Cómo es vivir sin gas natural en invierno en San Rafael
Todavía el reloj no marca las 19 y los últimos rayos de sol apenas entibian. El cielo está enrarecido. No son nubes, es humo. El humo que empaña el ocaso e impregna todos los sentidos. Pero no se trata del humo típico de las zonas cultivadas que se usa para hacerle frente a las heladas. Al contrario, el humo sale de las casas porque muchos sanrafaelinos todavía se calefaccionan con leña.
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En San Rafael el invierno es crudo. A veces, las temperaturas mínimas bajo cero se combinan con las máximas que no superan los dos dígitos y mantener un ambiente agradable en las viviendas se convierte en una odisea.
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Algo tan simple como abrir el gas, prender un fósforo y encender un calefactor parece un sueño inalcanzable para muchos. En los hogares de menores ingresos esta brecha se incrementa y ni siquiera pueden pensar en darse una ducha caliente diaria. Otros, con un pasar económico más holgado, pueden darse el lujo de calefaccionar sus hogares con electricidad y recurrir a un calefón solar.
Por qué hay hogares sin gas natural en San Rafael
El Censo 2022 arrojó un dato revelador: solamente el 58% de los hogares de San Rafael utilizan gas de red o electricidad para cocinar. Es decir, que el resto prepara sus alimentos en un fogón. El departamento sureño está 10 puntos debajo de la media provincial y muy distante de los números de comunas del Gran Mendoza como Godoy Cruz (90%), Guaymallén (78%) y Capital (89%).
Este dato tiene un trasfondo. Desde 2016, en San Rafael no hay factibilidad de gas natural para domicilios ni empresas. Entonces, todas las construcciones nuevas -o algunas más antiguas que no habían realizado la conexión- no tienen el servicio y lo suplantan con electricidad o combustión.
En general, la factibilidad no se otorga por dos motivos: no pasa un caño mayor frente a la vivienda que se quiere conectar o el caño mayor existe pero no puede abastecer el consumo solicitado. Esta última es la principal razón por la que muchos hogares no tienen gas y un gran número de empresarios no eligen San Rafael para poner sus fábricas.
“En 2016 la factibilidad de gas se cortó. No había capacidad para la demanda. Son cerca de 26 mil usuarios los que se van a poder conectar en San Rafael y General Alvear”, explicó el director de Obras de San Rafael, Roberto Zaratiegui.

Garrafa y salamandra la única solución
A menos de 10 kilómetros del centro de San Rafael la vida es muy distinta a la de la ciudad. Las cuadras se alargan, las casas se alejan entre sí, las acequias se vuelven de tierra y las fincas abandonadas se entremezclan con los barrios privados escondidos entre sus murallas. En el medio hay barriadas populares.
Algunas familias viven allí desde siempre, otras llegaron expulsadas de la ciudad por la suba de los alquileres y otras encontraron en el terreno de un familiar un lugar para hacerse unas piezas.
Las casas son precarias, sencillas y algunas pudieron acceder a un baño instalado con calefón eléctrico con programas nacionales. Otras, no. Y en estos casos la garrafa y la salamandra son la única solución.

“Una garrafa me dura 15 días y la uso solo para cocinar. Para calentar la casa tenemos una estufa a leña. Salimos en la tarde a buscar leña por acá y depende el frío nos dura una semana o unos días”, dijo Silvia que vive en la Costa del Toledano junto a dos adultos y dos niños.
“En el baño tenemos un calefón eléctrico. Estaría bueno tener gas porque la garrafa sale como 3.000 pesos. Acá es todo más difícil”, agregó.
Unos metros más al norte vive Haydé. Tiene 67 años y vive junto a su esposo -ambos jubilados- y un hijo. Su marido es jardinero y todos los días se va en colectivo al centro con algunas herramientas a trabajar en los barrios céntricos. En su casa también usan dos garrafas por mes o más porque para bañarse calientan agua en la cocina. "Tenemos una salamandra. Nos rebuscamos por acá para conseguir leña, con los árboles que se secan. Mi hijo corta la leña con un hacha", contó Haydé.
"Lo peor es el humo. Porque siempre hay humo en la casa por más bueno que sea el tiraje. Empieza el invierno y empezamos con la tos", añadió.

