Las joyas del impresionismo
Si bien fue Paris la cuna del impresionismo y sus museos conservan en la actualidad las colecciones públicas más importantes del movimiento, del otro lado del Canal de la Mancha hay maravillas que sorprenden.
Concesión pasajera, enfocamos la semana pasada el rimbombante golpe de escena que ha significado la muestra de Warhol- Basquiat en la Fundación Louise Vuitton de la capital francesa.
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A la búsqueda de la belleza y el placer que brinda a los ojos y al espíritu volvemos hoy al paraíso impresionista que tiene siempre algo más para deslumbrar.
Hay en Dublin, la capital de la Repùblica de Irlanda dos museos que merecen ser visitados. El primero es la Galería Nacional (con una colección de más de 12.000 obras, datadas desde el medioevo hasta el siglo XX) y el segundo la Galería Municipal Hugh Lane, que presenta el último taller de Francis Bacon.
Ambos poseen en sus colecciones, magníficas pinturas del movimiento impresionista, en general poco reproducidas y, por lo tanto casi desconocidas.
La National Gallery de Londres completa, previsiblemente, los reservorios públicos que reseñamos, aunque sus obras son, en general, más conocidas.
Presenta además una exposición temporaria titulada “Después del Impresionismo, inventando el arte moderno” que reúne más de un centenar de pinturas y esculturas posteriores a 1880, hasta el inicio de la Gran Guerra (1914) que escapa a nuestra nota de hoy.
En cambio agrego un par de obras de la Courtauld Gallery, dependiente de la Universidad de Londres y magnifícame instalada en la Somerset House, que si bien son muy conocidas completan en forma maravillosa este recorrido de joyas del Impresionismo fuera de Paris.
* Carlos María Pinasco es consultor de arte.
carlosmpinasco@gmail.com