Así trabaja la fundación mendocina que protege a animales salvajes: "Lo importante es que sigan subsistiendo"
La Fundación mendocina SOS Acción Salvaje, ubicada en San Carlos, se dedica a promover y generar programas destinados a la conservación de especies de flora y fauna autóctonas de la provincia.
Eduardo Furlán, director de la Fundación, habló este martes en MDZ Radio y contó que actualmente trabajan con “con cuatro programas de conservación: puma, cóndor, águila coronada y cardenal amarillo”.
“El águila coronada se encuentra en toda la zona este, desde Lavalle hasta Alvear. Su área de distribución mundial es desde Brasil hasta La Pampa; se estima que solo quedan unos mil ejemplares, se la considera en peligro de extinción”, explicó en diálogo con Carlos Marcelo Sicilia.
“Lo importante es que las especies sigan subsistiendo. El águila, al ser una especie rapaz, se encarga de mantener el equilibrio: se alimenta de serpientes y mantiene la población de serpientes en los campos”, remarcó Furlán.
Respecto del cóndor, indicó que “es una especie carroñera, se alimenta de animales muertos y es muy importante porque cuando hay un animal muerto, los carroñeros bajan, se lo comen y limpian los campos de focos de infección”.
“El cóndor pone un huevo cada dos años. Lo que se hace es que el primer huevo que ponen en cautiverio se les retira, se cría en una incubadora y la pareja al pensar que ese huevo se ha roto, pone otro huevo y así se duplica la tasa reproductiva”, señaló.
“En el caso de los pumas, a veces cazan a los padres o a veces encuentran al cachorrito en el campo y se lo llevan. Después se dan cuenta que no los pueden criar y los entregan a las autoridades de la provincia”, lamentó.

“Históricamente, cada vez que aparecía un cachorrito huérfano quedaba destinado al cautiverio. En SOS, en conjunto con la Secretaría de Ambiente de la provincia y la Dirección de Recursos Naturales, hemos construido unos recintos de aislamiento humano y los cachorros cuando llegan entran ahí, no tienen contacto directo con las personas. Les enseñamos a que le tengan miedo a la presencia del humano”, detalló.
“Actualmente tenemos tres ejemplares que han sido criados de esta manera, un macho y una hembra de 3 años y medio y una hembra de 2 años y medio. Están en el centro de conservación y estamos evaluando una futura liberación”, adelantó.
“Es una experiencia inédita, por lo que vamos aprendiendo sobre la marcha. Cada ejemplar sale con un collar para que podamos hacer seguimiento satelital durante un año y ahí vamos a evaluar cómo se adaptan al medio natural”, explicó.
Finalmente, expresó que “nos propusimos trabajar con especies que están en peligro. No sería el caso del puma, pero es una de las especies más perseguidas de la Argentina”.
También habló de una campaña que llevan a cabo para colocar rampas en los tanques australianos para evitar que algunos animales se ahoguen.

