Por qué miles de fieles peregrinan en Salta en una de las fiestas más multitudinarias del país
Cada año Salta se detiene con la llegada de la Fiesta del Milagro y decenas de miles de personas peregrinan hasta la capital provincial movidos por la fe. Desde el monte, los cerros y el sur, la peregrinación es una de las más grandes del país y la principal de la región.
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Con la novena que inició el 6 de septiembre comenzó el tiempo de fiesta para la población salteña y los fieles que se acercan desde distintas provincias. Desde la tarde del miércoles 13 hasta este viernes 15, se rezará el "triduo" en la Catedral Basílica de Salta, que consta de una misa diaria dedicada a conmemorar al Señor y la Virgen del Milagro.
La Fiesta del Milagro se remonta a tiempos de la Conquista, cuando los adelantados comenzaron a fundar ciudades en distintos puntos del actual territorio nacional. En 1582, durante la fundación de la ciudad de Salta, cuando el dominico Francisco de Victoria que era obispo de Tucumán, donó una imagen de Cristo Crucificado para la iglesia primitiva de la nueva ciudad.
Una década más tarde de la fundación, el 13 de septiembre se sintieron temblores que generaron gran estupor y más aún tras la desaparición de la ciudad de Esteco a 150 kilómetros de Salta. El sismo habría alcanzado los siete puntos en la escala de Richter y se llevó la vida de trece personas que vivían en el lugar.
Los movimientos telúricos no solo no se detenían, sino que aumentaban y ya se atemorizaban todo Salta, cuando los vecinos se reunieron en la actual Plaza 9 de Julio y resolvieron ingresar a la ruinosa iglesia. Allí encontraron intacta una imagen de la Virgen María y el sacerdote resolvió tomar la imagen del Cristo otorgada por Francisco de Victoria y salir a la calle.
Según se cuenta, el pueblo se enfiló tras el sacerdote y comenzaron a peregrinar por la primitiva ciudad. En medio de la peregrinación que iniciaba, a pesar del temor que todavía se adueñaba de los vecinos de Salta, los temblores cesaron y lo que se adueño del pueblo fue el fervor, convirtiéndose en una tradición para los salteños.

