Llevó caña con ruda al geriátrico y esto fue lo que pasó
Cada 1 de agosto se acostumbra tomar caña con ruda en ayunas como ritual para atraer salud y suerte y alejar envidia y el mal. Algunos dicen que son tres sorbos, otros que se deben beber siete, pero lo cierto es que con estilos personales los adeptos de la tradición no renuncian a ella.
La costumbre tiene sus raíces en el norte argentino, específicamente en las provincias de Misiones y Corrientes. Es milenaria y proviene de los pueblos originarios de América que reconocían en la ruda múltiples propiedades medicinales contra parásitos y malestares gastrointestinales, además de su uso para calmar el ardor y la irritación de picaduras de bichos y alimañas.
Como en agosto se producían grandes lluvias, que junto al frío causaban muchas muertes en la población y en el ganado, crearon este remedio natural donde se mezcla la caña con la ruda para superar estos problemas. Aunque la tradición dicta que hay que tomarlo el primero de agosto, aquellos que se olvidan tienen la oportunidad de hacerlo hasta el 15 del mes.
Por todo esto, una mujer que cree fervientemente en la costumbre y que practica el ritual cada año quiso llevarle la bebida a su mamá, una jubilada que vive en un geriátrico, para que tome. Sin embargo, se encontró con un problema impensado: en el lugar no le dejaron pasar el brebaje y, además, se lo confiscaron.
"Yo quise llevarle a mamá caña con ruda y como justo estaba en la puerta, aparece la enfermera. Ella revisa a ver qué le llevás. Si es para comer, si lo puede guardar en su habitación, si es una ropa, qué sé yo... pero si es un frasquito de vidrio con una bebida amarillenta, no le puedo decir que le llevaba pis. Una cosa es que ella me mande pis a mí, pero no así que le tuve que blanquear que era caña con ruda y bueno, de la enfermera pasó a la jefa de enfermeras, de la jefa de enfermeras a la comunicación y a la administradora del hogar y resolvieron que como toma medicamentos psiquiátricos no podía tomar la caña con ruda. Ahora, eso sí, cuando viene a casa se toma 800 vinos y no le hace nada, pero bueno, qué va a hacer. Le tocó que era martes y se cagó, no pudo tomar la caña con ruda", contó la mujer en un audio de WhatsApp que se volvió viral.
Lo peor fue que la bebida fue "secuestrada" por las autoridades del geriátrico, por lo que la protagonista dijo estar muy enojada y aseguró un día después que reclamaría la devolución. "Me lo confiscaron, no me lo devolvieron. Hoy lo reclamo", dijo.

