arrojan los supermercados.
Gladys, una mujer ya jubilada, eligió MDZ para relatar cuál es su realidad con respecto al consumo de carne: "Se nos ha hecho imposible comprar cortes de primera. Esperamos los descuentos del hipermercado, que suele ser los miércoles, y adquirimos carne para tener en la semana. Esa es nuestra estrategia al momento, ya que de lo contrario, es imposible", expresó.
En este momento, otra de las opciones viables en el abanico son las achuras, (un producto que oficiaba de acompañamiento en la parrilla, pero que hoy podría empezar a convertirse en plato principal) cuyo valor es accesible e invita al consumidor a comprarlas. A saber, el kilo de chinchulín está a un precio de $1.600, mientras que un kilogramo de riñón vale alrededor de $1.500.
Aún no se sabe con exactitud como se van a comportar los precios en este 2024, aunque José Rizzo, presidente de la Cámara de Abastecedores de Carne de Mendoza, adelantó que dependerá mucho de lo que ocurra con las exportaciones: "Con esta retención del 15% que impuso el Gobierno, no se puede conocer todavía el valor que irán a pagar. Lo que si sabemos es que el precio que paguen los exportadores será el que determine el comportamiento del mercado interno. A partir de ahí, veremos como reacciona la demanda", sentenció.

