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Tras las huellas de la nieve: la historia de los defensores de las rutas

Un grupo de trabajadores de Vialidad Nacional desafían las adversidades climáticas para mantener las rutas seguras y transitables, siendo auténticos guardianes de la conectividad en la zona.

En la vasta y montañosa región del sur de Mendoza, un grupo de valientes trabajadores de Vialidad Nacional, conocidos como los "hombres de las nieves", se destacan por su labor incansable y esencial para garantizar la seguridad en las rutas de la zona. Estos dedicados individuos son los responsables de mantener en óptimas condiciones las rutas, a pesar de las adversidades climáticas y los desafíos que enfrentan diariamente.

El sur de la provincia de Mendoza es una región de belleza imponente, pero también es conocida por sus condiciones climáticas extremas, especialmente durante los meses de invierno. Las bajas temperaturas, las intensas nevadas y las heladas pueden convertir las rutas en terrenos peligrosos e intransitables, amenazando la movilidad y la seguridad de los conductores. En este contexto, los "hombres de las nieves" emergen como auténticos héroes locales, enfrentando el frío y las inclemencias del tiempo para asegurar que las rutas permanezcan transitables y seguras.

En una entrevista realizada por MDZ, estos trabajadores han compartido sus experiencias sobre cómo es su vida al mando de las máquinas mientras se abren paso a través de montañas cubiertas de nieve y hielo. Su trabajo implica largas jornadas, a menudo comenzando antes del amanecer y continuando hasta altas horas de la noche, todo con el propósito de mantener las rutas despejadas y transitables para los vehículos que dependen de ellas. Sus labores van desde remover la nieve acumulada hasta esparcir sal y otros materiales para evitar la formación de hielo.

Más allá de los desafíos físicos y climáticos, los "hombres de las nieves" demuestran una dedicación excepcional hacia su labor. Su compromiso con la seguridad vial y su sentido de responsabilidad se destacan en su disposición para enfrentar condiciones extremas con determinación y profesionalismo. Su trabajo no solo contribuye a mantener el flujo de tráfico y el acceso a las comunidades, sino que también salvaguarda vidas al prevenir accidentes en las rutas resbaladizas y cubiertas de nieve.

Ruta hacia el Paso Pehuenche. Foto: Rodrigo D'Angelo/MDZ

Cristian Solorza es el encargado del equipo de Vialidad Nacional al sur de la provincia. En la entrevista con MDZ, comentó que su equipo está formado por 10 hombres que trabajan lo que sea necesario para mantener las rutas del sur. "Con el temporal de la semana pasada, empezamos desde la Avenida San Martín hasta Las Loicas que son más de 80 kilómetros. Toda la ruta tenía nieve y mientras más subíamos era cada vez más", comentó. 

El sábado no se podía hacer nada en la mañana así que decidimos salir por la noche a sacar la nieve; por la 145 desde las Loicas al Pehuenche. Y mi equipo me acompañó, tengo mucha suerte de tener un excelente equipo", comentó. 

Cristian Solorza (de rojo).
Foto: Rodrigo D'Angelo/MDZ

Vialidad Nacional tiene su base principal de operaciones en la ciudad de Malargüe, donde se encuentran las máquinas, galpones y el taller. También cuentan con otro campamento a 50 kilómetros en Bardas Blancas, donde se ubica la guardia operativa en un tipo de contenedor compuesto por cocina, comedor, baños y habitaciones. Desde este lugar es donde salen a trabajar los trabajadores que tienen guardias de 24 horas en casos de temporales o urgencias. Además, "desde Bardas Blancas se distribuye el trabajo, de un lado tenemos la ruta 145, que va al paso Pehuenche, y en el sur la ruta 40", explicó Solorza. 

"Los chicos que están de guardia están las 24 horas operativos, si hay una urgencia y hay que salir a las 4 de la mañana, se sale o si hay que andar 12 horas se hacen las horas. Acá mi equipo está preparado para trabajar desde 8 horas hasta las que sean necesarias", explicó. 

El puesto de Bardas Blancas. Foto: Rodrigo D'Angelo/MDZ

El papel desempeñado por los trabajadores de vialidad es una amalgama entre su pasión por la labor que realizan, su ingenio y los momentos de soledad que experimentan en situaciones específicas. Además de esto, deben hacer frente a los estragos dejados por la nieve, la lluvia y los derrumbes.