En el mismo terreno vivo Antonela junto a sus esposo y tres hijos de 12, 9 y 8. Tampoco tiene gas ni calefón eléctrico. "Gasto dos garrafas grandes por mes porque amaso el pan. Todo lo hacemos casero porque está todo muy caro. Mi salamandra es chica y tengo que cortar la leña bien chiquita. La prendemos a las 5 de la tarde en invierno y cuando nos vamos a dormir la apago porque me dan miedo las intoxicaciones y los incendios", indicó", explicó la mujer de 32 años.
"Ojalá llegue el gas porque somos personas como todos. También necesitamos y pagamos nuestros impuestos. Queremos vivir bien y que nuestros hijos puedan vivir bien. Es lo que merecemos todos como ciudadanos" añadió.
Una realidad de todos
Muchas familias que no tienen gas natural en sus casas optaron por la electricidad: aire frío/calor, cocina, calefón. Más allá de los subsidios, las facturas alcanzan montos muy altos que a veces obligan a poner un límite al consumo.
"Ponemos un rato el aire pero no mucho tiempo porque gasta muchísimo. Lo mejor es buscar la máxima aislación de la casa pero eso también es caro", explicó Martín que vive en las afueras de la ciudad.

En la mayorí de los casos la opción más elegida para calefaccionar son los hogares a leña o las estufas que utilizan pellets. "Gasto unos 10 mil pesos a la semana cuando hace mucho frío y estamos en la casa como pasa los fines de semana", agregó Martín.
La mayoría de los departamentos nuevos en alquiler tampoco tienen gas natural. "Es un lío la garrafa. Si no llevás el cálculo o tenés una de repuesto te quedás sin gas y quizás estás cocinando", dijo Maira que vive en un complejo céntrico.
"Se te va más plata porque es cara la garrafa.Y ni hablar de lo que es subir dos pisos con la garrafa a cuestas", señaló la joven que vive con su novio.

El esperado gasoducto
Después de muchas gestiones, en noviembre de 2020 el intendente Emir Félix firmó un convenio con el -por entonces- secretario de Energía de la Nación Darío Martínez para hacer la interconexión en alta presión entre el gasoducto Gasandes y San Rafael. Se trata de una cañería de 50 kilómetros de extensión que va desde el límite con San Carlos a la orilla de la ruta 143 hasta la Plaza España en la ciudad. La obra incluye las instalaciones de superficie complementarias y dos estaciones de regulación y medición.
“La obra del gasoducto va muy bien. Hemos terminado prácticamente la tubería. Ahora esperamos la habilitación para que nos permitan hacer la prueba que hay que hacer hidráulica. La tubería está terminada de punta a punta”, dijo Emir Félix hace unos meses cuando estaba entregado a la supervisión de la soldadura de los caños.

“Estamos esperando un par de habilitaciones técnicas pero la tubería que era lo más importante y lo más lerdo está completa. Se hizo todo en el tiempo y forma prevista. La verdad que estoy muy contento porque se avanzó dentro del programa de lo acordado. Nosotros estimamos que cerca del mes de septiembre u octubre vamos a estar inaugurando”, agregó el jefe comunal.
El día de la inauguración será clave, porque a partir de esa fecha los vecinos comenzarán a solicitar la factibilidad de gas natural. Actualmente, Ecogas está recibiendo los pedidos de factibilidad de los barrios para facilitar la gestión de cada frentista en el futuro. “Se están presentando los proyectos de redes de barrios y algunas industrias”, aseguró Zaratiegui.
“Espero que este sea el último invierno sin gas natural porque el frío es muy crudo. Esperemos que el año que viene esté totalmente normalizado”, cerró Félix.



