Ezequiel Guazzora, un prófugo violento con el peor secreto escondido
“Me la hubieras dejado (...) cuando tenía 8 añitos”
Ezequiel Guazzora lo dice casi con nostalgia, le hubiera gustado que su víctima tuviese ocho años y no dieciseis, lo dice por Instagram a quien entrega a su hija para que desquite su perversión después de pagar lo que corresponde. Son chats que están en la causa, Ezequiel quiere pagarle a la madre, que mire, que sean chicas, y en la medida de lo posible, muy chicas. "Nenitas de cuánto conseguís, ¿hay que darle plata a la madre?", se pregunta Guazzora, militante, peronista sostenido económicamente por la política, cristinista, albertista y finalmente morenista ortodoxo. Precandidato frustrado, violento, prófugo y pedófilo según la Justicia. Ni el 1,5% de los bonaerenses quiso que sea diputado. Tampoco tuvo mucha suerte su líder, Guillermo Moreno.
Ezequiel quiso ser siempre guapo de arrabal, desde su Tres Arroyos natal, donde se crió y resolvió todo a las trompadas siempre, nunca tuvo facilidad de palabra, paradojas de la vida, terminó preso por ellas y vivió gracias a sus palabras casi diez años cuando dejó de ser un mozo seductor de café. Quiso ser famoso y guapo y no le fue bien, más de una vez terminó en el piso, la mezcla de sobrepeso y cerveza lo dejaron tendido mientras más de uno que pasaba se tentaba con la imagen decadente. Se fue esposado y se fue a dormir golpeado más de una vez por querer ser más guapo que el promedio.
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Quiso apurar y perseguir a los que no pensaban como él, a Eduardo Feinmann, a Luis Majul lo corrió cuando salía de la radio, a Alfredo Leuco y Baby Echecopar también, pero nunca tuvo suerte con el mensaje. Algo parecido pensó la Justicia con los mensajes que le mandó a su ex tras separarse:
"CONDENAR a CARLOS EZEQUIEL GUAZZORA, de las restantes condiciones personales obrantes en el exordio, a la pena de TRES AÑOS DE PRISIÓN, cuyo cumplimiento se deja en suspenso, con más las COSTAS del proceso, por considerarlo autor penalmente responsable del delito de coacción, reiterado en cuatro oportunidades".
Guazzora es esencialmente un marginal sin rumbo. Ezequiel se declaró alcohólico, depresivo, sedujo una diputada como hacían antes los mozos de los cafés. Empezó como un seductor que atendía rápido y con humor militante a la diputada que iba al mismo café siempre. El tiempo ordenó los factores y el mozo se transformó primero en novio, después en asesor y terminó con violencia, amenazas de muerte y un fallo de la cámara de Casación. Lo buscaron y denunciaron la Red Alto al Tráfico y la Trata (RATT Argentina) ante la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX).
Guazzora reivindicó a Hugo Chávez, a Néstor y Cristina Kirchner y a Alberto Fernández, pero su último intento fue con Guillermo Moreno, con quien soñó ingresar al parlamento bonaerense. Hace 23 días que la Justicia lo busca porque cree que pagó para abusar de una menor de edad en combinación con la propia madre.
Guazzora armó una estructura exitosa en redes sociales, donde su estilo verborrágico, peronista alegre y perseguidor le generaba clicks e ingresos en dólares, con los que ofrecía pagar a sus víctimas. Sabía que lo buscaban y no era su primera causa. Desembocó en la política por su afán peronista de mezclar periodismo y dirigencia, algo que no le es exclusivo pero que fue muy importante en sus comienzos.
Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Guillermo Moreno, entre muchos otros, tienen sus fotos sonriendo con quien la Justicia considera un demonio. Habría, según la investigación, logrado que una mamá acceda a pagos para violar su hija, incluso su curiosidad fue más allá de todo, la nostalgia le permitía pensar que hubiera sido mejor violarla tiempo atrás, en su niñez. Así es Guazzora según los chats que constan en la causa.

La orden de captura fue dispuesta por el juez Santiago Carlos Bignone del Juzgado de Instrucción N°54 en una causa caratulada como “corrupción de un menor de 18 años de edad”. La justicia cree que Ezequiel tiene que estar preso, e incluso todavía tiene en suspenso una pena de 3 años por violento y amenazar a su expareja. Vive en la esquina de Neuquén y Gainza, en Caballito, al lado de la Rotisería del Gordo. Ahí habría violado después de pagar lo acordado con la madre a la menor de edad por la que lo buscan.
A Guazzora lo buscan sin éxito, logró lo que no logra nadie, se esconde y la Policía lo busca hace más de tres semanas. Le avisaron que iban por él y supo moverse. Si la justicia lo encuentra, deberá explicar lo inexplicable, su secreto más oscuro. Ese que puede llevarlo a la cárcel, donde los que cometen sus secretos nunca duermen.