Desde Malargüe hasta el Paso Pehuenche, los trabajadores de Vialidad Nacional se encontraban en los caminos, en total soledad, poniéndolos a pleno. Héctor Pérez, uno de los valientes trabajadores, comparte su perspectiva: "Pasamos frío, calor, viento, lluvia, nieve de todo, pero es algo que debemos aguantar porque tenemos que habilitar la ruta. Trabajando aquí uno se pierde muchas cosas con la familia, horas de convivencia con los hijos. Pero la verdad es que trabajar aquí es algo único, manejar una máquina es un muy buen laburo".

Héctor Pérez. Foto: Rodrigo D'Angelo/MDZ

Orlando Gómez, quien llegó a la provincia desde Formosa, comparte cómo la lucha contra los elementos se ha convertido en parte de su rutina diaria: "Yo me levanto a las 5 de la mañana y no desayuno, tomo mate amargo y así aguanto todo el día. Por ahí, uno pica algo pero luego hay que seguir trabajando. Hace mucho frío y no es para todos, menos para gente como yo que viene de un clima de 50° de calor al clima bajo cero. Cuando está nevando, no hay horarios de entrada ni de salida, podemos entrar a las 2 de la mañana y seguir durante todo el día".

Con 63 años y cerca de jubilarse, Gómez expresó su profundo apego al trabajo en Vialidad Nacional: "La ruta hay que habilitarla porque es esencial, damos todo lo que tenemos. Gracias a Dios y a mi padre tengo este trabajo, salir afuera y venir a trabajar acá es algo único. Para mí sería un orgullo que otro de mis hijos o de mi sangre siga trabajando en lo que yo hago. Mientras pueda, continuaré".

Héctor Pérez trabaja hace 40 años en Vialidad Nacional y no desea jubilarse.
Foto: Rodrigo D'Angelo/MDZ

En el sur de la provincia es necesario que las principales rutas que atraviesan y recorran Malargüe estén óptimas, dado que es el principal camino que recorren los camiones petroleros. "Malargüe es el departamento que más rutas con ripio tiene y más se complica arreglarlo cuando nieva, tenemos que hacer un buen trabajo y rápido. Con el temporal nos pasó que íbamos por una ruta y cuando mirábamos para atrás ya se había tapado", comentó Solorza. 

Los trabajadores de Vialidad Nacional no solo barren nieve, sino también el lodo que queda cuando esta se derrite o los derrumbes que esta ocasiona, según comentó Damián Osandón. "Hemos hecho hasta rescate de personas que quedan varadas. Somos los que le damos el paso a la gente, cualquier problema que haya en la ruta, nosotros somos los que buscamos la solución.

Damián Osandón. Foto: Rodrigo D'Angelo/MDZ

Carlos Tenuta desempeña un papel fundamental al mantener los equipos listos para cualquier eventualidad. Él destaca la colaboración en el equipo al mencionar: "Trabajo en el sector de depósito. Mi labor implica asegurarme de que los equipos estén listos para cualquier caso. Soy un apoyo para los compañeros, y aunque no tengamos roles definidos, todos estamos dispuestos a salir a trabajar".

Los trabajadores de Vialidad Nacional trabajan día y noche para mantener la ruta. Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ

Jesús Jaque, cuya labor es vital para reparar caminos y despejar la nieve, comparte su perspectiva sobre el enfoque en la calidad de la ruta: "Nuestro objetivo principal es asegurar que la ruta quede en buen estado. Aunque a veces trabajamos solos, en ocasiones tenemos la suerte de colaborar con otros. Utilizamos las máquinas para reparar caminos y, en este caso, para quitar la nieve".

Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ

Actualmente, los trabajadores de Vialidad Nacional se concentran en la ruta 145 hacia el Paso Pehuenche. No obstante, además de los aludes que impiden el paso, también hay grandes socavones que se generaron con las constantes lluvias la semana pasada. 

La historia de los "hombres de las nieves" no solo es una narrativa de trabajo, sino también de determinación, colaboración y pasión. Enfrentan la dura realidad de temperaturas bajo cero mientras se convierten en los guardianes incansables de las rutas del sur de Mendoza, garantizando la movilidad y seguridad de todos, incluso cuando las adversidades climáticas intentan detenerlos. Su labor valiente y comprometida los convierte en ejemplos de dedicación y servicio, manteniendo vivos los caminos que conectan a las comunidades en esta región excepcional.

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Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ
Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ
Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ
Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ
Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ
Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ
Foto: Rodrigo D'Angelo/ MDZ