De residuos a diversión para los chicos: cómo son los juguetes sustentables que se exportan y buscan generar conciencia
A partir de lo que la mayoría descarta, ellos lo juntan, lo reciclan, lo reutilizan y lo convierten en productivo. Es más, lo transforman en algo divertido para chicos y grandes. Se trata de BO-TITO Ecoguardián, un simpático robot de juguete, fabricado a partir de envases plásticos y tapitas recicladas que además de la parte recreativa busca enseñar acerca de la economía circular y el cuidado del medio ambiente.
José María Rodríguez y Daniela Czajkowski, una pareja de la localidad de Cármen, Departamento General López, al sur de la provincia de Santa Fe, crearon BO-TITO en el 2015. Según ellos mismos describen, una de las razones que dio origen fue encontrar algo que se pueda hacer con elementos que se consigan en cualquier momento y lugar.
Botellas de champú, bidones y tapitas de gaseosas son los componente esenciales que dan vida a este juguete sustentable, totalmente articulado y altamente resistente. Además de entretener, los creadores del robot buscan trasmitir la necesidad y la importancia de crear conciencia acerca del reciclaje y la reutilización.
"Pensamos en un objeto que sea lúdico y que tenga características de tal manera que cuando uno lo vea reconozca que las partes son aquellas que se tiran todos los días", comenta José María Rodríguez acerca del objetivo que persigue la creación. Y con relación a las razones que motivaron a que el juguete sea un robot, explicó que "todos en algún momento quisimos alguien que solucione problemas, además, no tiene cuestiones de género, moda, color, armas, sus funciones son amigables y siempre es eso".
La fabricación de cientos de juguetes es producto de las más de 60 toneladas de plástico que llevan reciclados durante los ocho años de existencia del emprendimiento familiar que lentamente se va transformando en una Pyme. El material lo consiguen a partir de donaciones, colectas en clubes y escuelas y el trabajo conjunto con cooperativas y centros de reciclado.
En la actualidad cuentan con un equipo de once personas trabajando directamente en taller principal en la localidad de Carmen, pero son más de 50 los que lo hacen de manera indirecta sumando a la oficina de distribución y comercialización ubicada en Capital Federal.
A su vez, los juguetes ya se comercializan en Chile, Perú, Colombia, Panamá y México y planean continuar expandiéndose en los próximos meses a partir de licencias para fabricación, distribución y comercialización en otros país de la región.
Actualmente, existen seis tipos de Boti, que varían el precio de acuerdo a sus funciones y que se pueden encontrar en la tienda virtual de la Pyme. A su vez, existe un Boti-Gigante, fabricado con bidones plásticos de la industria textil y materiales plásticos de uso hogareño y que por su tamaño es utilizado por empresas para eventos.

La empresa no solo se enfoca en producir juguetes con materiales reciclados, sino que también brinda capacitaciones en escuelas y establecimientos educativos. Sobre esa experiencia enriquecedora, José María Rodríguez destaca el aprendizaje que significa para grandes y chicos. "La posibilidad de crear algo con tus manos con cosas simples y que después se vea un objeto útil implica una satisfacción muy grande".

A su vez, recientemente, Bo-Tito ha incursionado en talleres para empresas, abordando temas ambientales con adultos y fortaleciendo los lazos entre colegas, destacando la importancia del trabajo en equipo.
Después de mucho intentar, la historia de José María y Daniela, resulta un ejemplo inspirador de cómo la creatividad y la sostenibilidad pueden unirse para crear un impacto positivo con la educación, la creatividad, el medio ambiente y, por supuesto, la diversión.

